lunes, 30 de noviembre de 2015

CÉSAR GHIRARDI: EL ‘LOCO’ CÉSAR

El 12 de marzo de 1998, después de un intenso tiroteo, fue detenido César Ghirardi, uno de los asesinos en serie más sanguinarios de la historia criminal argentina.

El móvil de este asesino era económico. Asaltaba y mataba a sus víctimas para robarles. Así, el primer crimen del que se tiene constancia lo cometió el 21 de noviembre de 1996, asesinando a dos hombres durante un asalto, Fabián Brain y Fernando Diácono en la ciudad bonaerense de Ramos Mejía.

Antes, el 24 de enero intentó matar a un comisario de policía y a su familia, cuando el ‘loco’ César y un cómplice dispararon desde su vehículo al del comisario.

Apenas tres semanas después, mientras la policía registraba el domicilio del asesino, éste huyó con un vehículo. En la persecución hubo un intenso tiroteo entre la policía y Ghirardi, que fue detenido tras ser herido de levedad por un disparo en la pierna.
César Ghirardi en 2010.
Foto: La Nación/Ricardo Pristupluk
En un principio a Ghirardi se le atribuyeron cuatro asesinatos más, aunque solamente fue acusado de los crímenes de Diácono y Brain, por lo que fue condenado a 20 años de prisión, el 22 de agosto de 2002, aunque en 2007 la Sala III de la Cámara de Casación Penal bonaerense le redujo la sentencia a 18 años de cárcel.

En 1999, y mientras estaba cumpliendo condena mató a otro recluso, Sotero Gavilán, durante el transcurso de una pelea. Fue condenado a 15 años más de prisión pero otra vez, la Sala III de la Cámara de Casación Penal, le rebajó la pena a 14 años de reclusión.

Ghirardi se benefició de la denominada ley del “2 por 1”, la cual contempla que un preso que se encuentre en situación de prisión preventiva, cada día que pasa computa como si fueran dos, por lo que salió en libertad mucho antes de lo sentenciado en un principio, el 28 de mayo de 2008. Tan sólo seis días después, volvió a asesinar. Esta vez asaltó un vehículo de seguridad que transportaba 86.000 pesos. Después de disparar a los dos vigilantes, murió uno de ellos, hirendo de gravedad al otro.

Por este hecho fue nuevamente detenido y en 2010 condenado a cadena perpetua, pero el propio Ghirardi recurrió la sentencia alegando que no se había incluido el “2x1”. Así, el 20 de noviembre de 2015 salió en libertad condicional.








Fuentes:



viernes, 27 de noviembre de 2015

EL JUICIO DE LOS DOCTORES

El ‘Juicio de los doctores’ fue el primero de los doce procesos judiciales que tuvieron lugar en Nuremberg, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, por parte de la coalición de naciones vencedoras contra los máximos responsables nazis del Tercer Reich.

Fueron un total de 23 acusados, de los cuales 20 eran médicos y todos ellos imputados por Conspiración, Crímenes de guerra, Crímenes contra la humanidad y pertenencia a Organización Criminal. Los crímenes fueron perpetrados principalmente  mediante experimentos científicos y otros medios, tal como se nombra en el auto de procesamiento del Fiscal Jefe estadounidense Telford Taylor, de 25 de octubre de 1946.
           
Entre septiembre de 1939 y abril de 1945 todos los acusados participaron ilegal, intencionada y deliberadamente cometiendo crímenes de guerra, en que ordenaban, instigaban y/o participaban en experimentos médicos sobre civiles y miembros de las fuerzas armadas de la Coalición de Naciones sin su consentimiento. Dichos acusados formaban parte del Reich alemán, para el cual cometieron asesinatos, brutalidades, crueldades, torturas, atrocidades y otros actos inhumanos mediante los siguientes experimentos científicos, en los campos de concentración de Dachau, Natzweiler, Sachsenhausen, Ravensbrück, Auschwitz y otros :

