lunes, 22 de febrero de 2016

LA BATALLA DE VERDÚN

Fue la batalla más larga de la Primera Guerra Mundial, con una duración de prácticamente diez meses (desde el 21 de febrero de 1916 hasta el 19 de diciembre del mismo año) y la segunda más sangrienta, tras la Batalla de Somme.

El Jefe del Estado Mayor alemán, Erich von Falkenhayn planeó un ataque para debilitar (aún más) al ejército francés mediante una guerra de desgaste, y eligió la fortaleza de Verdún –noreste de Francia- por diversos motivos. Uno de ellos era que su diseño tan fortificado impedía un repliegue satisfactorio de las tropas defensoras ante una eventual retirada. El otro motivo era que dado el simbolismo patriótico que tenía para los franceses lo defenderían hasta el último aliento de vida, y dada la superioridad armamentística y de efectivos que poseían los alemanes, desangrarían al ejército francés y creían que así, darían un golpe casi definitivo sobre sus enemigos.
Monumento a los caídos y tumbas en Verdún
Fotografía: Oliver Kepka
El ataque estaba previsto para el día 12 de febrero, pero tuvo que retrasarse a causa de las inclemencias metereológicas, lo que dio tiempo al ejército francés para enviar más tropas y armamento a la ciudadela para defenderla, dado que ya habían advertido las intenciones de los alemanes, que a pesar de prepararse a conciencia para la batalla, el número de efectivos personales era la mitad que el del bando enemigo y el armamento tampoco estaba al nivel del potente ejército germano.

El 21 de febrero al amanecer se inició la larga contienda que durante tantos meses y en un espacio de 32 km bañando de sangre la zona del pueblo fortificado. Intensos bombardeos, ataques de infantería, obuses, ataques con armas ligeras, artillería…Más de medio millón de bajas entre los dos bandos se contabilizaron al finalizar la batalla, entre muertos y heridos. Si bien los franceses causaron más bajas que los alemanes, la superioridad no fue tanta por parte de los germanos que esperaban una victoria mucho más rápida y amplia.

En la actualidad, más de cien años después, un monumento recuerda la batalla que hubo en el lugar y los miles de soldados de ambos bandos que fueron enterrados, sin identificar.



miércoles, 17 de febrero de 2016

HAYATO IMAI: EL ÁNGEL DE LA MUERTE DE TOKIO

Japón es conocido por ser uno de los países con una menor tasa de homicidios, y por ende donde menos proliferan los asesinos seriales. No obstante, existen y se suceden como en cualquier lugar del mundo. Sin ir más lejos, el pasado lunes 15 de febrero fue apresado el joven Hayato Imai, de 23 años, acusado de haber matado a 3 ancianos en una residencia.

El detenido es un exempleado del centro geriátrico situado en la ciudad de Kawasaki, en el área metropolitana de Tokio, que fue denunciado y posteriormente despedido por robar dinero de una residente, iniciándose una investigación policial en mayo de 2015, demostrando que Imai había sustraído 25.000 yenes (cerca de 200 euros) cinco meses antes. Además otra inspección reveló que había sometido a malostratos a los ancianos.
Hayato Imai
Foto: The Maiachi
Por si fuera poco, el 4 de noviembre de 2014 apareció un anciano 87 años muerto que presumiblemente había caído desde un balcón de la residencia. Otras dos ancianas perecieron en las mismas circunstancias el 9 y el 31 de diciembre del mismo año. El fallecimiento de la última mujer hizo sospechar a las autoridades policiales que las tres muertes podrían haber sido provocadas por lo que sospecharon de Imai que al principio negó las acusaciones, aunque al ser detenido confesó haber tirado a los tres abuelos por un balcón.




Fuente:




jueves, 11 de febrero de 2016

LUCES Y SOMBRAS DE LA TORRE WINDSOR

Sobre las 23:15 horas del 12 de febrero de 2005 se iniciaba un incendio que devastaría uno de los rascacielos más emblemáticos de la capital española: la torre Windsor. Los 106 metros de altura y las 30 plantas que formaban el imponente edificio fueron casi arrasadas por un incendio que a día de hoy, las causas que lo provocaron no han sido aclaradas.

