jueves, 14 de enero de 2016

MASACRES ESTUDIANTILES VIII: LA MATANZA DEL 4 DE MAYO (UNIVERSIDAD DE KENT)

ANTECEDENTES

Las protestas de gran parte de la sociedad estadounidense por la intervención militar de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam eran habituales en los años 60 y 70. No solamente hippies o estudiantes participan en ellas, sino personas de cualquier clase social, raza, cultura o profesión se unieron desde 1963 para mostrar al mundo que las decisiones belicistas del gobierno no casaban con los ideales de buena parte de sus habitantes. El momento más álgido de dichas manifestaciones se produjo tras la masacre de My Lai, en 1969, cuando el gobierno ocultó a la población durante meses que una unidad del ejército en Vietnam había ejecutado a más de 500 civiles inocentes de una aldea, en un acto genocida. Así, a finales de la década de los 60 e inicios de 1970 la sociedad estadounidense se encontraba en la cota más alta de crispación.

Tras ser elegido presidente Richard Nixon en 1968, prometió acabar con la Guerra de Vietnam durante su mandato pero esta promesa no llegaba, y lejos de materializarla, Estados Unidos comenzó el año 1970 con incursiones en Camboya y Laos. En respuesta a esta decisión, las protestas y manifestaciones masivas no tardaron en reanudarse, tras anunciar el presidente por televisión dicha invasión, el 30 de abril. A la mañana siguiente, unos 500 estudiantes de la Universidad de Kent (Ohio), iniciaron una protesta en el campus. El nivel de agitación era máximo y los disturbios por la ciudad no tardaron en llegar. La policía tuvo problemas para controlar a la multitud que descargó su ira contra las fuerzas del orden. El alcalde la ciudad tuvo que pedir ayuda al gobernador del estado.
Disturbios en el campus de la Universidad de Kent, 04-05-1970
© Bettman/Corbis
El 2 de mayo continuaron las manifestaciones, y para evitar males mayores fue enviada la Guardia Nacional. Pero lejos de apaciguar los ánimos, se calentaron más. Algunos manifestantes prendieron fuego a un edifico del campus universitario, mientras agredían con piedras a bomberos y a los miembros de las fuerzas de seguridad. Los comercios de la ciudad de Kent cerraron ante la avalancha de disturbios que se estaban ocasionando.

El domingo 3 de mayo los manifestantes dieron una tregua por la mañana pero durante la tarde se iniciaron nuevas manifestaciones. La Guardia Nacional empleó gases lacrimógenos para disolverlas. El alcalde de Kent ordenó el toque de queda y se puso en práctica a las 23 horas, obligando a los participantes a recluirse, algunos de los cuales fueron heridos por las fuerzas del orden.

EL DÍA FATAL

El lunes 4 de mayo estaba prevista una manifestación que fue prohibida por las autoridades. Se estima que unas dos mil personas se concentraron en el campus universitario. La Guardia Nacional empleó gases lacrimógenos, recibiendo una lluvia de piedras como respuesta. Seguidamente, las bayonetas calaron en los rifles y avanzaron, obligando a retroceder a la multitud y a dispersarse, pero un grupo reducido de manifestantes siguió gritando improperios a los miembros de la Guardia Nacional y lanzando piedras. Cuando la situación parecía estar controlada, de repente varios soldados se arrodillaron en fila y comenzaron a disparar con sus rifles. Cuatro personas murieron a causa de los disparos y otras nueve fueron heridas. Inmediatamente después de los disparos, una multitud de estudiantes se disponían a lanzar un ataque masivo contra los militares pero gracias a la intervención de profesores y funcionarios de la universidad, lograron convencerlos de no hacerlo. Minutos después, los estudiantes abandonaron el lugar, al igual que la Guardia Nacional, mientras las asistencias médicas se quedaron auxiliando a los heridos.
Mapa del campus de la Universidad de Kent.
Representación del momento de los disparos.
CONSECUENCIAS

Las críticas sobre las autoridades y la Guardia Nacional no se hicieron esperar. Los incidentes provocaron una huelga estudiantil en todo el país y numerosas manifestaciones. Cinco días después de los tiroteos, 100.000 personas se manifestaron en Washington DC, en contra de la guerra y repulsa por los hechos ocurridos en Kent.

Ocho de los guardias fueron acusados por un jurado pero la causa se archivó, según el juez que la instruyó porque era una acusación demasiado débil. Un miembro de la Guardia Nacional alegó que lo hicieron porque sintieron que su vida corría peligro y que un francotirador se encontraba en el lugar disparando sobre ellos, pero ningún testigo avaló esta declaración.

En 2007 Alan Canfora, un estudiante herido en las manifestaciones, encontró en la biblioteca de la universidad, una cinta que recoge el audio en el momento del suceso. La grabación fue realizada por Terry Strubbe, un estudiante de comunicaciones en la Universidad de Kent durante el suceso, quien puso una grabadora y un micrófono en la ventana de su dormitorio con orientación al campus. La grabación dura 30 minutos y se puede escuchar como alguien da la orden de disparar. Así lo determinaron dos expertos forenses ingenieros de sonido. Pero el Departamento de Justicia de los Estados Unidos determinó en 2012 que “hay barreras legales y probatorias” para reabrir el caso. También el FBI concluyó que las voces son ininteligibles y que los audios podrían corresponder a portazos.

Actualmente, las familias de las víctimas luchan para que el gobierno de los Estados Unidos rinda cuentas por la masacre, mientras cada año se celebra un memorial anual, cada 4 de mayo en la Universidad de Kent.




- Grabación de audio de Terry Strubble en CNN, DOJ Refuses to Reopen Kent State Shootings Case https://www.youtube.com/watch?v=d1GdbZuhWvI



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