jueves, 31 de diciembre de 2015

DEGAÑA: PUEBLO MALDITO

Sheila Barrero, de 22 años y vecina de Degaña fue asesinada el 24 de enero de 2004 en el alto de La Collada, entre Asturias y la provincia de León, mientras regresaba a su casa con su vehículo después de una noche de trabajo y diversión. Al parecer alguien adelantó el vehículo de Sheila para que se detuviera y ella paró. Tenía que ser algún conocido de la muchacha para que en ese paraje solitario, se decidiera detenerse. Bajó la ventanilla, pero le autor prefirió entrar en la parte posterior del vehículo y dispararle a quemarropa en la nuca para después huir del lugar. Hubo un acusado, su exnovio Borja V.G., pero por falta de pruebas fue absuelto y el caso archivado posteriormente. A día de hoy el caso sigue sin resolverse.

                                   
El 22 de mayo de 2011, Silvia Brugos celebraba junto a sus compañeros su elección como concejala de la pequeña localidad asturiana de Degaña. De pronto su móvil sonó. Su exmarido, José Manuel Álvarez Fernández le lanzó un amenazante mensaje: “Ya eres concejala, seguro que estás muy contenta, pero lo vas a pagar”. El lunes 23 de mayo, a las 6 de la mañana irrumpió José Manuel Álvarez en casa de Silvia. Portaba un machete con el que mató al padre, hermano y novio de su exesposa, además de herir a ésta y a su madre. La propia Silvia avisó a la Guardia Civil. En el lugar de los hechos también se encontraban los dos hijos de la agredida y su exmarido, de 6 y 11 años de edad, que presenciaron los hechos sin recibir ningún tipo de agresión física. El acusado fue detenido dos horas después de los hechos en el municipio leonés de Toreno, cuando pretendió embestir con su vehículo a otro de la benemérita en su huida. El 20 de febrero de 2014, José Manuel fue condenado  a 89 años y 2 meses de prisión.

Degaña es una población de apenas unos 1000 habitantes. Se conocen todos los vecinos. Incluso el que fuera acusado y absuelto en el crimen de Sheila Barrero, Borja V.G. con su familia y la de Sheila viven en el mismo municipio. Es imposible evitar cruzarse por la calle, ni tan siquiera esquivar las miradas de sospecha que aún recaen sobre ellos, sobre todo de los parientes de Sheila, que creen que el autor del crimen fue Borja con la ayuda de alguna otra persona.




miércoles, 30 de diciembre de 2015

DAVID GUERRERO GUEVARA: LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DEL NIÑO PINTOR DE MÁLAGA

Corría un 6 de abril de 1987. Aparentemente un día normal para la familia Guerrero Guevara. David, llegó por la tarde con su hermano del colegio y merendó un yogur. Estaba nervioso, a la vez que contento. Orgulloso por que un cuadro suyo -el rostro del Cristo de la Buena Muerte- estaba expuesto en la sala de arte de donde él era alumno. Además iba a ser entrevistado por un medio de comunicación. Salió de su casa a las 18:40 aproximadamente. Como cada tarde, tomaría el autobús que le llevaría a la sala de arte ‘La Maison’ donde la exposición estaba dedicada a la Semana Santa. Iba solo pero su padre lo recogería a la salida, sobre las 21 horas. Pero aquel día David no llegó a dicha galería.


La ciudad se volcó en la búsqueda del chico. Fue interrogado el conductor del autobús que debería haber tomado, pero no lo vio, aunque en el trayecto de casa a la parada del bus no vue visto por nadie, desapareció, sin más. Incluso la ciudad de Málaga estaba especialmente vigilada. Agentes de policía venidos de otros puntos de España estaban en aquellos días en la ciudad andaluza, debido a que la reina Doña Sofía se encontraba de visita institucional, precisamente aquel día que justamente, debía pasar con su comitiva cerca del domicilio del joven pintor, por lo que el secuestro -una de las líneas de investigación que siguió la policía- se tomó como una opción poco probable, además por que nadie pidió un rescate. La otra alternativa era la huida voluntaria, pero el entorno del muchacho y su propia personalidad no encajaban con esta posibilidad. David, contaba con 13 años de edad el día en el que desapareció. Era un chico introvertido, con un fuerte apego al hogar familiar. Su círculo de amistades se cinscunscribía únicamente a chicos que como él, eran aficionados a la pintura.

David destacaba sobre ellos. Tenía un talento especial para el dibujo, por lo que se sospechó que alguien pudiera engatusarle, con el fin quizás, de pintar para él o alguna organización criminal dedicada a la falsificación de obras de arte. Esta posibilidad cobró fuerza tres años después de la desaparición, cuando una trabajadora de un hotel malagueño encontró una nota manuscrita en una habitación que limpió: “David Guerrero. Huelin”, se leía en la servilleta. La policía cotejó esta información con los últimos dibujos que hizo el niño pintor, conretamente caricaturas de un hombre desconocido, que podría corresponder con un suízo de 70 años de edad, aficionado a la fotografía que pasaba temporadas en la Costa del Sol. Diversos agentes españoles se desplazaron hasta el domicilio de aquel hombre, pero descubrieron que había fallecido. Su viuda, sin embargo permitió que registraran la casa, los archivos y demás pertenencias de su marido. Pero no dieron con ninguna pista que pudieran relacionarlo con David.

Se siguieron otras pistas sobre posibles avistamientos del niño pintor. En Portugal, Ibiza, Almería, Marruecos, Venezuela, México, cercanías del monasterio de Montserrat, Francia, Extremadura, Holanda. También las visiones de videntes fueron aceptadas, pero todas llevaban a un callejón sin salida.

Además, la policía tomó muestras de ADN de la familia de David para cotejarlas con futuros cadáveres encontrados que pudiera relacionarse con él, como ocurió en una ocasión. Nada. Resultado negativo.

El caso sin resolver de David Guerrero Guevara es uno de los más enigmáticos ocurridos en nuestro país. A pesar del tiempo transcurrido, sigue estando en nuestra memoria la imagen de aquel niño que un día desapareció, sin más.





Fuentes:

Programa ‘Detrás de la verdad’, 13tv https://www.youtube.com/watch?v=8UdnW8mmnPM



martes, 29 de diciembre de 2015

ANATOLY ONOPRIENKO: EL DEPREDADOR DE ZHITOMIR

Nació en una aldea de la región ucraniana de Zhytomir, en 1959. A la temprana edad de tres años, su madre murió de un ataque al corazón. Fue maltratado por su padre, y cuando contaba siete años de edad, lo abandonó en un orfanato. Allí creció, como un chico problemático que fue expulsado de la escuela antes de terminarla.

Ya en la edad adulta trabajó como marino mercante en el buque “Maxim Gorki”, con el que viajó por todo el mundo. Su carrera criminal comenzó el 14 de junio de 1989, según fuentes oficiales. Junto a un cómplice Serhiy Rogozin, mataron a nueve personas para robarles. Con la policía pisándole los talones huyó de Ucrania durante seis años, viviendo en varios países europeos. En uno de ellos, Alemania estuvo preso 6 meses por robo y después expulsado, por lo que volvió a Ucrania.
Anatoli Onoprienko
Foto: AP
Entre octubre de 1995 y marzo de 1996 aterrorizó a la sociedad ucraniana al matar a 43 personas. Armado con cuchillos y un rifle de caza se presentaba en casas de la humilde Ucrania y asesinaba a familias enteras para robar sus pertenencias, principalmente dinero. El ‘modus operandi’ era presentarse en las casas, quitar las bisagras de la puerta de entrada para acceder sigilosamente.  Una vez dentro reunía a todos los miembros de la familia en una habitación. A los hombres les disparaba, y con las mujeres y los niños, se servía de cuchillos, hachas o martillos para acabar con sus vidas, incluso a algunas mujeres y niños los agredió sexualmente y comió sus vísceras. Tampoco tuvo piedad de un bebé de tres meses que lo ahogó con la almohada en su cuna para que no lo delatara con su llanto. Después prendía fuego a las casas, y si alguien tenía la mala suerte de cruzarse en su camino en la huida, también era asesinado.

