viernes, 6 de noviembre de 2015

EL ASESINO DEL PARAGUAS (EL CRIMEN DE GEORGI MARKOV)

Georgi Markov, fue un escritor búlgaro, quien se hizo famoso en su país en los años 60 del pasado siglo. Sin embargo, algunas de sus obras fueron la censura prohibió algunas de sus obras y marchó a Italia donde residía un hermano suyo. Aunque su intención no era exiliarse, pronto se acomodó a la vida de Occidente y se instaló en Londres, donde trabajó para la BBC, entre otros medios de comunicación.

Su obra se centró en los años setenta a criticar con dureza el régimen comunista de Todo Zhivkov, lo que le llevó a ser objetivo –entre otros disidentes- de la Darzhavna Sigurnost, el servicio secreto búlgaro, que intentó matarlo en dos ocasiones.
Georgi Markov
El 7 de septiembre de 1978, mientras esperaba el autobús en una parada cercana al Puente de Waterloo, un transeúnte le pinchó en una pierna con la punta de su paragüas. El hombre se marchó disculpándose. Esa misma tarde ingresaba en un hospital con fiebre alta. Cuatro días después moría. Se le practicó la autopsia, cuyo dictamen concluía que Markov había sido envenenado por ricina a causa del pinchazo que no fue tal, sino que el paragüas era una sofisticada arma de aire comprimido, cuyo disparo le incrustó un perdigón que incluía el veneno. Dicho veneno le produjo hemorragias intestinales, vómitos, deshidratación e hipotensión y una muerte agónica.
Perdigón encontrado en la pierna de Markov
Los servicios secretos búlgaros idearon la muerte del escritor y el autor podría haber sido un agente secreto danés de origen italiano, Francisco Giullino, de nombre en clave “Piccadilly”, que fue detenido en 1970 en la frontera búlgara, acusado de tráfico de drogas. A cambio de no ser condenado, aceptó servir a este país como agente secreto.

En 1992, el exjefe de la inteligencia búlgara, Vladimir Todorov fue condenado a 16 meses de prisión por destruir documentos relacionados con el crimen de Markov. Además, el general Stoyan Savov, exviceministro de Bulgaria y quien ordenó el asesinato, se suicidó antes de la celebración del juicio por esta causa.

Giullino fue detenido en 1993 en Dinamarca, admitiendo haber servido como espía pero negando cualquier vinculación con el asesinato de Markov. Fue puesto en libertad al no haber ningún cargo en su contra. Después abandonó el país.

El documental británico ‘The umbrella assassin’, del año 2006, revelaba que Giullino seguía vivo y todavía viajaba libremente por la Unión Europea. En 2013 prescribió el delito, quedando archivado el misterioso caso.





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