(A) Experimentos de gran altitud. para investigar los límites de la resistencia humana en altitudes extremadamente altas. Los sujetos eran colocados en el interior de una cámara de baja presión en la que se podían duplicar las condiciones atmosféricas y presiones imperantes en gran altitud (hasta 20.000 metros). Murieron muchas personas y otras sufrieron lesiones graves, torturas y malos tratos.
(B) Experimentos de congelación. Se efectuaron en el campo de concentración de Dachau, para investigar los medios más eficaces de tratar a las personas que habían sido severamente refrigeradas o congeladas. Las víctimas eran obligadas a permanecer en un tanque de agua helada en períodos de hasta tres horas. En otra serie de experimentos, los sujetos fueron mantenidos desnudos al aire libre durante muchas horas a temperaturas bajo cero. Numerosas personas murieron, gritando de dolor al congelarse sus cuerpos.
(C) Experimentos en los que se inyectaba a los sujetos diversos virus y bacterias, algunas epidémicas para luego tratar con vacunas y otras sustancias químicas y probar su eficacia. Muchas de las víctimas murieron y otras sufrieron dolor grave y discapacidad permanente.
(D) Experimentos de regeneración ósea, muscular, de los nervios y de trasplante de huesos. Huesos, músculos y nervios fueron seccionados y retirados de los cuerpos de las víctimas, sufriendo intensa agonía, mutilación y discapacidad permanente.
(E)  Experimentos con agua de mar. Para estudiar los diversos métodos de hacer potable el agua del mar. Los sujetos fueron privados de todos los alimentos y obligados a ingerir el agua de mar químicamente procesada. Muchas personas tuvieron sufrimientos y gran dolor provocando lesiones corporales graves.
(F)  Experimentos de esterilización. El propósito de estos experimentos era desarrollar un método adecuado para la esterilización de millones de personas con un mínimo de tiempo y esfuerzo, por medio de rayos X, cirugía y diversas drogas. Miles de personas fueron esterilizadas, sufriendo gran angustia mental y física.
(G) Experimentos con venenos. Para investigar el efecto de diversos venenos en seres humanos. Los venenos se suministraban secretamente a los sujetos en sus alimentos. A las víctimas fallecidas se les practicaban autopsias.
(H) Experimentos de Bomba incendiaria. Para probar el efecto de diversos preparados farmacéuticos en quemaduras infligidas a sujetos con fósforo procedente de bombas incendiarias, que causaron en las víctimas dolor, sufrimiento y lesiones corporales graves.

Entre septiembre de 1939 y abril de 1945 los acusados Karl Brandt, Kurt Blome, Viktor Brack y Waldemar Hoven ordenaron, instigaron y tomaron parte del programa denominado “eutanasia” del Tercer Reich alemán en el cual los acusados asesinaron a cientos de miles de seres humanos, incluidos a los nacionales de los países ocupados por Alemania. En este programa se producía la ejecución sistemática y secreta de ancianos, dementes, enfermos incurables, niños deformes y otras personas, por gas, inyecciones letales y otros medios en hogares de ancianos, hospitales y asilos. Esas personas fueron consideradas como “inútiles” y una carga para la maquinaria de guerra alemana. Se informaron a los familiares de estas víctimas que murieron de causas naturales, tales como la insuficiencia cardíaca. Los médicos alemanes que participaron en el programa de “eutanasia” también fueron enviados a países ocupados para ayudar al exterminio masivo de judíos.
           
Por éstos y otros hechos genocidas se determinaron diversas condenas:

Viktor Brack, Karl Brandt, Rudolf Brandt, Karl Gebhardt, Waldemar Hoven, Joachim Mrugowsky y Wolfram Sievers, fueron condenados a muerte. El 6 de junio de 1948 se ejecutaron dichas condenas, mediante la horca.


Karl Genzken, Siegfried Handloser y Gerhard Rose, fueron condenados a cadena perpetua, conmutada a 20 años de presidio.

Fritz Fischer y Oskar Schröder también fueron sentenciados a cadena perpetua pero su condena fue conmutada por 15 años de prisión.

