martes, 29 de diciembre de 2015

ANATOLY ONOPRIENKO: EL DEPREDADOR DE ZHITOMIR

Nació en una aldea de la región ucraniana de Zhytomir, en 1959. A la temprana edad de tres años, su madre murió de un ataque al corazón. Fue maltratado por su padre, y cuando contaba siete años de edad, lo abandonó en un orfanato. Allí creció, como un chico problemático que fue expulsado de la escuela antes de terminarla.

Ya en la edad adulta trabajó como marino mercante en el buque “Maxim Gorki”, con el que viajó por todo el mundo. Su carrera criminal comenzó el 14 de junio de 1989, según fuentes oficiales. Junto a un cómplice Serhiy Rogozin, mataron a nueve personas para robarles. Con la policía pisándole los talones huyó de Ucrania durante seis años, viviendo en varios países europeos. En uno de ellos, Alemania estuvo preso 6 meses por robo y después expulsado, por lo que volvió a Ucrania.
Anatoli Onoprienko
Foto: AP
Entre octubre de 1995 y marzo de 1996 aterrorizó a la sociedad ucraniana al matar a 43 personas. Armado con cuchillos y un rifle de caza se presentaba en casas de la humilde Ucrania y asesinaba a familias enteras para robar sus pertenencias, principalmente dinero. El ‘modus operandi’ era presentarse en las casas, quitar las bisagras de la puerta de entrada para acceder sigilosamente.  Una vez dentro reunía a todos los miembros de la familia en una habitación. A los hombres les disparaba, y con las mujeres y los niños, se servía de cuchillos, hachas o martillos para acabar con sus vidas, incluso a algunas mujeres y niños los agredió sexualmente y comió sus vísceras. Tampoco tuvo piedad de un bebé de tres meses que lo ahogó con la almohada en su cuna para que no lo delatara con su llanto. Después prendía fuego a las casas, y si alguien tenía la mala suerte de cruzarse en su camino en la huida, también era asesinado.

Las autoridades preocupadas por la ola de asesinatos que asolaban Ucrania, movilizaron a miles de policías y unidades del ejército para controlar carreteras y aldeas en las regiones donde había actuado el asesino. La sombra de Andrei Chikatilo volvió a la mente de los ucranianos.

En marzo de 1996 las fuerzas del orden detuvieron a un inocente, Yury Mozola, de 26 años. Lo sometieron a torturas para obtener una confesión, pero lo que consiguieron fue su muerte. Siete policías fueron condenados a penas de prisión por ello. Sin embargo, Onoprienko estaba entre los sospechosos, hasta que el 14 de abril de 1996 diversos agentes se dirigieron a su domicilio y fue detenido después de que se encontraran objetos pertenecientes a sus víctimas. El asesino acabó confesando 52 crímenes.

Se hizo pasar por demente, alegando que unos extraterrestres le habían ordenado cometer los crímenes y que tenía telepatía mediante la cual podía comunicarse con los animales. También que podía detener su corazón con unos ejercicios de yoga.

El 23 de noviembre de 1998 se celebró el juicio. Los informes psiquiátricos dictaminaron que estaba cuerdo. Fue declarado culpable y condenado a la pena de muerte, si bien fue conmutada por cadena perpetua.

Aunque de nada le sirviera, Anatoly Onoprienko mantuvo sus discursos demenciales durante toda su condena. Finalmente, murió de un paro cardiaco en la cárcel, a la edad de 54 años, el 27 de agosto de 2013.




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