Las autoridades preocupadas por la ola de asesinatos que asolaban Ucrania, movilizaron a miles de policías y unidades del ejército para controlar carreteras y aldeas en las regiones donde había actuado el asesino. La sombra de Andrei Chikatilo volvió a la mente de los ucranianos.

En marzo de 1996 las fuerzas del orden detuvieron a un inocente, Yury Mozola, de 26 años. Lo sometieron a torturas para obtener una confesión, pero lo que consiguieron fue su muerte. Siete policías fueron condenados a penas de prisión por ello. Sin embargo, Onoprienko estaba entre los sospechosos, hasta que el 14 de abril de 1996 diversos agentes se dirigieron a su domicilio y fue detenido después de que se encontraran objetos pertenecientes a sus víctimas. El asesino acabó confesando 52 crímenes.

Se hizo pasar por demente, alegando que unos extraterrestres le habían ordenado cometer los crímenes y que tenía telepatía mediante la cual podía comunicarse con los animales. También que podía detener su corazón con unos ejercicios de yoga.

El 23 de noviembre de 1998 se celebró el juicio. Los informes psiquiátricos dictaminaron que estaba cuerdo. Fue declarado culpable y condenado a la pena de muerte, si bien fue conmutada por cadena perpetua.

Aunque de nada le sirviera, Anatoly Onoprienko mantuvo sus discursos demenciales durante toda su condena. Finalmente, murió de un paro cardiaco en la cárcel, a la edad de 54 años, el 27 de agosto de 2013.




lunes, 28 de diciembre de 2015

AILEEN WUORNOS: LA PROSTITUTA DE LA MUERTE

Marcada por la desgracia desde el día en que nació, el 29 de febrero de 1956. Hija de un pederasta alcohólico que se suicidió mientras estaba preso en 1969. Su madre tuvo dos hijos. A Keith cuando tenía 15 años. Un año después, nacía Aileen. Después los abandonó, dejándolos al cuidado de sus abuelos. Según relataría Wuornos, su propio abuelo la maltrataba y abusaba sexualmente de ella y su abuela era una alcohólica. Hasta los doce años de edad creyó que los abuelos de Aileen eran sus padres. Por si esto fuera poco, en la preadolescencia tuvo relaciones incestuosas con su propio hermano. Además prestaba servicios sexuales a otros chicos; a cambio le daban dinero y cigarrillos. Así, desarrolló un carácter violento y retraido. A nadie le importaba y a ella tampoco le importaba nadie. Solamente tenía la atención de los chicos cuando les ofrecía sexo. Ese sería el ‘leitmotiv’ de su vida a partir de entonces.

A los 15 años de edad dio a luz a un niño. Debido a esto fue repudiada por su entorno y expulsada de su casa, lo que la llevó a vivir como una trotamundos, sobreviviendo prostituyéndose, hasta que en 1976 se mudó a Florida. Cometió numerosos delitos marcados por los robos, hurtos, agresiones, atracos y prostitución. Fue detenida y condenada a prisión por un robo a mano armada. El 30 de junio de 1983 salió en libertad, volviendo a la vida caótica y marginal de antaño, cambiando incluso de identidad en numerosas ocasiones para despistar a las autoridades.
Aileen Wuornos
En 1986 conoció a Tyria Moore, una empleada doméstica. El flechazo entre ambas fue instantáneo. La relación le dio cierta estabilidad a Aileen. Se instalaron en un apartamento de Daytona Beach (Florida). Tyria se ganaba la vida como empleada en un complejo hotelero mientras su pareja continuaba ejerciendo la prostitución. Pero a finales de los años ochenta, el físico le empezó a pasar factura a Aileen por lo que cada vez le costaba más ganar dinero ofreciendo servicios sexuales.
Tyria Moore

LOS CRÍMENES

El 30 de noviembre de 1989, Richard Mallory, de 51 años de edad, recogió a Aileen en una carretera. Semanas después fue encontrado su cuerpo en un descampado a las afueras de Daytona Beach. Aileen le había disparado varias veces con su revólver calibre .22. Después le robó varias de sus pertenencias y el coche.

David Spears, de 43 años fue la segunda víctima de Wuornos. El 1 de junio de 1990 su cuerpo fue encontrado en una carretera del condado de Citrus, Florida. Estaba desnudo con una gorra en la cabeza. Le había disparado seis veces y sus pertenencias fueron robadas, además del vehículo.

La tercera víctima de la prostituta asesina fue Charles Carskaddon, de 40 años de edad. El 6 de junio de 1990 su cuerpo se encontró en el condado de Pasco, Florida. Presentaba nueve impactos de bala. También le robaron pertenencias de valor y el coche.
En junio de 1990, Peter Siems, de 65 años desapareció. Su coche fue encontrado en Orange Sprins, Florida. Varios testigos vieron como el vehículo de Siems era abandonado por Aileen y Tyria. Huellas dactilares se encontraron en el interior del coche posteriormente. El cuerpo del hombre nunca apareció.

El 31 de julio de 1990 se denunció la desaparición de Troy Burress, de 50 años. Cuatro días después su cuerpo fue encontrado en una zona boscosa de una carretera del estado de Marion, Florida. Dos disparos acabaron con su vida.

El cadáver de Charles Humphreys, de 56 años fue encontrado el 12 de septiembre de 1990 en el condado de Marion. Le habían disparado seis veces en el torso y la cabeza. Su coche apareció en el condado de Suwannee, Florida.

La última víctima de Wuornos se encontró el 19 de noviembre de 1990. Walter Jeno Antonio (62), apareció al lado de una carretera del condado de Dixie, Florida. El cuerpo presentaba cuatro impactos de bala. Su coche apareció cinco días después en el condado de Brevard, Florida.

DETENCIÓN JUICIO Y CONDENA

La investigación se centró en el vehículo de Peter Siems, que abandonaron Aileen y Tyria después de estar involucradas en un accidente de tráfico. Después, rastrearon las casas de empeño, donde Aileen vendió varios objetos de valor que robó a sus víctimas. Si bien, daba siempre un nombre falso, debía dejar la huella dactilar del dedo derecho para poder vender los objetos. Así, el 9 de enero de 1991, cuando salía del bar que frecuentaba, fue arrestada. A la mañana siguiente fue detenida Tyria Moore, a quien le propusieron inmunidad si delataba a su pareja y la convencía para que confesara, y así ocurrió. Aileen admitió los siete asesinatos, alegando que lo hizo en defensa propia, después de que la violaran, aunque posteriormente confesó haber cometido los crímenes a sangre fría.