Hermann Becher-Freyseng, Wilhelm Beiglböck, Hertha Oberheuser y Helmut Poppendick pasaron 10 años entre rejas.

Adolf Pokorny, Hans Wolfgan Romberg, Paul Rostock, Siegfried Ruff, Konrad Schäfer y George August Welf fueron absueltos y Kurt Blome fue liberado.

No deja de ser curiosa la anécdota de que uno de los ‘ángeles de la muerte’ más crueles de la Alemania nazi, Joseff Mengele, no fuera ni tan siquiera mencionado en los juicios.



jueves, 26 de noviembre de 2015

EL CRIMEN DE LA 'DALIA NEGRA'

Elizabeth Short era una hermosa joven cuyo sueño era llegar a ser una estrella. Nació el 29 de julio de 1924 en un barrio humilde de Medford, Massachussets. Cuando era una niña su padre abandonó a la familia, aunque años después volvío a contactar con sus hijas. Elizabeth se fue a vivir con él a Vallejo (California), y así poder estar más cerca de Hollywood. En 1943 padre e hija se trasladaron a Los Ángeles, pero la convivencia se rompió y Elizabeth se independizó, mudándose a Santa Bárbara, pero fue detenida en el mes de septiembre por consumo de alcohol. Al ser menor de edad la justicia la envió de vuelta a Medford, con su madre, aunque pasó mucho tiempo en Florida, trabajando de camarera, donde conoció a un militar con el que se prometió,  muriendo en combate en Asia, el 10 de agosto de 1945. Según se supo, Elizabeth nunca superó su pérdida. Tres años después de vivir en Miami, volvió a California, esta vez instalándose en el área de Los Angeles, donde vivió los últimos meses de su vida.

EL HALLAZGO DEL CUERPO

La mañana del 15 de enero de 1947, una mujer y su hija de tres años encontraron el cuerpo de Elizabeth Short en un descampado de Leimert Park, mientras paseaban. La escena que presenciaron fue horrible. La joven estaba partida en dos.

Tras el terrible hallazgo, la mujer corrió a una casa cercana para llamar a la policía, aunque los primeros en llegar fueron los periodistas, y a través de ellos el caso se hizo famoso en Estados Unidos.

Ficha policial de Elizabeth Short.
Reporteros del periódico Los Angeles Examiner se pusieron en contacto con la madre de Elizabeth. Tuvieron la ruin idea de no contarle el asesinato de su hija, diciéndole que había ganado un concurso de belleza para sonsacarle información sobre su vida. Una vez les dijo todo aquello que les interesó, le dijeron la verdad. Además le invitaron a pagarle el viaje hasta Los Angeles para colaborar con la investigación policial, pero nuevamente era una estrategia. La alejaron de la policía y de otros medios de información para asegurarse la primicia.

La chica fue apodada ‘la dalia negra’ por la prensa en relación con la protagonista de la película ‘la dalia azul’, de 1946. Se supo que Elizabeth vestía siempre de negro, de ahí el apelativo.

LA INVESTIGACIÓN

El informe forense certificó la causa de la muerte por un fuerte golpe en la cabeza. Después de morir, cortaron el cuerpo diviéndolo en dos por el abdomen y le extirparon el bazo, el corazón y los intestinos, que fueron hallados debajo de la parte inferior del cuerpo. Antes de matarla la habían atado por las muñecas, tal y como probaban las marcas halladas, posiblemente para desangrarla. Luego, el asesino le dibujó una sonrisa rajando la comisura de sus labios. El asesinato no se cometió en el lugar donde se encontró el cuerpo, sino que había sido limpiado antes y cuidadosamente colocado en el descampado.

El 23 de enero de 1947, un desconocido llamó al editor de Los Angeles Examiner afirmando ser el asesino. El hombre estaba furioso porque la noticia estaba perdiendo notoriedad. Para demostrar lo que decía, a la mañana siguiente haría llegar un paquete que contenía el certificado de nacimiento de Elizabeth Short, fotografías, tarjetas de visita, recortes de periódico con la noticia del fallecimiento del novio de Elizabeth y una libreta de direcciones con el nombre de Mark Hansen subrayado en la portada.

