martes, 15 de diciembre de 2015

ARNFINN NESSET: EL ÁNGEL DE LA MUERTE DE OSLO

Nadie que conociera a Arfinn Nesset hubiera imaginado, que este hombre de aspecto tranquilo y exquisitos modales podría ser un asesino en serie.

En 1977, Nesset enfermero de profesión, fue contratado como gerente en un asilo de ancianos en la localidad noruega de Orkdal, muy próxima a la capital, Oslo.

Desde mayo de 1977 hasta noviembre de 1980, la tasa de fallecimientos en la residencia de Orkdal era bastante alta, aunque al ser los residentes personas de avanzada edad, no levantaba ningún tipo de sospecha. Pero a principios de 1981, un empleado del equipo médico de la residencia sospechó que los fallecimientos de varios ancianos ocurridos en los últimos meses, no se debía a causas naturales, percatándose por la compra en grandes cantidades de Curacit -un relajante muscular- que adquiría el centro, por lo que lo puso en conocimiento en un medio de comunicación.

Arnfinn Nesset
(Archivo NTB/Scanpix)
Se iniciaron las investigaciones policiales e interrogaron al gerente Arfinn Nesset, quien admitió haber comprado el medicamento para matar a unos perros salvajes que frecuentaban la residencia. Para sorpresa de los agentes, cambió su versión después, confesando haber asesinado a más de veinte pacientes administrándoles Curacit, sin precisar el número puesto que había matado a tantos que ni se acordaba.

Los investigadores indagaron en la trayectoria profesional del enfermero. Desde 1962 trabajó en tres instituciones. Consultaron las fichas de todos los pacientes y llegaron a la conclusión de que podría haber matado a un total de 62 personas, aunque no pudieron demostrarlo puesto que el Curacit no deja rastro en el cuerpo con el paso del tiempo.

El 11 de marzo de 1983, Arnfinn Nesset fue declarado culpable de 22 asesinatos, una tentativa de asesinato. Se le condenó también por falsificación documental y malversación de fondos para apropiarse del dinero de sus víctimas. El enfermero alegó sufrir enfermedad mental, pero los psiquiatras forenses dictaminaron que estaba plenamente cuerdo, por lo que fue condenado a 21 años de prisión.

En el año 2004, Arnfinn Nesset fue puesto en libertad. Se presume que vive en algún lugar de Noruega, bajo otra identidad.



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