Fue condenada a seis penas de muerte en varios juicios celebrados entre 1992 y 1993, pasando diez años en el corredor de la muerte. Finalmente, el 9 de octubre de 2002 fue ejecutada mediante la inyección letal en la Prisión Estatal de Florida. El cuerpo de Aileen Wuornos fue incinerado y sus cenizas depositadas bajo un árbol en su Michigan natal.




jueves, 24 de diciembre de 2015

LA TREGUA DE NAVIDAD DE 1914

Durante la Primera Guerra Mundial, ocurrió un hecho insólito en la historia. Era la primera Navidad de la Gran Guerra, en 1914. Muy cerca de la población belga de Ypres, se enfrentaban germanos contra británicos, franceses y belgas en una de las tantas batallas que protagonizaron en el frente occidental. De pronto, por la mañana, los alemanes comenzaron a adornar sus trincheras con motivos navideños y abetos iluminados que junto un lote extra de comida y licores, habían recibido por orden expresa del Káiser. Los aliados no creían lo que sus ojos estaban viendo y menos cuando escucharon los tradicionales villancicos que los alemanes cantaban. Desde el lado aliado, comenzaron a entonar también canciones navideñas, y al unísono, cada uno en su idioma con la misma melodía.

Willfred Loasby, fue el primer soldado británico que se atrevió a salir de su trinchera desarmado para encontrarse con el bando enemigo que hizo lo propio a 36 metros de distancia. Allí conoció a un oficial alemán, que le regaló seis cigarrillos y una tableta de chocolate y propuso jugar un partido de fútbol. Así se hizo. Después, la tregua también sirvió para recuperar los cadáveres de uno y otro bando que yacían en el campo de batalla, celebrándose ceremonias funerarias conjuntas en territorio neutral, incluso leyeron un fragmento del salmo 23. Siguieron intercambiando regalos, cigarrillos y licores, hasta que un oficial alemán ordenó a los suyos que volvieran a sus puestos de combate.

La noticia corrió como la pólvora y en cuanto llegó a oídos de los respectivos mandos, estos dieron escarmiento a los participantes. Muchos de los combatientes franceses fueron ejecutados y los alemanes, destinados al frente oriental. Asimismo se censuraron las noticias que iban a ser publicadas en los medios escritos; muchas cartas de los soldados que dejaron testimonio informando a sus familiares, fueron quemadas, además de otros tantos negativos de fotografías tomadas por algunos soldados, se confiscaron. Algunas de estas misivas, sin embargo han sobrevivido hasta nuestros días. Precisamente la del primer soldado aliado que osó salir de su trinchera, Willy Loasby, fue subastada en 2014 en Inglaterra por unos 25.000 euros.

El 17 de diciembre de 2014, el presidente de la UEFA Michel Platini convocó un partido para conmemorar ese hecho en su primer centenario, celebrándose en Ypres, donde se homenajeó a los combatientes que participaron en aquella batalla y posterior tregua, de aquel frío día de Navidad.

Por cierto, los alemanes ganaron 3 a 2 en 1914, pero como se suele decir en estas ocasiones, el resultado es lo menos importante.




Fuentes:
Revista Muy Historia, pp. 66, número 17/2008.





miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL INCIDENTE DEL USS PUEBLO

El buque espía USS Pueblo zarpó de la base naval japonesa Yokosuka con rumbo a la base de Sasebo, el 5 de enero de 1968, y de ahí se dirigió al estrecho de Tsushima, donde tenía la misión de recabar información acerca de las ubicaciones de radares en tierra norcoreanas, de su potencial naval bélico y además de realizar un seguimiento de las naves soviéticas que se encontraran en aguas coreanas.

El 23 de enero de ese mismo año, el buque estadounidense fue interceptado por un cazasubmarinos norcoreano a unos 24’8 km al sudeste de la isla de Mayang-do, quien dio la orden de identificarse. El navío izó la bandera estadounidense. El cazasubmarinos le ordenó detenerse, pero el USS pueblo realizó maniobras de evasión, respondiendo los norcoreanos con disparos, destruyendo el mástil del radar y el puente. Además hirieron a tres miembros de la tripulación, incluido el comandante. Uno de ellos murió posteriormente. Cuatro lanchas torpederas rodearon al buque y por aire dos cazas Mig se añadieron a la flota de interceptación. El comandante, viéndose cercado ordenó la destrucción de toda la documentación clasificada y los equipos electrónicos, aunque solamente pudieron destruir una pequeña parte. Envió un mensaje de emergencia por radio a la Flota del Pacífico pero llegaron tarde. El comandante del navió americano insistió en que se encontraban en aguas internacionales pero las autoridades norcoreanas aseguraban que no era así.

Hasta el 28 de enero no hubo una confirmación oficial de que el USS Pueblo estaba en manos de Corea del Norte. En principio, se pensó que la captura del buque había sido organizada por la Unión Soviética, pero luego se supo que los únicos responsables fueron los norcoreanos y que este hecho no fue aprobado por sus aliados, erosionando las relaciones.
El USS Pueblo en octubre de 2013
Foto: Clay Gilliland https://www.flickr.com/photos/26781577@N07/12209043723

El barco de guerra se encontraba custodiado en el puerto de Wonsan. La tripulación pasó hambre y fueron torturados. Las negociaciones para la devolución de la tripulación duraron 11 meses. Así, las exigencias norcoreanas eran que “los Estados Unidos deben admitir que el USS Pueblo entró en aguas de Corea del Norte, deben pedir disculpas por su intrusión y deben garantizarle a la República Democrática Popular de Corea del Nort que esto no volverá a ocurrir”. Después del largo tira y afloja el General Woodward, máximo responsable de las negociaciones, aceptó firmar la petición norcoreana, por lo que los 82 tripulantes más el fallecido, fueron puestos en libertad el mismo día de la firma, el 23 de diciembre de 1968. En cambio, el USS Pueblo a día de hoy no ha sido devuelto a los Estados Unidos, encontrándose actualmente expuesto como pieza de museo para las visitas turísticas.



martes, 22 de diciembre de 2015

GUILLERMO ÁLVAREZ: ‘EL CONCHETO’

El asesino en serie Guillermo Álvarez, alias ‘el Concheto’ o ‘el karateka’, condenado por dar muerte a cuatro personas, salió en libertad el pasado 18 de diciembre de 2015, beneficiándose de la ley llamada “2 por 1”, la cual contempla el cómputo diario de un preso que se encuentra en situación de prisión preventiva, como si fueran dos. El 20 de noviembre de 2015, otro asesino serial, César Humberto Ghirardi, salió en libertad al acogerse a este nuevo precepto en el código penal argentino.

Durante la noche y madrugada del 27 al 28 de julio de 1996 en Buenos Aires, ‘el Concheto’ mató al empresario Bernardo Loitegui en la puerta de su domicilio para robarle el coche. Horas después, atracaba el pub Company, matando a una chica y a un policía. En noviembre de 1998, mientras se encontraba en situación de prisión preventiva, asesinó a otro recluso durante una pelea. El 28 de octubre de 1999, los tribunales que le juzgaron unificaron las penas, en las que se incluyen dos intentos de fuga, y fue condenado a reclusión perpetua, con un máximo de 25 años.

