lunes, 20 de junio de 2016

ABDELKADER SALHY: EL ASESINO DE LA COSTA DEL SOL

El 24 de septiembre de 2011, efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional detuvieron en la provincia de Málaga a Abdelkader Salhy, de 44 años, como presunto autor de la muerte de dos prostitutas, el 11 de agosto en Mijas y el 10 de septiembre en San Pedro de Alcántara.

El ‘modus operandi’ fue el mismo en las dos ocasiones. Contrató los servicios sexuales de las dos mujeres por teléfono. Tras acudir en sus respectivos domicilios las apuñaló para después robarles las tarjetas de crédito y los teléfonos móviles. El presunto asesino torturó a sus víctimas antes de darles muerte con el fin de conseguir las claves de dichas tarjetas. A la primera mujer, una argentina de 45 años de edad, le propinó 18 cuchilladas en el tórax, ambos brazos y caderas, para seguidamente anudarle la funda de una almohada en el cuello; posteriormente, acudió con su pareja –que al parecer no sabía nada de los sucedido- a un cajero y retiró 200 euros con la tarjeta de la víctima. Apenas transcurrido un mes, hizo lo propio con la otra víctima, una ecuatoriana de 47 años, a la que maniató para inmovilizarla y la golpeó con un objeto cortante 18 veces, hasta matarla. Después, con las tarjetas robadas se dirigió a un cajero –nuevamente con su pareja- e intentó sacar dinero pero no lo consiguió.
Mapa: Jonnyx

El detenido, de nacionalidad marroquí aunque nacido en Alemania, ya cometió un asesinato en su país de origen en 1988, cuya víctima también era una mujer, por lo que cumplió una condena de 18 años. En un principio, Abdelkader Salhy fue sospechoso de cometer el asesinato de otra prostituta en enero de 2010 en Almería, pero no quedó probado.

En mayo de 2016 el Tribunal Supremo ratificó la condena de 45 años de prisión del asesino, que ya impuso la Audiencia Provincial de Málaga en julio de 2015. La pena total corresponde a un delito de homicidio (15 años), otro de asesinato (20 años), dos robos con violencia en interior de domicilio (4 años cada uno) y otros dos años y medio por falsedad documental y un delito contra la seguridad vial, ya que se hacía pasar por ciudadano irlandés, de nombre Martin Spratt y conducía habitualmente un coche de alta gama con un permiso de conducir francés, al que pegó su fotografía. Asimismo, se le impuso una indemnización económica a los tres hijos de la primera víctima y otro de la segunda por daños morales.

Al parecer, el asesino sentía un gran odio hacia las prostitutas, ya que su padre frecuentaba encuentros con estas y fue la causa de la separación de sus progenitores.


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