viernes, 3 de junio de 2016

MANFRED SEEL, EL “JACK, EL DESTRIPADOR ALEMÁN”, DESCUBIERTO DESPUÉS DE SU MUERTE

Dos semanas después de morir su padre, Sabine Seel se dispuso a poner orden en el garaje de su padre. Cuando desprecintó el gran bidón azul no podía creer lo que observó entre náuseas por el pestilente olor que la inundó. Un pie y un muslo en avanzado estado de descomposición aparecieron en su interior. A pesar de no querer ver más, se hizo a la idea de que no eran los únicos restos humanos que llenaban el tonel.

Una vez fueron analizados los restos por los forenses, determinaron que parte de uno de los cadáveres correspondía a Britta Diallo, una prostituta de 43 años de edad que constaba como desaparecida desde 2003. Los investigadores lo tuvieron claro: Manfred Seel era un asesino en serie.


En el bidón, las partes descuartizadas pertenecían a varios cuerpos. Los policías, tras consultar los archivos de personas desaparecidas y realizar otras investigaciones, ataron cabos, relacionando a Manfred Seel con otros cinco casos de personas asesinadas. El cuerpo mutilado de Gisela Singh, de 36 años fue encontrado en 1991 en un bosque de Hofheim. El torso de Dominique Monrose, de 32, se halló en una bolsa de basura en la cuneta de la autopista A661, cerca de Frankfurt y no muy lejos del hallazgo de Gisela Singh. En 1998 apareció en un túnel de esta ciudad, el cuerpo de Tristan Brübach, un joven de tan sólo 13 años.

La investigación continuó con el registro de la vivienda del apodado “Jack el destripador alemán”. En su ordenador personal aparecieron 32.000 fotografías de pornografía violenta, en las que se incluían las imágenes de las lesiones infligidas a los cuerpos hallados. Para los especialistas, fue un peligroso asesino, perverso y sádico sexual, que guardaba trozos descuartizados de sus víctimas a modo de “trofeos”, y que a excepción de Tristan, todas las asesinadas eran prostitutas.

Se calcula que podría haber matado, como mínimo a otras diez mujeres durante más de treinta años, ya que desde 1971 fueron hallados cuerpos mutilados de prostitutas con el mismo ‘modus operandi’.

Actualmente, la investigación sigue abierta y la policía busca algún lugar donde muy probablemente, el asesino escondiera partes de cuerpos de sus víctimas, ya que muchos de los cadáveres hallados no están completos.

Manfred Seel falleció en agosto de 2014, de cáncer, a los 67 años de edad. Desde que se conoció la noticia, los vecinos de Schwalbach, el tranquilo pueblo donde residía Manfred, no dan crédito a lo acontecido, ya que aquel hombre tranquilo, educado y hogareño, era un marido y padre ejemplar. Incluso un vecino recuerda que el garaje estaba a menudo abierto en verano, y que cuando organizaban barbacoas y andaban escasos de sillas, cogían un par de bidones azules para sentarse.



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