Guillermo Álvarez
Foto: El Once 
Guillermo Álvarez pertenece a una familia de clase media-alta. Ya en su infancia creció como un niño problemático, expulsado varias veces del colegio y el instituto. Sus vecinos lo recuerdan matando a los gatos en la calle con un rifle de aire comprimido. Fue el líder de una banda, los “chicos bien”, que se dedicaban al robo. Más tarde asaltaban domicilios y se hacían con joyas, relojes y otros objetos de valor, además de vehículos de alta gama. También asaltaba restaurantes, donde primero entraba él, se hacía pasar por cliente y observaba. Si le parecía adecuada contacataba con sus cómplices y o atracaban. En tan solo dos años, cuando ‘el Concheto’ contaba entre 16 y 18 años, cometió numerosos robos, atracas y los asesinatos, emulando a su ídolo y también asesino en serie, Carlos Robledo Puch.



lunes, 21 de diciembre de 2015

OPERACIÓN OGRO: EL ASESINATO DE CARRERO BLANCO

Como cada mañana, al salir de casa, el almirante Carrero Blanco acudió a la misa en la iglesia de San Francisco de Borja. Al finalizar el acto religioso, el presidente del Gobierno franquista se sube al vehículo oficial. Aproximadamente, a las 9:27, el Dodge 3700 GT se eleva por los aires y aterriza en la cubierta del edificio ‘Casa Profesa’ -un edificio religioso de la orden de los jesuitas-,  tras una potente explosión a su paso por la calle Claudio Coello. Los tres ocupantes del coche murieron poco después en el hospital: el presidente del Gobierno, el inspector de policía que le acompañaba y el conductor. Otro vehículo de la escolta de Carrero, también sufre daños aunque en menor proporción.

En un principio, se creía que había sido una explosión de gas, aunque cuando se iniciaron las labores de investigación, se descartó, quedando como única opción la de un atentado.

LOS PREPARATIVOS DEL ATENTADO

El atentado fue ideado y perpetrado por la banda terrorista ETA. En principio se planeó el secuestro más de un año antes. La intención era secuestrar a Carrero como moneda de cambio de 150 presos etarras. Los planes dieron un giro de 180 grados cuando Franco nombró presidente del gobierno al almirante. Para ello el integrante de ETA, José Miguel Beñarán ‘Argala’, en uno de sus frecuentes viajes a Madrid contacta con una disidente del Partido Comunista, Eva Forest quien le proporciona el itinerario –siempre el mismo- que seguía todos los días el coche oficial de Carrero. En consecuencia, ‘Argala’ alquila un local en el número 104 de la calle Claudio Coello, donde excavarían un túnel y colocarían la carga explosiva en el lugar por donde iba a pasar el vehículo. El comando ‘Txikia’ fue el encargado de ejecutarlo. Lo formaban tres componentes: Jesús Zugarramurdi, alias ‘Kiskur’, José Miguel Beñarán, ‘Argala’ y Javier Larreategi, ‘Atxulo’. El atentado tenían previsto realizarlo el 18 de diciembre pero la visita del secretario de estado de Estados Unidos, Henry Kissinger a la capital madrileña, retrasaría su ejecución al 20 de diciembre, debido a que cerca de allí se encontraba la embajada del país norteamericano, y las medidas de seguridad serían mayores.


LA SOMBRA DE LA CONSPIRACIÓN

Mucho se ha escrito sobre quién perpetró el atentado realmente. Muchas de las fuentes conspiranoicas apuntan a que detrás de la operación se encontraba el gobierno de Estados Unidos y la inteligencia norteamericana. Las versiones manejadas son varias, entre ellas que Carrero representaba la continuidad del franquismo frente a otra facción franquista más aperturista. Franco, anciano y enfermo, había delegado la jefatura del gobierno en el almirante, su mano derecha y esto –según algunas versiones- no era del agrado de Nixon y Kissinger, que preferían una sucesión democrática para España, ya que los últimos contactos que habían tenido con Carrero Blanco para pactar la entrada de España en la OTAN no habían sido fructíferas. Se comenta que dos días antes del atentado, Kissinger y Carrero discutieron acaloradamente. El almirante quería un papel protagonista de España dentro de la organización atlántica. Amenazó con retirar las bases militares norteamericanas del país y llevar a término el desarrollo de armas nucleares, advirtiendo a Kissinger que España tenía todo el material necesario para realizarlo. Estas supuestas desaveniencias hicieron que la CIA contactara con fuentes del PNV (Partido Nacionalista Vasco) y ETA para tramar el atentado, aunque los servicios secretos estadounidenses simplemente se limitarían a dar información sobre los movimientos de Carrero, a través de la figura del “hombre de blanco” que habría contactado con ‘Argala’ en Madrid. En realidad, Eva Forest inventó este personaje y la pista falsa, que llevaría a forjar una leyenda alrededor del atentado. Lo dejó escrito en su obra ‘Operación Ogro: cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco’, en 1974, para protegerse ella misma.
Fuente: ABC

El explosivo utilizado por ETA en el atentado fue otro argumento que se utilizó para inculpar a la CIA. Dicho explosivo era C-4, que después de la TNT, era el más potente que existía y en principio no podía conseguirse en el mercado negro, sino que únicamente se encontraba en Estados Unidos.

La permisividad y la nula preocupación por la vigilancia en la excavación del túnel también sirvió como pretexto para elevar la acción a la categoría de conspiración , si bien ‘Argala’, al alquilar el local ya adivirtió al arrendador que era ‘escultor’. Aunque en realidad, los días en que los etarras estuvieron construyendo el agüjero no fueron sometidos a ninguna vigilancia, se debe más bien al exceso de confianza de las autoridades. Se puede achacar a que no habían antecedentes terroristas de esta envergadura que llevaran a pensar  que el presidente del gobierno podía ser un claro objetivo terrorista, y menos por parte de ETA, que había cometido pocos crímenes hasta la fecha, y no de esa entidad.

CONSECUENCIAS

El asesinato de Carrero fue un duro golpe para Franco y su gobierno. Sin duda, aceleró el fin de la dictadura. Arias Navarro –de talante más aperturista- sucedió a Carrero Blanco en la jefatura del gobierno, hasta pocos meses después de la muerte del dictador.

El caso quedó archivado durante la Transición y los autores nunca fueron juzgados, beneficiándose de la ley de Amnistía de 1977.

El 21 de diciembre de 1978, es decir, cinco años después del atentado de Carrero, José Miguel Beñarán ‘Argala’, fue víctima de un atentado de la organización ultraderechista–financiada por los servicios secretos españoles- Batallón Vasco Español. Una bomba lapa, colocada en su vehículo hizo explosión en Anglet, en el País Vasco francés, donde residía.




viernes, 18 de diciembre de 2015

MAHIN QADIRI: LA ASESINA DE QAZVIN

Mahin se ofrecía en los lugares de culto en la ciudad de Qazvin -a unos 150 km al noroeste de la capital iraní, Teherán- para llevar a sus casas a mujeres de avanzada edad. Una vez allí las drogaba echando narcóticos en el zumo, y después las mataba estrangulándolas. Todas menos a una, que al parecer , la droga no le hizo ningún efectó, por lo que la golpeó con una barra de hierro en la cabeza. Los asesinatos fueron cometidos entre febrero de 2008 y mayo de 2009.

Qadiri fue detenida al cometer una infracción de tráfico. Una vecina de una de las víctimas dio parte a la policía después de conocer la noticia del crimen, ya que vio a la asesina salir del lugar y marchar en un coche blanco, marca Renault. En una escena del crimen se halló las huellas dactilares de Qadiri. Tras realizar las comprobaciones oportunas, fue arrestada.


El móvil de los crímenes fue el robo, ya que según confesó en dependencias policiales, tenía muchas deudas, por lo que una vez dio muerte a las ancianas les robó joyas, dinero y demás objetos de valor que encontró. También confesó haber dado muerte al propietario de un apartamento donde ella vivía, y de una tía suya. Según comentó a los policías, se habría inspirado en las novelas de Agatha Christie para cometer los crímenes.

