martes, 17 de noviembre de 2015

BLAS DE LEZO Y LA BATALLA DE CARTAGENA DE INDIAS

Del 13 de marzo al 20 de mayo de 1741 tuvo lugar el sitio, o también denominada ‘Batalla de Cartagena de Indias’, englobada en la ‘Guerra del Asiento’ (1739-1748), que enfrentó a Gran Bretaña y España.

Diversos motivos llevaron a la guerra a las dos potencias de la época, pero la razón más importante fue el dominio comercial marítimo entre América y Europa, que en aquel momento monopolizaba España. Además los británicos ansiaban conquistar toda la costa caribeña.

Para dicha batalla el bando británico contaba con un poderoso contingente de 180 barcos y 30.000 hombres, entre tripulación marítima y tropas de desembarco, comandado por el almirante Sir Edward Vernon. En cambio, los españoles contaban para la defensa de Cartagena, con tan sólo 6 buques y unos 4.000 hombres, dirigidos por el teniente general Blas de Lezo.

El 13 de marzo de 1741, la numerosa y potente flota británica fue divisada y rápidamente se dispusieron a defender la zona. Los británicos asediaron las primeras defensas españolas con múltiples cañonazos durante 16 días, destruyendo la fortaleza de San Luis de Bocachica, haciendo retroceder a los defensores. Sólo quedaba bloquear la entrada por la bahía de Bocagrande, pero esta fortaleza también cayó.

La alegría británica no se hizo esperar y ante la creencia de que tomarían la ciudad con suma rapidez, celebraron la victoria anticipadamente, enviando una fragata a Inglaterra para comunicar la noticia. Se celebró la noticia con festejos. Honores y condecoraciones se prepararon, incluída la acuñación de medallas,  en una de ellas se dibujaba a de Lezo arrodillado frente a Vernon con una leyenda: “El orgullo de España humillado por el almirante Vernon”.
Medalla con la supuesta "rendición" de los españoles,
con Lezo arrodillado ante Vernon.
Pero el desarrollo de la contienda fue muy distinto al esperado por los isleños. Tras adentrarse en la bahía, los españoles se defendieron con bravura aunque tuvieron que replegarse en la fortaleza de San Felipe de Barajas. Los ingleses, no estaban acostumbrados al caluroso clima tropical y sobretodo a las enfermedades, por lo que empezaron a contar con numerosas bajas. Además, Vernon tuvo fuertes desaveniencias con sus oficiales. La noche del 19 de abril, los británicos se disponían a asaltar la fortaleza con escaleras que previamente habían construido, pero Lezo en un gesto de previsor ingenio había ordenado cavar una fosa alrededor de la muralla, con lo que las escaleras quedaban cortas para alcanzar los muros. Seguidamente, los españoles abrieron fuego, y sus enemigos que no tenían donde esconderse ni replegarse, dado que el lugar era una enorme explanada, muchos perecieron. Vernon y el resto de la tropa pudieron regresar a sus barcos, desde los que continuaron bombardeando, sin aceptar la derrota, hasta que días después tuvieron que marchar ante la escasez de alimentos y la propagación de enfermedades.
Fortaleza de San Felipe de Barajas.
Foto: Ken Walker kgw@lunar.co

BLAS DE LEZO

Nació el 3 de febrero de 1869 en Pasajes de San Juan (Guipúzcoa), proveniente de una familia de marinos. A una edad muy temprana se alistó en el ejército de Felipe V, participando en la Guerra de Sucesión, donde en la batalla naval Vélez-Málaga le fue amputada la pierna izquierda de rodilla para abajo, de un cañonazo.

Siguió sirviendo en el Mediterráneo capturando numerosos navíos ingleses, convirtiéndose en un gran estratega, lo que le valió numerosos ascensos, hasta que en 1707 es destinado en la ciudad francesa de Tolón. Allí, tras un cañonazo, una esquirla se enquista en su ojo izquierdo, dejándolo tuerto.
Monumento a Blas de Lezo
(Madrid)
Lejos de retirarse continuó sirviendo en el frente y destruyendo barcos ingleses, hasta que el 11 de septiembre de 1714, en el asedio de Barcelona, es herido de un balazo en el antebrazo derecho, perdiendo casi toda la movilidad de la extremidad de por vida.

Siguió en activo pese a ser cojo, tuerto y manco, para combatir la piratería inglesa en aguas americanas, hasta que en 1730 regresó al Mediterráneo, dirigiendo otras misiones y cosechando más éxitos.

Apenas cuatro meses después de la batalla de Cartagena, Blas de Lezo murió enfermo en esta ciudad, en septiembre de 1741.




Fuentes:




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