martes, 1 de diciembre de 2015

EL GENOCIDIO DE RUANDA

El territorio que conforman los países de Ruanda y Burundi están poblados desde hace cientos de años mayoritariamente por dos castas pertenecientes a un mismo grupo étnico. Así los hutus y los tutsis tienen un mismo origen: la etnia banyaruanda. Entre ellos, no existen diferencias raciales, ni idiomática ni religiosa. Su división ha sido siempre social, siendo sus primeros pobladores los hutus que se dedicaban a la agricultura, formando pequeños reinos, hasta que en el siglo XV se cree que los tutsis –procedientes de Etiopía- invadieron dichos territorios e impusieron una monarquía que duraría hasta el fin de la era colonial belga en los años 50 del siglo XX.

Si bien los hutus han sido más numerosos, los tutsis conformaban la clase dominante y por tanto de mayor escala social. Los conflictos siempre habían existido entre los dos grupos, aunque los colonizadores belgas se encargaron de acentuar el problema para su propio interés.

En 1962 el territorio fue partido en dos, creándose los estados de Burundi y Ruanda, siendo éste último donde los hutus comenzaron a afianzarse en el poder. Por el contrario, más de la mitad de los tutsis huyeron del país entre 1959 y 1964.

Después de una guerra civil y un golpe de estado, el general Juvenal Habyarimana, perteneciente a la casta de los hutu, se hizo con el poder supremo, creando una constitución en 1978. En 1991, tras otra guerra civil provocada por la incursión en Ruanda del FPR (Frente Patriótico Ruandés) y su brazo armado APR, ambos compuestos por exiliados tutsi ruandeses apoyados por Uganda. Habyarimana flexibilizó su poder creando una nueva constitución en 1991, aunque en la sombra ejerció una política de gran represión contra los tutsi.

El punto de inflexión se produjo el 6 de abril de 1994, cuando el avión en el que volaba el dictador Habyarimana y el presidente de Burundi (también de la casta hutu) Cyprien Ntaryamira, fue alcanzado por un misil mientras se disponía a aterrizar en el aeropuerto de la capital ruandesa de Kigali. Aunque nunca se pudo averigüar quienes causaron el atentado, la mayoría de hutus culparon a los tutsis.
General Juvvenal Havyarimana

DES MILLES COLINES

La Radio Televisión Libre de las Mil Colinas (RTLM o ) fue una emisora de radio muy popular en Ruanda, fundada el 4 de julio de 1993 con el apoyo de Radio Ruanda, la emisora del régimen.

Cuando el presidente ruandés fue asesinado, esta emisora se convirtió en el medio principal de emisión propagandística. Un bombardeo de información xenófoba y odio haciendo un llamamiento al exterminio de la población tutsi, que duró casi cuatro meses.

En un país donde la difusión de los medios de comunicación era mínima  (la televisión y los periódicos tenían escasa repercusión), la radio era la principal fuente de información, y en especial esta emisora era muy popular entre la población, por lo que jugó un papel fundamental en el desarrollo del genocidio tutsi.

EL EXTERMINIO TUTSI

Durante la primavera de 1994 los escuadrones de la muerte hutus exterminaron al 75 por ciento de la población tutsi, o dicho de forma numérica entre 800.000 y un millón de los habitantes ruandeses.

Además, los hutus mataron a amigos y vecinos de toda la vida con los que se habían relacionado, incluidos niños. Incluso personalidades políticas se sumaron al holocausto, como un alcalde hutu, Silvester Cacumbibi que violó a la hija de un amigo suyo tutsi y luego hizo que la violaran otros hombres. Según Naciones Unidas en esos meses de terror unas 200.000 mujeres fueron violadas, y muchas de ellas asesinadas después. En algunos casos se sirvieron de lanzas, cañones de fusil, botellas o estambres de banano para penetrarlas. Incluso les cortaban los pechos de cuajo y mutilaban sus órganos sexuales con machetes, agua hirviendo o ácido. O también hijos fueron obligados a violar a sus madres.

EL FIN DEL GENOCIDIO

No se puede calificar a todos los hutus como genocidas, ya que las facciones más moderadas de esta etnia también sufrieron las atrocidades de los más extremistas, en una epidemia de odio irracional que finalizó a principios de junio de 1994 cuando el Frente Patriótico Ruandés -comandado por el actual presidente de Ruanda, Paul Kagame y apoyados por el ejército francés y Naciones Unidas- entró en Kigali, obligando al gobierno y a millones de hutus a abandonar el país, aunque en la actualidad Kagame y 40 altos cargos militares han sido procesados por jueces franceses y españoles por crímenes de lesa humanidad, quienes les acusan de perpetrar el atentado contra el presidente Habyarimana, y que desencadenó una matanza contra la casta hutu desde 1994 al 2000, además de torturar, asesinar y hacer desaparecer a nueve españoles y demás miembros que participaban en labores de ayuda humanitaria.
Paul Kagame, actual presidente de Ruanda, en 2010.
Foto: David Shankbone.
En la actualidad, Ruanda vive en paz donde al parecer, el gobierno implantó una política de reconciliación nacional que entendieron tanto hutus como tutsis, aunque el problema se trasladó al vecino Congo, donde muchos refugiados de una etnia y de otra, siguen librando la guerra por su cuenta.




Fuentes:
Zimbardo, Philip. ‘El efecto Lucifer’, pp 31 y ss. Paidós Ibérica. Barcelona (2008).


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