Mahin Qadiri fue condenada a la pena capital, siendo ahorcada el 20 de diciembre de 2010, convirtiéndose en la primera asesina en serie de la historia criminal iraní.



jueves, 17 de diciembre de 2015

MATEJ CURKO: EL CANÍBAL DE LOS BOSQUES DE KYSAK

Kanibm lo tenía todo planeado. Su anuncio en internet dejaba claro cómo debía ser la cita: si alguien quería poner fin a su vida, se ofrecía a matarlo en los bosques eslovacos de Kysak. Lo haría rápido y de manera indolora. Primero, te drogaría y una vez inconsciente acabaría con una puñalada certera en el corazón. A cambio, una vez muerto descuartizaría tu cuerpo para ser comido.

El ciudadano suízo no podía creer lo que leía. El juego había llegado demasiado lejos, más de lo que él creía. Tras contactar con Kanibm un par de veces, se dio cuenta que no era ninguna broma macabra, cuando leyó en ese foro que Kanibm buscaba a alguien que quisiera suicidarse a cambio de ser comido, incluso decía de qué forma debía ir vestido para la cita. Rápidamente lo puso en conocimiento de las autoridades helvéticas, quienes informaron a la policía eslovaca.

La unidad policial contra el crimen organizado de Eslovaquia, se puso a investigar y dieron con la auténtica identidad del anunciante. El verdadero nombre de Kanibm era Matej Curko, un exmilitar que actualmente se dedicaba a la programación informática y residía en Kysak, una pequeña población al este de Eslovaquia. Tenía 43 años, estaba casado y tenía dos hijas pequeñas. Hasta ahí todo normal.


Para llegar hasta el fondo del asunto y tratar de arrestar al presunto caníbal, la policía infiltró a un agente encubierto. Éste se haría pasar por el hombre suízo. Así que preparado para la ocasión, vestido como solicitaba Kanibm pero con un micro escondido llegó hasta los bosques de Kysak, donde se habían citado, el 11 de mayo de. En el lugar varios policías vigilaban escondidos. Pero Curko iba bien preparado. En el instante en que el agente se identificó como tal y se dispuso a detenerlo, sacó un arma de fuego y apuntó al policía. Otro agente que se encontraba escondido abrió fuego contra Curko y éste hizo lo propio contra el policía. Los dos fueron ingresados de urgencia en el hospital. El policía salvó la vida pero Curko murió dos días después.

UN MACABRO HALLAZGO

Para la cita con el hombre “suízo”. Curko llevaba consigo un auténtico arsenal: una mochila con drogas sedantes, botellas de vodka, herramientas, cuchillos, cuerdas y guantes. Además, en una zona del bosque tenía escondidas varias armas de fuego, entre ellas pistolas y escopetas, incluso había preparado una especie de altar, como si tratara de realizar algún tipo de ritual. La verdad, no se supo. Nunca habló con nadie sobre ello.
Bosque de Kysak.
Foto: Ivan Kovac/Novy Cas
Pero Curko escondía otro secreto. La policía halló en un archivo de su ordenador personal un mapa con una señal de GPS marcada. Correspondía a dos tumbas de poca profundidad cerca del lugar donde había creado su particular altar. Allí descubrieron los restos de dos cuerpos de mujeres envueltos en plásticos. En el registro que hicieron en la casa del asesino, descubrieron carne de esos cuerpos en un congelador.

Las pruebas de ADN determinaron que los cuerpos de las mujeres pertenecían a dos jóvenes de entre 25 y 28 años de edad, desaparecidas en 2008 y con problemas mentales e ideas suicidas, que se citaron a través de internet con Curko para que él las matara. Al parecer, podrían no ser las únicas. Decenas de personas que desaparecieron entre 2009 y 2011, la mayoría italianas y que habían contactado también con el caníbal, como se averigüó por el intercambio de unos correos electrónicos entre ellos, aunque sin poder certificar las identidades.



miércoles, 16 de diciembre de 2015

MASACRES ESTUDIANTILES (VII): CHARLES WHITMAN, EL FRANCOTIRADOR DE LA UNIVERSIDAD DE TEXAS

En 1963, Charles Whitman comenzó a escribir su diario personal. En él, escribía sobre su pasado en el ejército, donde estuvo durante 18 meses, entre 1959 y 1960. A pesar de contar con unos inicios prometedores como militar en la Marina de los Estados Unidos –hasta fue galardonado con una medalla- y servir como francotirador, acabó saliendo por la puerta de atrás, por lo que en su diario reflejaba su mal estar con dicha institución, al estar esperando un juicio militar debido a los conflictos que tuvo por su afición al juego y problemas derivados con otros compañeros. Además escribía sobre su familia y la dependencia financiera que tenía de su padre, de la cual deseaba desvincularse. También elogiaba a su esposa, con la que se casó cuando apenas contaba 20 años, en febrero de 1962.
Charles Whitman (1963)
A las 18:45 del 31 de julio de 1966, Charles Whitman empezó a escribir una nota de suicidio: No entiendo muy bien qué me obliga a escribir esta carta. Tal vez se deba a las acciones que he cometido últimamente. Realmente no me entiendo a mí mismo en estos días. Se supone que debo ser un hombre joven, razonable e inteligente. Sin embargo, últimamente (no puedo recordar cuando empezó) he sido víctima de muchos pensamientos inusuales e irracionales.

A la media noche del 1 de agosto, Whitman mató a su madre de una puñalada en el corazón. Seguidamente la acostó en su cama y la arropó. Al lado dejó una nota escrita: Yo solo he tomado la vida de mi madre. Estoy muy molesto por haberlo hecho. Sin embargo, creo que si hay un cielo,, ella estará allí ahora. Lo siento de verdad. Que no haya la menor duda que yo amaba a esta mujer con todo mi corazón. Después se dirigió a su casa donde mató a su mujer. Tres puñaladas en el corazón acabaron con la vida de Kathy. Colocó el cuerpo en la cama y la tapó con las sábanas. Luego tomó bolígrafo y papel y escribió: 01/08/66 03:00 AM muertos. Parece que he matado brutalmente a mis seres queridos. Yo sólo trataba de hacer un trabajo minucioso y rápido […] Si mi póliza de seguros es válida, por favor pagar mis deudas y donar el resto de forma anónima a una institución de salud mental. Tal investigación puede evitar más tragedias de este tipo […] Dar el perro a mis suegros. Díganles que Kathy amaba mucho a ‘Schocie’ […] Mi último deseo es que me incineren después de la autopsia.

