miércoles, 25 de noviembre de 2015

RICHARD RAMÍREZ: EL CAZADOR NOCTURNO

Ricardo Leyva Ramírez Muñoz nació en la ciudad fronteriza de El Paso, el 29 de febrero de 1960, en el seno de una familia mexicana. Sufrió los malostratos de un padre violento. Una vez, de pequeño le golpeó con un columpio tan fuerte que tuvo ataques epilépticos durante toda su infancia. Fue un niño problemático. A los 9 años ya se dedicaba a robar y comenzó a coquetear con las drogas.

Se llevaba muy bien con su primo Mike Ramírez, un veterano boina verde de la guerra del Vietnam con quien solía fumar marihuana. Este además, le enseñaba fotografías de las atrocidades que había hecho en el país asiático (torturas, violaciones y mutilaciones de mujeres). Cuando Richard contaba 13 años de edad, presenció como su primo asesinaba a su novia por un disparo de escopeta, salpicándole la sangre de la mujer en la cara.

LOS ÁNGELES: CIUDAD DEL TERROR

Jennie Wincow,de 79 años de edad, abrió la ventana de su apartamento en Los Ángeles, en aquella calurosa noche del 28 de junio de 1984. Poco después se colaría por ella Richard Ramírez, quien agredió sexualmente a la mujer y la mató de varias puñaladas para acabar degollándola. El cadáver fue descubierto horas después por el hijo de la anciana, Jack Wincow.

El 17 de marzo de 1985, María Hernández abría la puerta del apartamento que compartía con Dayle Okazaki. Antes de entrar escuchó un ruido tras ella. Al volverse un hombre le apuntaba en la cara con un arma. Ella levantó la mano instintivamente para proteger su rostro pero él disparó. La mujer cayó. El manojo de llaves que tenía en la mano la salvó. Seguidamente corrió hacia la calle mientras oía otro disparo, el que mataría a su compañera de piso. María se escondió detrás de un coche aparcado en un callejón frente al edificio donde residía. De nada le sirvió, ya que el asesino Richard Ramírez la encontró. Volvió a apuntar su arma hacia su rostro. Ella le suplicó que no la matara. Le perdonó la vida y marchó del lugar. Una hora después sacó a una mujer del interior de su vehículo en Monterey Park y le disparó varias veces con su pistola calibre 22, huyendo después del lugar. Cuando llegó la policía, la mujer aun se encontraba con vida, pero moriría antes de que llegara la ambulancia.

La superviviente María Hernández pudo dar la descripción del asaltante a la policía: cabello largo y rizado, dientes espaciados y cariados, con lo que pudieron hacer un retrato robot, y así empezar la caza y captura del asesino.

El 27 de marzo de 1985, Ramírez entró de madrugada en una casa donde ya había robado anteriormente en Whittier, a 19 km de Los Ángeles. Sorprendió al matrimonio Zazzara durmiendo. A Vincent, de 64 años lo mató de un disparo en la cabeza, con su pistola calibre 22. La mujer Maxine, de 44 años, al despertarse por la detonación, fue apuñalada e igualmente disparada, incluso le sacó los ojos.

La madrugada del 14 de mayo de 1985, la mujer de William Doi, Mitsuko se despertó sobresaltada por el ruido de un disparo. Un hombre entró por una ventana abierta de la casa de Monterey Park y disparó sobre su marido. A continuación la golpeó y pateó exigiendo que le diera dinero en efectivo. Ató sus manos y la hizo tumbar al lado de su marido, que aún con vida tuvo tiempo de coger el teléfono y llamar a la policía. Después de revolver cajones, muebles y enseres, el asesino violó a la mujer y huyó.

Las siguientes víctimas del depredador fueron dos hermanas Mabel “Ma” Bell, discapacitada de 83 años y su hermana Florence, de 81, que vivían en Monrovia. Ramírez encontró un martillo y golpeó a las octogenarias de manera salvaje. Además electrocutó a Mabell con un cable y le dibujó un pentagrama en uno de sus muslos con un pintalabios rojo. Ató y amordazó a las dos mujeres y violó a Florence. Para finalizar, pintó otro pentagrama con el mismo pintalabios en la pared de una de las habitaciones de la vivienda. Cuando los servicios de emergencia acudieron al lugar encontraron a las dos hermanas en coma. Mabel Bell moriría poco después.

La ciudad de Los Ángeles y su área metropolitana entró en pánico, sobretodo mujeres que vivían solas no podían conciliar el sueño, y es que nadie se sentía seguro en su propia casa.


EL ASESINO CERCADO

Ramírez siguió asaltando viviendas en el condado de Los Ángeles durante el verano de 1985. Violaba a mujeres de cualquier edad, incluso sodomizó a un niño de 11 años, y siguió matando a personas de cualquier edad y sexo. Algunas víctimas lograron sobrevivir. Robaba objetos de valor en muchas ocasiones, haciendo jurar “por Satanás” a algunas personas que no escondían nada más de valor en la casa.

La investigación fue complicada, dado que el ‘modus operandi’ del asesino era distinto cada vez que actuaba. Aunque, a través de algunas huellas que dejó en los vehículos que había robado se logró dar con su identidad, ya que había sido detenido en diciembre de 1984, precisamente por robar coches y existía ficha policial al respecto. Su rostro fue difundido por todos los medios de comunicación en toda el área de Los Ángeles. Los ciudadanos organizaron patrullas vecinales y se armaron para dar caza al asesino.

Ramírez comenzó a estar intranquilo. Veía su rostro en todos los periódicos. Así, después de intentar robar a una mujer en plena calle, fue reconocido y perseguido por varios transeuntes. Finalmente, fue detenido por la policía a punto de ser linchado por la ciudadanía.

JUICIOS Y CONDENA

El 20 de septiembre de 1989 Richard Ramírez fue declarado culpable de 13 asesinatos, 5 tentativas de asesinato, 11 agresiones sexuales y 14 robos. La fase de sentencia se produjo el 7 de noviembre de 1989, donde se le condenó a pena de muerte. En los juicios el asesino se jactó de todo el proceso, declarándose adorador del diablo, incluso exhibió un pentagrama que tenía tatuado en la palma de su mano izquierda.

El criminal se hizo tan famoso que incluso tenía sus propias fans. Recibía numerosas cartas en la prisión, incluso se casó con una de ellas, Doreen Lioy, el 3 de octubre de 1996 en la prisión de San Quintín, aunque se divorciaron en 2013.
Doreen Lioy y Richard Ramírez
Finalmente, Ramírez murió de una insuficiencia hepática en el hospital de Greenbae (California), el 7 de junio de 2013, a los 53 años de edad. El consumo de estupefacientes lo llevaron a la muerte antes de ser ejecutado.




Fuentes:
Moreno, David. ‘Richard Ramírez, el depredador nocturno’, en www.vertigopolitico.com



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