viernes, 15 de enero de 2016

JOHN WAYNE GACY: POGO, EL PAYASO ASESINO

El 11 de diciembre de 1978, la madre de Robert Piest acudió a la comisaría de Des Plaines  para denunciar la desaparición de su hijo. Aunque llevaba pocas horas sin aparecer, Elizabeth se alarmó. Esa misma tarde fue a esperar a Robert a la farmacia donde trabajaba. Cuando acabó la jornada laboral, le comentó a su madre que se había citado con un contratista, quien le había ofrecido un trabajo en la construcción para el verano, por el que cobraría mucho más de lo que le pagaban en la farmacia. La policía era reticente a buscar personas que llevaban poco tiempo desaparecidas pero el jefe de detectives Joe Kozenczak, decidió buscar al chico, debido a que tenía un hijo de la misma edad que Robert y estudiaban en el mismo instituto. Inició la investigación en la tienda donde trabajaba el muchacho, y allí los empleados le dijeron que se había citado con un contratista local, John Wayne Gacy y que este había estado allí tomando medidas y fotografías para realizar un presupuesto para unas reformas.

El 13 de diciembre Gacy acudió a la comisaría donde le habían citado. Aquel hombre era un respetado hombre de negocios, involucrado con la comunidad. Se disfrazaba de payaso, haciéndose llamar ‘Pogo’ para divertir a los niños que se encontraban ingresados en los hospitales. Participaba también en la vida política, siendo coordinador de zona del Partido Demócrata, incluso se le fotografió meses antes con la primera dama estadounidense Rosalynn Carter.
John Wayne Gacy junto a Rosalynn Carter, en 1978
Gacy dijo que no conocía al muchacho desaparecido, pero cuando Kozenczak le contestó que lo habían visto junto a él en el aparcamiento cambió de opinión con sutileza, alegando que era posible que le hubieran visto cerca de él. El detective no confiaba en las respuestas de aquel hombre. Negaba todas las preguntas que le hacía sobre el muchacho demasiado rápido, sin tiempo para pensar las respuestas.

Kozenczak pidió una orden de registro que le fue concedida, aunque de modo superficial. En el domicilio de Gacy encontraron varias prendas de hombre juvenil y el resguardo de un carrete de fotos que estaba siendo revelado en una tienda de Des Plaines. El papel iba a nombre de una chica a la que Robert le había prestado una chaqueta, y que una vez le fue devuelta había olvidado el ticket dentro de uno de los bolsillos. A pesar de estos indicios, Kozenczak no tenía suficientes pruebas para acusar a Gacy, pero sí para hacerle un seguimiento. No se escondieron, y varios policías le sometieron a una vigilancia intensiva muy descarada para provocar alguna reacción en él. Al principio se lo tomó a bien, pero cinco días después le afectó. Dejó de afeitarse, empezó a beber y a consumir drogas, cambiándole el carácter, mostrándose agresivo. Incluso contrató a dos abogados para presentar una denuncia por acoso policial, alegando que la vigilancia perjudicaba sus negocios.

El 20 de diciembre, a Kozenczak le llegaron noticias acerca de los antecedentes de Gacy  que había pedido: en 1968 había sido condenado por abusos sexuales a un menor en Iowa. Fue sentenciado a diez años de prisión, pero por buena conducta salió en libertad en 1970.
Kozenczack pidió una nueva orden de registro, esta vez completa y le fue concedida. Así, el 21 de diciembre se personó en la casa de Gacy con un buen número de policías. Registraron la vivienda a fondo y allí, en un sótano encontraron tres cuerpos y partes de otros, en avanzado estado de descomposición. Gacy fue detenido y una vez en comisaría confesó haber matado a Robert Piest y a veintisiete muchachos más. Algunos los enterró en su casa y otros –incluidos Piest- los arrojó al río Des Plaines. La inspección en la casa fue tan exhaustiva que solamente el continente de la casa seguía en pie. El motivo fue que Gacy no recordaba el nombre de muchas de sus víctimas y necesitaban encontrar cualquier objeto que pudiera identificarlas. El total de muchachos asesinados por Gacy fue de 33 –siete de las cuales nunca fueron identificadas-, convirtiéndose en el asesino en serie más prolífico de Estados Unidos hasta la fecha. Había estado matando desde 1972.
Autorretrato de Gacy disfrazado de payaso,
realizado durante su estancia en prisión
BIOGRAFÍA DEL ASESINO

John Wayne Gacy nació en 1942 en Chicago. Fue el único hijo varón de John Stanley Gacy y Marion Elaine. Le pusieron ese nombre en honor al actor John Wayne, que tanto admiraba su padre. Tenía dos hermanas más, una mayor que él y otra menor. Su padre deseaba tener un chico pero pronto se frustró, dado que John tenía un comportamiento que no le agradaba, prefería ayudar a su madre en la cocina que jugar con otros chicos. Su padre era alcohólico y la familia le temía cuando bebía, ya que se mostraba violento, especialmente con John al que humillaba delante de la familia y los vecinos, llamándole a menudo “estúpido” o “marica”. John creció intentando agradar a su padre pero éste le ignoraba siempre. Cuando contaba nueve años se golpeó fuertemente la cabeza, lo que le provocó varios desmayos durante su adolescencia, hasta que los médicos descubrieron que se le había formado un coágulo por lo que fue medicado para disolverlo.

En 1964, harto de sufrir los malostratos de su padre se fue de casa, y tras una breve estancia en Las Vegas, se mudó a Sprinfield, Illinois. Allí trabajó como vendedor y conoció a la que sería su esposa, casándose en septiembre de 1964. Tuvieron dos hijos a los que Gacy adoraba. Cambió de trabajo y de residencia, colocándole como gerente su suegro en una de las tres franquicias de Kentucky Fried Chicken que poseía en Waterloo. Durante su estancia en Springfield se involucró mucho en la vida comunitaria, ascendiendo a vicepresidente de los ‘Jaycees’, una agrupación social.

Aunque pareciera que Gacy tuviera una vida organizada y normal, escondía una inclinación homosexual hacia los adolescentes, lo que le llevó a prisión en 1968 y posteriormente a violar y asesinar a 33 muchachos.

CONDENA

Gacy no admitió responsabilidad alguna en los 33 crímenes cometidos, alegando muertes accidentales, incluso intentó justifcar que tenía problemas mentales aunque los informes psiquiátricos demostraron que estaba totalmente cuerdo. El 13 de marzo de 1980 fue declarado culpable y sentenciado a 21 cadenas perpetuas y 12 penas de muerte. El 10 de mayo de 1994 fue ejecutado mediante la inyección letal.







Fuentes:

Ressler, Robert K. & Schachtman, Tom, ‘Asesinos en serie’ (1992), Ed. Ariel.



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