Durante la mañana del 1 de agosto, Whitman alquiló una carretilla y compró una carabina M1. Después, en otra armería adquirió una escopeta semiautomática y un maletín para fusil. Fue a su casa y allí serró el cañón de la escopeta. Cogió del baúl donde guardaba las armas, un fusil Remington 700 y otro Remington 141 calibre.35 de corredera, un revólver Smith & Wesson y otro Magnum, una pistola Luger de 9 mm y otra Galesi-Brescia, más pequeña. Encima de la ropa, se vistió con un mono de color caqui. Se dirigió a la torre de Universidad de Texas con la carretilla y el baúl con las armas. Al vigilante, le enseñó una acreditación falsa como asistente de investigación, y le dijo que que debía entregar un material. Tomó el ascensor hasta la planta 27, la última, justo debajo del reloj. Allí golpeó a la recepcionista con la culata de uno de los rifles, dos veces en la cabeza y arrastró su cuerpo, escondiéndolo detrás de un sofá. Minutos después, una pareja que se encontraba en la terraza se cruzó con Whitman pero increíblemente no sospecharon de él, aunque vieran una mancha de sangre en el suelo –creían que era barniz-, mientras Whitman cargaba uno de los rifles y les dijera que iba a matar palomas. Después de que la pareja se fuera, Whitman obstaculizó el acceso a la terraza. Antes de sali, observó como una familia de seis personas querían acceder al lugar. Escopeta en mano comenzó a disparar, matando a dos, Mark Gamour, de 16 años y su tía Marguerite, de 56. Después se dirigió detrás del sofá y disparó en la cabeza a la recepcionista, Edna Townsley, de 51 años.
Torre de la Universidad de Austin, Texas.
© 1980 Larry D. Moore
A las 11:48 de la mañana, Whitman empezó a disparar con su rifle desde la cubierta a los transeúntes que cruzaban el campus universitario. La primera víctima fue una joven estudiante de antropología de 18 años, embarazada de 8 meses, a la que disparó en el abdomen. Mientras trataba de ayudarla su novio, Thomas Eckman, también de 18 años, recibió otro balazo, corriendo la misma suerte que su compañera. Un profesor de historia fue el primero en llamar a la policía a las 11:52. Una patrulla de la policía local de Austin llegó en primer lugar. Los dos agentes se refugiaron tras unas columnas pero uno de ellos fue alcanzado por un disparo y murió. Los servicios sanitarios acudieron. Un conductor de ambulancia fue herido en una pierna. Whitman disparaba sobre cualquier persona, sin discriminar por sexo, raza, edad o profesión. A los pocos minutos ya se encontraban numerosos policías en el lugar y comenzaron a disparar sobre el francotirador pero los agentes no sabían a cuantos hombres se enfrentaban, hasta que el piloto de una avioneta de la policía que sobrevolaba la zona afirmó que solamente había un hombre en la terraza. Whitman sólo disparaba una vez a cada persona, haciendo valer el lema que aprendió en el ejército: “un disparo, una muerte”.

Los agentes Ramiro Martínez, Houston McCoy y Jerry Day, además de un civil, Allen Crum pudieron subir a la terraza de la torre, donde se encontraron en las escaleras a la familia Gabour que les indicaron dónde estaba Whitman. El asesino, no se percató de la presencia de los policías, que lo rodearon con cautela. A Allen Crum se le disparó la escopeta que portaba sin querer, por lo que Whitman se percató de su presencia, pero se encontró con Martínez y McCoy corriendo hacia él mientras le disparaban. Charles Whitman fue acribillado a tiros aproximadamente a las 13:25 horas, después de asesinar a 16 personas y herir a otras 32.
Armas de Charles Whitman.
Se le realizó la autopsia tal y como era su voluntad, manifestada en sus escritos y aprobada por su padre después. Se le encontró un tumor cerebral y aunque en un primer informe los forenses no apreciaron que dicha dolencia pudiera ser el desencadenante de los actos criminales, unos días más tarde se examinó el cuerpo de Whitman con mayor exhaustividad. Se creó una comisión formada por neurocirujanos, patólogos, psiquiatras y psicólogos quienes concluyeron que “si bien no se puede establecer una relación clara entre el tumor cerebral y las acciones perpetradas por Charles Whitman, posiblemente podría haber contribuido a la incapacidad para controlar sus emociones y acciones.”

Charles Whitman no fue incinerado, tal y como era su deseo, sino que fue enterrado con honores militares, al lado de su madre y su hermano, John.



martes, 15 de diciembre de 2015

ARNFINN NESSET: EL ÁNGEL DE LA MUERTE DE OSLO

Nadie que conociera a Arfinn Nesset hubiera imaginado, que este hombre de aspecto tranquilo y exquisitos modales podría ser un asesino en serie.

En 1977, Nesset enfermero de profesión, fue contratado como gerente en un asilo de ancianos en la localidad noruega de Orkdal, muy próxima a la capital, Oslo.

Desde mayo de 1977 hasta noviembre de 1980, la tasa de fallecimientos en la residencia de Orkdal era bastante alta, aunque al ser los residentes personas de avanzada edad, no levantaba ningún tipo de sospecha. Pero a principios de 1981, un empleado del equipo médico de la residencia sospechó que los fallecimientos de varios ancianos ocurridos en los últimos meses, no se debía a causas naturales, percatándose por la compra en grandes cantidades de Curacit -un relajante muscular- que adquiría el centro, por lo que lo puso en conocimiento en un medio de comunicación.

Arnfinn Nesset
(Archivo NTB/Scanpix)
Se iniciaron las investigaciones policiales e interrogaron al gerente Arfinn Nesset, quien admitió haber comprado el medicamento para matar a unos perros salvajes que frecuentaban la residencia. Para sorpresa de los agentes, cambió su versión después, confesando haber asesinado a más de veinte pacientes administrándoles Curacit, sin precisar el número puesto que había matado a tantos que ni se acordaba.

Los investigadores indagaron en la trayectoria profesional del enfermero. Desde 1962 trabajó en tres instituciones. Consultaron las fichas de todos los pacientes y llegaron a la conclusión de que podría haber matado a un total de 62 personas, aunque no pudieron demostrarlo puesto que el Curacit no deja rastro en el cuerpo con el paso del tiempo.

El 11 de marzo de 1983, Arnfinn Nesset fue declarado culpable de 22 asesinatos, una tentativa de asesinato. Se le condenó también por falsificación documental y malversación de fondos para apropiarse del dinero de sus víctimas. El enfermero alegó sufrir enfermedad mental, pero los psiquiatras forenses dictaminaron que estaba plenamente cuerdo, por lo que fue condenado a 21 años de prisión.

En el año 2004, Arnfinn Nesset fue puesto en libertad. Se presume que vive en algún lugar de Noruega, bajo otra identidad.



lunes, 14 de diciembre de 2015

DAVID BERKOWITZ: EL HIJO DE SAM

Nació el 1 de junio de 1953 en Brooklyn, Nueva York. A una edad muy temprana fue abandonado por su madre y adoptado por una familia, con la que no tuvo buena relación. Cuando contaba con 14 años de edad, su madre adoptiva murió, por lo que se propuso buscar a su madre biológica. Entre tanto, se alistó al ejército con la intención de participar en la guerra de Vietnam, pero en lugar de eso fue destinado un año a Corea. Cuando regresó tuvo sus primeros conctactos sexuales con prostitutas. Contrajo una enfermedad venérea sexual y eso le decepcionó.

Tiempo después, reanudó la búsqueda de su madre biológica hasta que dio con ella. El deseo de Berkowitz era que lo acogiera como miembro de su familia. Pero fue rechazado. David tuvo siempre un complejo de inferioridad, sobre todo respecto de las mujeres, fruto del rechazo que había sufrido por el abandono de su madre biológica.

LOS ASESINATOS

Berkowitz fijó su residencia en Nueva York. A principios de los años 70, provocó 1.488 incendios en la ciudad. Después, dio un paso más y comenzó su particular caza humana.

Los primeros crímenes los cometería la víspera de Navidad de 1974. A una chica –la cual no pudo identificarse-, la mataría a puñaladas. La segunda fue herida. En los próximos asesinatos cambió el cuchillo por un revólver, calibre .44. La sustitución del arma se produjo al pensar que con un arma blanca, dejaba demasiadas evidencias que podrían incriminarle, por lo que viajó a Texas para comprar el revólver. No decidió adquirir el arma en Nueva York, por que tenía la creencia de que la policía podría dar con él a causa de los casquillos de bala que encontrasen en las escenas de los crímenes.


El 29 de julio de 1976, disparó sobre dos chicas que conversaban dentro de un vehículo. A Donna Lauria la mató al instante y Jody Valenti sobrevivió.