Se interrogó a Mark Hansen y a todas las personas que aparecían en la libreta de direcciones. La mayoría de hombres interrogados afirmaban conocer a la víctima, y deseaban haber mantenido relaciones sexuales con ella, pero no aceptó con ninguno.

La investigación fue contaminada por los periodistas desde el primer momento, lo que según los expertos perjudicó la resolución del crimen. Se filtraba continuamente cualquier avance que pudiera haber, publicándose todas la novedades que iban surgiendo, incluso salían a la luz informaciones falsas para atraer la atención del público.

Nunca se encontró al culpable. Más de 60 sospechosos fueron interrogados sin obtener indicio alguno.

El asesinato de Elizabeth Short sirvió de inspiración para numerosas obras literarias, películas y series de televisión, otorgándole el destino la fama de la manera más cruel y macabra que podría haber obtenido.







miércoles, 25 de noviembre de 2015

RICHARD RAMÍREZ: EL CAZADOR NOCTURNO

Ricardo Leyva Ramírez Muñoz nació en la ciudad fronteriza de El Paso, el 29 de febrero de 1960, en el seno de una familia mexicana. Sufrió los malostratos de un padre violento. Una vez, de pequeño le golpeó con un columpio tan fuerte que tuvo ataques epilépticos durante toda su infancia. Fue un niño problemático. A los 9 años ya se dedicaba a robar y comenzó a coquetear con las drogas.

Se llevaba muy bien con su primo Mike Ramírez, un veterano boina verde de la guerra del Vietnam con quien solía fumar marihuana. Este además, le enseñaba fotografías de las atrocidades que había hecho en el país asiático (torturas, violaciones y mutilaciones de mujeres). Cuando Richard contaba 13 años de edad, presenció como su primo asesinaba a su novia por un disparo de escopeta, salpicándole la sangre de la mujer en la cara.

LOS ÁNGELES: CIUDAD DEL TERROR

Jennie Wincow,de 79 años de edad, abrió la ventana de su apartamento en Los Ángeles, en aquella calurosa noche del 28 de junio de 1984. Poco después se colaría por ella Richard Ramírez, quien agredió sexualmente a la mujer y la mató de varias puñaladas para acabar degollándola. El cadáver fue descubierto horas después por el hijo de la anciana, Jack Wincow.

El 17 de marzo de 1985, María Hernández abría la puerta del apartamento que compartía con Dayle Okazaki. Antes de entrar escuchó un ruido tras ella. Al volverse un hombre le apuntaba en la cara con un arma. Ella levantó la mano instintivamente para proteger su rostro pero él disparó. La mujer cayó. El manojo de llaves que tenía en la mano la salvó. Seguidamente corrió hacia la calle mientras oía otro disparo, el que mataría a su compañera de piso. María se escondió detrás de un coche aparcado en un callejón frente al edificio donde residía. De nada le sirvió, ya que el asesino Richard Ramírez la encontró. Volvió a apuntar su arma hacia su rostro. Ella le suplicó que no la matara. Le perdonó la vida y marchó del lugar. Una hora después sacó a una mujer del interior de su vehículo en Monterey Park y le disparó varias veces con su pistola calibre 22, huyendo después del lugar. Cuando llegó la policía, la mujer aun se encontraba con vida, pero moriría antes de que llegara la ambulancia.

La superviviente María Hernández pudo dar la descripción del asaltante a la policía: cabello largo y rizado, dientes espaciados y cariados, con lo que pudieron hacer un retrato robot, y así empezar la caza y captura del asesino.

El 27 de marzo de 1985, Ramírez entró de madrugada en una casa donde ya había robado anteriormente en Whittier, a 19 km de Los Ángeles. Sorprendió al matrimonio Zazzara durmiendo. A Vincent, de 64 años lo mató de un disparo en la cabeza, con su pistola calibre 22. La mujer Maxine, de 44 años, al despertarse por la detonación, fue apuñalada e igualmente disparada, incluso le sacó los ojos.

