jueves, 20 de octubre de 2016

MASACRES ESTUDIANTILES (XI): EL ATAQUE SOBRE LA ESCUELA SECUNDARIA DE BRAMPTON

El 28 de mayo de 1975 se produjo el segundo ataque escolar ocurrido en la historia de Canadá. La primera vez tuvo lugar en 1902, en la provincia de Manitoba. En aquella ocasión un profesor de la escuela de Altona, tras una riña con la junta directiva del centro disparó contra tres de sus miembros y tres de sus hijos. Después del ataque murió una niña y el propio autor, Henry Toews se suicidó.

Setenta y dos años después, la sociedad canadiense se conmovió ante un hecho tan poco común en el país norteamericano. En aquella ocasión, el estudiante Peter Michael Slobodian, de 16 años sorprendió a todo su entorno, ya que nada ni nadie podía presagiar que el adolescente arremetería a tiros contra estudiantes y profesores en la Escuela Secundaria de Brampton.

Aquella mañana del miércoles 28 de mayo de 1975, Slobodian se adentró en la escuela con un estuche de guitarra. Sacó los dos fusiles que portaba en su interior y empezó su particular itinerario criminal por el baño de hombres, donde mató a su compañero John Slinger e hirió a otro. Después entró en el aula de arte y disparó a diestro y siniestro, asesinando a la profesora Margaret Wright, e hirió a 13 estudiantes –una de ellas era la hija del entonces primer ministro canadiense, William Davis-. Seguidamente salió del aula y en el pasillo se disparó sobre su propia cabeza, acabando con su vida.
Michael Slobodian

Aparentemente, Slobodian llevaba una vida normal. Su situación familiar era buena y su comportamiento en la escuela tampoco hacían presagiar que acabaría realizando un acto criminal de esa envergadura.

Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, hay testimonios contradictorios entorno a su vida social. Algunos vecinos lo tachaban de solitario, al igual que algunos compañeros de instituto. Aunque en realidad, tenía su grupo de amigos, uno de los cuales, Peter estuvo con él la noche anterior al tiroteo y su comportamiento fue normal, incluso bromearon y estuvieron hablando sobre chicas. Slobodian incluso salía con una compañera de estudios, la cual comentó después del suceso que no había detectado nada extraño en él, y que siempre se portó muy bien con ella.

Quizás el aspecto más negativo es que le gustaban las armas. Iba con su padre de caza, incluso un mes antes de perpetrar el ataque, Slobodian se alistó a un club de tiro local, el Lorne Scots Regiment. Por aquellas fechas su rendimiento escolar bajó y empezó a ausentarse de la escuela entregando justificantes falsos. Aunque era un buen estudiante, tenía una mala relación con dos de sus maestros: Margaret Wright –una de sus víctimas- y Ross Bronson, saltándose las clases que impartían ambos, y más después de suspender la asignatura de Física en el primer trimestre. Ante las ausencias del alumno, la profesora Wright llamó a la madre de éste para hacerle saber que su hijo faltaba a clase. Tras este incidente Slobodian escribió una nota de suicidio: “A quien pueda interesar. Mi vida se ha ido al traste. Voy a eliminar a ciertas personas de este mundo. Esas personas son: La Sra. Wright, el Sr. Bronson y cualquier otra que se cruce en mi camino. Después me mataré para no ir a prisión. No estoy loco, pero muy harto de la vida. No tengo nada que hacer en este mundo y es mi culpa. Amo a mis padres y sé que ellos también me aman”.
Carta de suicidio de Michael Slobodian

En cuanto al consumo de drogas y/o alcohol en el momento del ataque, las investigaciones dieron resultado negativo, aunque su amigo Peter admitió que Michael había sido consumidor ocasional de marihuana y LSD. Varios días antes consumió THC, descartándose que ese fuera un desencadenante tal, que le llevara a cometer el ataque.

Las causas reales no se conocieron. La hipótesis más valorada, quizás sea la nula tolerancia a la frustración del muchacho, ante probablemente el primer revés más o menos serio al que se tenía que enfrentar en su vida, lo que le provocó ira, odio y depresión a partes iguales. Este cocktail unido a la incapacidad e inmadurez para resolver sus propios problemas y su afición a las armas, optó por la decisión más drástica, aunque ello siginificara acabar con la vida de compañeros y amigos de la infancia.

Después de este trágico suceso, Canadá reformó la ley de armas en 1977, en la que se introdujo la obligatoria adquisición de una licencia para obtener armas de fuego, un control sobre éstas, aumento de las penas por delitos perpetrados con arma de fuego, además de otras estrictas condiciones.




Fuentes:



Langman Peter, Ph. D. ‘Michael Slobodian: A case history’