El 23 de octubre de 1976, disparó sobre Carl Denaro y Rosemary Keenan, que se encontraban dentro de su vehículo. Rose sufrió heridas leves, mientras que Carl resultó lesionado gravemente en la cabeza.

A excepción de una mujer a la que asesinó mientras caminaba sola, el ‘modus operandi’ sería siempre el mismo. Asaltar a parejas en lugares solitarios, en diferentes zonas de Nueva York y por la noche.

El 26 de noviembre de 1976, dos chicas, Donna DeMasi y Joanne Lomino  que volvían del cine andando y con el pretexto de hacerles una pregunta, les abordó disparando sobre ellas. Las dos sobrevivieron aunque fueron heridas de gravedad.

Entre el 30 de enero y el 31 de julio de 1977, Berkowitz atentó contra nueve personas más –cuatro hombres y cinco mujeres-, de las cuales murieron cuatro mujeres y un hombre.

ARRESTO, JUICIO Y CONDENA

En un gesto de alarde y con el objetivo de hacerse famoso, escribió a la policía y a los periódicos, haciéndose llamar “el hijo de Sam”. Para entonces, la ciudad de Nueva York no dormía tranquila y lejos de tranquilizar a los habitantes, los medios de comunicación seguían el juego al asesino que se engrandecía al saber que hablaban de él. Por fin se sentía alguien matando, y publicando sobre su persona, alimentaban su ego, por lo que no dejaría de matar.
Parte final de la primera carta de Berkowitz
 dirigida a la policía
La noche del 31 de julio de 1977, una mujer regresaba a su casa después de pasear a su perro. Vio como la policía de tráfico había multado a varios vehículos estacionados en la zona. Al lado de uno de los coches, vio a un extraño hombre que la observaba con atención, mientras agarraba con una de sus manos un objeto oscuro. La mujer corrió asustada hacia su casa. Minutos después escuchó disparos. Pasados unos días, llamó a la policía para comunicar el hecho, ya que muy cerca de allí, esa misma noche, dispararon sobre una pareja, matando a la chica y dejando casi ciego a su novio.

Las investigaciones se centraron en los vehículos multados esa noche en la zona. El Ford Galaxie de Berkowitz, era uno de esos coches. Así el 10 de agosto, localizaron el automóvil del “hijo de Sam” enfrente del bloque de apartamentos donde residía el asesino, en el distrito de Yonkers. Vieron que en el asiento de atrás había un rifle. Esperaron a que saliera. Cuando Berkowitz salió de casa y entró en el coche, los policías le detuvieron.

Berkowitz confesó los asesinatos, alegando que el perro de un antiguo vecino llamado Sam –de ahí tomó su apodo- estaba poseído por el demonio y que fue él quien le comunicó mediante ladridos que debía matar a gente. Años después se retractó adimitiendo que la historia del perro, había sido un invento, aunque añadió que él formaba parte de una secta satánica y los crímenes los había cometido en compañía, versión que tampoco fue creíble.

A pesar de que en un principio, los psiquiatras creyeron la versión de Berkowitz, fue condenado a cadena perpetua el 12 de junio de 1978. No obstante, una vez cumplidos 25 años de condena, la ley contempla que cada dos años y de manera automática el caso debe ser revisado, así podría obtener la libertad condicional en alguna ocasión. Desde entonces y hasta la fecha, han sido denegadas todas las audiencias.



viernes, 11 de diciembre de 2015

EL SECRETO DE LAS ISLAS GALÁPAGOS

Las Islas Galápagos forman un numeroso archipiélago en el Océano Pacífico, a unos mil kilómetros de las costas de Ecuador, país al que pertenecen. Se descubieron por accidente en 1535, cuando el barco donde viajaba el obispo de Panamá, fray Tomás de Berlanga se desvió de la ruta que lo llevaba a Perú. En el siglo XVII se empieza a poblar la zona y en 1832 Ecuador se las anexiona. Los estudios de Charles Darwin en la zona fueron clave en el desarrollo de su teoría sobre la evolución natural de las especies.

A principios del siglo XX solamente unas pocas islas se encontraban habitadas (apenas medio millar en el conjunto del archipiélago), por lo que muchas de ellas eran prácticamente vírgenes, con una flora y fauna característica de la zona y parajes naturales asombrosos. No era de extrañar que personas aventureras se dejaran caer por allí e intentaran iniciar una nueva vida a lo Robinson Crusoe. Pero la dureza del entorno hizo que cualquier intento de conolizarlas quedara en vano.

La Isla Floreana fue testigo de un intento de colonización por parte de Noruega en la década de 1920. Pocos años después abandonaron dicha empresa. El relevo se produjo en 1929, cuando un médico alemán, Friedrich Ritter y una paciente, Dore Strauch, lo dejaron todo –incluso a sus respectivas parejas- para comenzar una nueva vida aventurera en las Galápagos. Se establecieron en dicha isla, trabajando duramente, levantaron una granja y cultivaron frutas y vegetales. Pronto, los nuevos “crusoe” fueron conocidos en Europa a través de la publicación de las cartas que el Dr. Ritter escribía a periódicos alemanes explicando sus vivencias en la isla. Los navegantes paraban en la isla y abastecían de productos en conserva a los habitantes. Fruto de esas noticias llegó más gente al lugar, aunque pocas personas se quedaron. Un par de años después, arribó una familia burguesa alemana, los Wittmer, cuya mujer Margret se encontraba embarazada y el hijo adolescente de él de otro matrimonio, necesitaba de un clima caluroso como el del trópico para mejorar su delicado estado de salud. Aunque la convivencia era buena, ambas familias mantenían las distancias.

Dore Strauch y Friedrich Ritter
Las cosas cambiarían cuando al poco tiempo de instalarse los Wittmer, lo harían cuatro personas más. Una extravagante y atractiva mujer austriaca llamada Eloise Wehrborn de Wagner-Bosquet. Con ella sus dos amantes alemanes, Robert Philippson y Rudolf Lorenz, además de un carpintero ecuatoriano, Manuel Valdivieso, contratado con la intención de ayudar a la construcción de un hotel llamado ‘Hacienda Paradise’ –que nunca se concretó- para la “emperatriz de las Galápagos”, como se autodenominó Eloise Wehrborn. Rápidamente se hizo famosa entre los navegantes, que frecuentemente se desviaban de su ruta para reunirse con la “emperatriz”. Se dice que incluso el Gobernador ecuatoriano de las Galápagos sucumbió a sus encantos.
La "emperatriz" de las Galápagos, Eloise Wehrborn
La tensión en la isla fue creciendo, a pesar de que la familia Wittmer terminaron por ignorar a la “emperatriz”, no así el Dr. Ritter, que la odiaba. La extravagante mujer comenzó a coleccionar amantes, fruto de las visitas que recibía en el lugar. Sus tendencias psicópaticas salieron a la luz cuando alguno de sus visitantes le regaló un arma, y ella se divertía disparando a los animales que habitaban la isla. Le gustaba pasearse con el revólver y un látigo. No era de extrañar entonces que comenzaran los conflictos entre el harén de la austriaca. Así, Philippson –el preferido de la “emperatriz”- golpeó fuertemente a Rudolf Lorenz, -que era el criado y el maltratado-.
Familia Wittmer.
De izquierda a derecha: Heinz, el pequño Rolf, Harry y Margret
Los conflictos entre los Wittmer y los Ritter con Eloise comenzaron a ser constantes. Al parecer la “emperatriz” les robaba el correo, hablaba mal de ellos a los navegantes -que después publicaban en los periódicos los acontecimientos que tenían lugar en la isla-, incluido el despilfarro de agua en época de sequía, hicieron que la tensión fuera en aumento.
El 27 de marzo de 1934, la “emperatriz” y Philippson desaparecieron. Según la versión de Margret Wittmer, la extrovertida mujer y su amante le habían dicho que el yate de un amigo había atracado a la isla y que les había invitado a marchar con él a Tahití. Ese fue el último día que fue vista la pareja. Ni existe constancia de su llegada a Haití, ni de que hubiera llegado ningún yate a la isla aquel día.
El trío de amantes.
De izquierda a derecha: Robert Philippson, Rudolph Lorenz y Eloise Wehrborn.
Rudolf Lorenz se dispuso a abandonar rápidamente Floreana. Para ello convenció a un pescador noruego llamado Nuggerud -que vivía en otra isla cercana- para que lo llevara a la Isla San Cristóbal, donde allí tomaría un ferry a Guayaquil. Pararon en la Isla de Santa Cruz para repostar pero nunca llegaron a su destino. Meses después, un barco pesquero americano encontró los cuerpos de los dos hombres momificados en la Isla Marchena, al norte del archipiélago.
El cadáver de Rudolph Lorenz momificado.
Poco tiempo después, el Dr. Ritter enfermó y murió. Se sospecha que comió pollo mal envasado y que su amante lo preparó expresamente, ya que este la maltrataba. En realidad, nunca se pudo demostrar este hecho. Dore Strauch regresó a Alemania poco después y escribió un libro tiulado “Satán vino al Edén”, donde relata su vida en la isla. Dore, murió en Berlín a causa de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.

