lunes, 7 de diciembre de 2015

MASACRES ESTUDIANTILES (VI): LA MASACRE DE LA ESCUELA VOLKSSCHULE

Pasados unos minutos de las nueve de la mañana del 11 de junio de 1964, Walter Seifert, enfundado en un mono de mecánico forzaba la cerradura de una de las puertas que daban acceso al edificio de la escuela de enseñanza primaria Volksschule, en el humilde barrio de Volkhovener, en la ciudad alemana de Colonia.

Una vez se encontraba en el patio interior, encendió un bote de spray que portaba y convertido en un lanzallamas prendió fuego a la profesora Anna Langorh y a las alumnas que se encontraban realizando una clase de educación física. Seguidamente, rompió los cristales de varias ventanas con una maza y se introdujo en el interior de una aula apuntando con su lanzallamas casero a varios niños, quemándolos. Continuó con su orgía de fuego por el edificio, hasta que el spray se quedó sin combustible. Cuando el edificio comenzó a arder, salió hacia el patio y armado con la lanza que llevaba, la clavó en el pecho de la maestra Gertrud Bollenrath, matándola. Después se dirigió a otro edificio de la escuela donde apuñaló a dos profesoras más, matando a una de ellas e hiriendo a la otra. Al acabar huyó del recinto escolar, mientras se tomó una pastilla insecticida con el fin de suicidarse. Perseguido por más de veinte personas, lograron alcanzarle pero él intentaba defenderse con su lanza, hasta que un policía le disparó en una pierna y pudo ser apresado. Tras ser sometido a interrogatorio, murió horas después en el hospital a causa de la ingestión del veneno.

En tan sólo 15 minutos Seifert mató a Ursula Kuhr, mientras que Gertrud Bollenrath falleció pocas horas después en el hospital, además de ocho estudiantes que lo hicieron días después por la gravedad de las quemaduras. Otros dos profesores y veinte estudiantes sobrevivieron.

BIOGRAFÍA DEL ASESINO


Walter Seifert nació el 19 de junio de 1921 en Colonia. Era obrero metalúrgico hasta que fue reclutado por el ejército alemán, sirviendo en la Segunda Guerra Mundial con la Luftwaffe. Al finalizar la contienda, fue prisionero de guerra durante unos meses.

Después de trabajar en una fábrica de automóviles, se hizo policía en 1945, pero apenas nueve meses después fue dado de baja a causa de la tuberculosis. Comenzó entonces un periplo de reclamaciones a diversas autoridades reclamando una pensión, en especial porque tenía la creencia de que había contraído la enfermedad en la guerra cuando fue hecho prisionero. Sus peticiones fueron denegadas, culpando al gobierno de su situación. Un informe médico incluso señaló que Seifert tenía problemas mentales, concretamente esquizofrenia paranoide pero no precisaba ingreso psiquiátrico ya que no presentaba un comportamiento violento ni peligroso.

En 1955 se casó, pero su esposa murió en 1961 a causa de una embolia durante un parto prematuro. Tras este hecho provocó un mayor deterioro en su salud mental, culpando a los médicos de su fallecimiento, tachándolos a ellos y a la sociedad de asesinos. Su deterioro mental fue tal, que la paranoia se agudizó hasta el extremo de fabricar las armas caseras dos meses antes de la masacre.




Fuentes:




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