martes, 28 de febrero de 2017

MASACRES ESTUDIANTILES (XII): ATAQUE AL INSTITUTO SAN PIO X

No se había recuperado aun la sociedad canadiense del ataque a la escuela de Brampton en mayo de 1975, cuando el 27 de octubre de ese mismo año, otro estudiante, esta vez en la capital del país, Ottawa, atacó su propio instituto.

Robert Poulin, un estudiante de 18 años de edad, era un chico aparentemente normal. Provenía de una familia de clase media, de padre militar y madre enfermera. Tenía tres hermanas, dos más mayores y otra más pequeña que él. El chico tuvo varios trabajos en los que se le recuerda como un buen empleado y sacaba buenas notas en el instituto. En el ámbito social Robert tenía su grupo de amigos. En definitiva era un chico aparentemente normal, aunque había algo que le frustraba: no tenía suerte con las chicas. Estaba acomplejado por una anomalía en el pecho y es que padecía de ‘tórax en quilla’ o dicho vulgarmente “pecho de paloma”, además de tener un defecto en la visión (usaba gafas de “culo de botella”).

Su meta profesional era llegar a ser piloto de combate, como su padre. Se alistó en la milicia Cameron Highlanders pero más tarde fue rechazado en su intento por ingresar en la escuela de oficiales, principalmente por su inmadurez. Debido a ello, Poulin entró en un profundo estado de depresión, sacando a la luz su lado más oscuro.

A las 14:30 horas, del 27 de octubre de 1975, Robert Poulin entró en el instituto donde estudiaba, San Pío X. De una patada abrió la puerta de una aula y comenzó a disparar con una escopeta de cañones recortados. Después de cargar cuatro veces y disparar otras tres contra sus compañeros, el último tiro de gracia se lo reservo para sí mismo, en el pasillo, sobre su cabeza. Cinco estudiantes fueron heridos y uno no sobrevivió, además del propio Poulin.

Antes del tiroteo, Poulin secuestró a una amiga suya, Kim Rabot, a la que ató a su cama, agrediéndola sexualmente para luego matarla a puñaladas.
Posteriormente, la policía en un registro efectuado en su habitación pudo comprobar que estaba obsesionado con el sexo y la pornografía. Encontraron un total de 250 revistas y libros pornográficos, cuatro juegos de esposas, una caja repleta de ropa de mujer, una muñeca hinchable, un vibrador, y una lista con los nombres de 18 chicas. Aunque no habían prueblas concluyentes, varias de esas niñas habían recibido llamadas telefónicas obscenas que se detuvieron después del suicidio de Poulin. También hubieron denuncias sobre agresiones e intentos de violación en un bloque de pisos, por parte de un joven que ocultaba su rostro con un pasamontañas, cuya descripción física correspondía con la de Poulin.

Un diario personal de Robert también fue encontrado, en el que se podía leer los deseos del joven por violar a alguna chica, y que cuando lo hiciera cubriría su cabeza con un pasamontañas, además de sus tendencias suicidas, ya que veía la muerte como algo positivo, que calificó de “verdadera felicidad” y en la que deseaba además que asaltaran su propia casa y la quemaran porque deseaba que su familia sufriera.