Una pareja grabó las imágenes en vídeo del edificio ardiendo y curiosamente aparecen dos figuras humanas tras los cristates de unas ventanas de la planta 21. Estas imágenes se difundieron por los medios de comunicación, despertando todo tipo de conjeturas, y el fantasma de la conspiración sobrevoló las mentes de muchos. Opiniones hay para todos los gustos: que si las imágenes son falsas, que si eran bomberos, que si era un reflejo, que si realmente había dos personas en el interior recogiendo documentos con información valiosa…

El juez que llevó el caso, determinó que las imágenes eran reales pero no relevantes. Aún así, queda un poso para la incógnita. Además, la policía halló un butrón en los garajes del edifico, y los bomberos no pudieron usar las mangueras contraincendios por carecer de presión. Las tuberías para canalizar agua y espuma estaban inservibles.

La causa penal, quedó archivada y se determinó que el incendio se originó accidentalmente en el despacho de una empleada.

Por aquel entonces, el edificio era propiedad de una inmobiliaria llamada Asón, que albergaba oficinas de El Corte Inglés y la empresa Deloitte,  que en diciembre de 2006 es adquirida por El Corte Inglés. Precisamente, Deloitte protagoniza un papel primordial en esta historia.
Torre Windsor después del incendio
Foto: Viferico
ANTECEDENTES

Deloitte es una compañía que realiza auditorías a empresas muy importantes, entre ellas muchas que operan en el Íbex. A principios de 1996 la agencia de bolsa FG Valores (propiedad del actual presidente del BBVA, Francisco González) fue vendida al banco estadounidense Merril Lynch por 12.000 millones de pesetas. En junio del mismo año, Merril Lynch denunció la ocultación de un descubierto de 800 millones de pesetas, por lo que las partes acordaron un precio de compra de 2.000 millones de pesetas, en lugar de los 12.000 millones iniciales. La Comisión Nacional del Mercado de Valores investigó el caso pero lo archivó rápidamente. Curiosamente, en octubre de ese año nombran presidente de la CNMV a Juan Fernández Armesto, que había sido el abogado de Francisco González en el contencioso con Merril Lynch.

Por aquel entonces la Fiscalía Anticorrupción investigaba presuntas irregularidades en ese proceso de venta y FG Valores había sido auditada por Deloitte en 1994, y la documentación (casualmente) se econtraba en la planta 23 del edificio Windsor, por lo que se destruyó en el incendio.
Aproximadamente un mes antes del incendio, la Fiscalía Anticorrupción inició una investigación para tratar de aclarar dicha venta y solicitó la documentación que poseía Deloitte sobre la auditoría realizada a FG Valores. La empresa auditora no poseía copias de la documentación, ya que al haber transcurrido más de cinco años desde su emisión, legalmente ya no existe obligatoriedad de guardarlos, aunque a pesar de ello, estaban preparados para ser entregados a la fiscalía dos días después del incendio.

CONSECUENCIAS

El origen del catastrófico incendio se produjo en la planta 21 –curiosamente donde se vislumbraron las dos siluetas- propagándose por los pisos superiores, dañando el edificio hasta tal punto que tuvo que ser desmantelado planta por planta. Un arduo trabajo que duró hasta el verano.

El cruce de acusaciones entre Deloitte, El Corte Inglés -que colinda con el edificio Windsor- y Prosegur –empresa encargada de la vigilancia- no se hizo esperar, acabando en un acuerdo extrajudicial, días antes de que comenzara a celebrarse el juicio. El pacto no salió a la luz pública, firmando todas las partes un acuerdo de confidencialidad.

Se construyó un nuevo edificio propiedad de El Corte Inglés, que levantó un centro comercial en octubre de 2011, ampliando así el que ya existía contiguamente al derruido Windsor, borrando cualquier huella que pudiera haber sobrevivido al incendio, dejando en el aire muchas incógnitas que probablemente nunca se desvelarán.