La única familia que quedaba en la isla no sólo sobrevivió al “apocalipsis” sino que prosperaron. Margret Wittmer tuvo a su hijo Rolf y después a Floreana, que junto a sus descendientes trabajaron y trabajan en el sector turístico en la actualidad. Margret falleció en las Galápagos en el año 2000, a la edad de 95, llevándose quizás un gran secreto consigo.




Fuentes:



jueves, 10 de diciembre de 2015

ALTON COLEMAN Y DEBRA BROWN: LOS ASESINOS DEL MEDIO-OESTE

Alton Coleman era un conocido de la justicia en el estado de Illinois a finales de los setenta y principios de los ochenta. Entre 1973 y 1983 fue acusado de seis delitos sexuales. En solamente dos ocasiones fue declarado culpable y con cargos menores. Cuando fue citado en un juicio como acusado por violar a una adolescente de 14 años, se dio a la fuga. Para entonces ya había sido diagnosticado como un psicópata narcisista y obsesivo, mezcla con una peligrosa adicción al sexo.

En su huida, Coleman conoció a Debra Brown, de 21 años, que debido a un accidente en su infancia presentaba cierta discapacidad intelectual, siendo además diagnosticada con un trastorno de personalidad dependiente. En resumen, la aliada perfecta para Alton Coleman. Debra jamás había sido una persona violenta ni tuvo problemas con la justicia hasta conocerlo y unirse a él.

EL VERANO SANGRIENTO DEL 84

El primer asesinato cometido por la pareja fue el de una niña de 9 años de edad, el 29 de mayo de 1984, en Kenosha (Wisconsin), a la que raptaron, violaron y estrangularon. El cuerpo de la pequeña apareció en un edificio abandonado de Waukegan (Illinois).

El 17 de junio de 1984, mientras Annie de 9 años de edad y su sobrina Tamika, de 7 se dirigían caminando hacia su casa en Gary (Indiana), fueron interceptadas por Debra y Coleman que las convencieron para ir junto a ellos a un bosque cercano a jugar. Una vez allí, agredieron, violaron y estrangularon a las pequeñas. Annie quedó inconsciente pero sobrevivió. El cuerpo de Tamika fue encontrado cerca de allí con numerosos cortes y una tira de su propia camiseta, que rompieron los asesinos para estrangularla. Parte de esa prenda fue encontrada en el apartamento que ocuparon Debra y Coleman.

Alton Coleman
El 28 de junio la pareja de depravados asaltaron la casa del señor y señora Palmer en Dearborn Heights, Michigan, a quienes agredieron y robaron dinero y su coche.

El 5 de julio, llegaron a Toledo (Ohio), donde conocieron a Virgina Temple, madre de varios hijos. Dos días después familiares de Virginia, ante la preocupación por llevar varios días sin noticias de ella, irrumpieron en su casa, donde descubrieron los cadáveres de la mujer y su hija de nueve años, Rachelle, quienes habían sido agredidas sexualmente y estranguladas. Los demás niños se encontraban en la vivienda, llorando asustados. La misma mañana de los asesinatos, la pareja de criminales entraron en la casa de Frank y Dorothy Duvendack, en la misma ciudad de Toledo. Ataron a la pareja con los cables del teléfono y de varios electrodomésticos, robaron los relojes de la señora Duvendack y el vehículo familiar.

Una semana después, el cadáver de una adolescente de 15 años fue encontrado en un edificio abandonado de Cincinnati (Ohio). Debajo del cuerpo de Tonnie Storey apareció una pulsera que desapareció del hogar de los Temple. Los investigadores descubrieron huellas de Coleman en la escena del crimen. Además, un compañero de la joven testificó que la había visto con él el mismo día que desapareció. En ese momento, la pareja de asesinos se convirtieron en unos de los criminales más buscados de Estados Unidos.

El 13 de julio por la mañana abordaron la casa de los Walters. Con el pretexto de que estaban interesados en una autocaravana que tenían a la venta, entraron en el domicilio, violaron y mataron a golpes a la mujer, Marlene, de 43 años. A su marido le golpearon hasta dejarlo inconsciente y con una lesión cerebral de por vida. El coche de los Walters apareció dos días más tarde en Lexington, Kentucky. Dinero, ropa y zapatos fueron igualmente robados. En la huida secuestraron a un hombre que apareció vivo en el maletero el 17 de julio, rescatado por la policía.

El 18 de julio mataron a un hombre de 77 años para robarle el vehículo en Indianapolis. El hombre fue violentamente asesinado de varias puñaladas y cuatro disparos en la cabeza.

El 20 de julio, casualmente, mientras se encontraban la pareja de asesinos detenidos con el último vehículo robado en un semáforo en rojo en Evanston (Illinois), fueron reconocidos por un conocido del barrio donde había residido Alton Coleman. Rápidamente se puso en contacto con la policía que iniciaron una intensa búsqueda. A las pocas horas los asesinos fueron detenidos sin oponer resistencia.
Debra Denise Brown

JUICIOS Y CONDENAS

Alton Coleman y Debra Brown fueron acusados de ocho asesinatos, siete violaciones, tres secuestros y catorce robos. Al haber cometido los delitos en varios estados se tuvo que elegir dónde se iniciarían los juicios. Las autoridades judiciales decidieron que serían juzgados en primer lugar en Ohio, donde los tribunales les condenaron a la pena de muerte en 1985, por los asesinatos de Tonnie Store y Marlene Walters. Posteriormente, en Illinois e Indiana, Coleman también fue condenado a la pena capital.

El asesino apeló la sentencia en varias ocasiones, pero finalmente fue ejecutado mediante la inyección letal en el Correcional de Ohio, el 26 de abril de 2002, a la edad de 46 años.

Debra Denise Brown fue condenada a muerte en Ohio e Indiana, si bien en Ohio le fue conmutada la pena por cadena perpetua, no así en Indiana, donde los tribunales la sentenciaron a la pena capital, el 23 de junio de 1986, y es en este estado donde actualmente espera para ser ejecutada.