La madrugada del 14 de mayo de 1985, la mujer de William Doi, Mitsuko se despertó sobresaltada por el ruido de un disparo. Un hombre entró por una ventana abierta de la casa de Monterey Park y disparó sobre su marido. A continuación la golpeó y pateó exigiendo que le diera dinero en efectivo. Ató sus manos y la hizo tumbar al lado de su marido, que aún con vida tuvo tiempo de coger el teléfono y llamar a la policía. Después de revolver cajones, muebles y enseres, el asesino violó a la mujer y huyó.

Las siguientes víctimas del depredador fueron dos hermanas Mabel “Ma” Bell, discapacitada de 83 años y su hermana Florence, de 81, que vivían en Monrovia. Ramírez encontró un martillo y golpeó a las octogenarias de manera salvaje. Además electrocutó a Mabell con un cable y le dibujó un pentagrama en uno de sus muslos con un pintalabios rojo. Ató y amordazó a las dos mujeres y violó a Florence. Para finalizar, pintó otro pentagrama con el mismo pintalabios en la pared de una de las habitaciones de la vivienda. Cuando los servicios de emergencia acudieron al lugar encontraron a las dos hermanas en coma. Mabel Bell moriría poco después.

La ciudad de Los Ángeles y su área metropolitana entró en pánico, sobretodo mujeres que vivían solas no podían conciliar el sueño, y es que nadie se sentía seguro en su propia casa.


EL ASESINO CERCADO

Ramírez siguió asaltando viviendas en el condado de Los Ángeles durante el verano de 1985. Violaba a mujeres de cualquier edad, incluso sodomizó a un niño de 11 años, y siguió matando a personas de cualquier edad y sexo. Algunas víctimas lograron sobrevivir. Robaba objetos de valor en muchas ocasiones, haciendo jurar “por Satanás” a algunas personas que no escondían nada más de valor en la casa.

La investigación fue complicada, dado que el ‘modus operandi’ del asesino era distinto cada vez que actuaba. Aunque, a través de algunas huellas que dejó en los vehículos que había robado se logró dar con su identidad, ya que había sido detenido en diciembre de 1984, precisamente por robar coches y existía ficha policial al respecto. Su rostro fue difundido por todos los medios de comunicación en toda el área de Los Ángeles. Los ciudadanos organizaron patrullas vecinales y se armaron para dar caza al asesino.

Ramírez comenzó a estar intranquilo. Veía su rostro en todos los periódicos. Así, después de intentar robar a una mujer en plena calle, fue reconocido y perseguido por varios transeuntes. Finalmente, fue detenido por la policía a punto de ser linchado por la ciudadanía.

JUICIOS Y CONDENA

El 20 de septiembre de 1989 Richard Ramírez fue declarado culpable de 13 asesinatos, 5 tentativas de asesinato, 11 agresiones sexuales y 14 robos. La fase de sentencia se produjo el 7 de noviembre de 1989, donde se le condenó a pena de muerte. En los juicios el asesino se jactó de todo el proceso, declarándose adorador del diablo, incluso exhibió un pentagrama que tenía tatuado en la palma de su mano izquierda.

El criminal se hizo tan famoso que incluso tenía sus propias fans. Recibía numerosas cartas en la prisión, incluso se casó con una de ellas, Doreen Lioy, el 3 de octubre de 1996 en la prisión de San Quintín, aunque se divorciaron en 2013.
Doreen Lioy y Richard Ramírez
Finalmente, Ramírez murió de una insuficiencia hepática en el hospital de Greenbae (California), el 7 de junio de 2013, a los 53 años de edad. El consumo de estupefacientes lo llevaron a la muerte antes de ser ejecutado.




Fuentes:
Moreno, David. ‘Richard Ramírez, el depredador nocturno’, en www.vertigopolitico.com



martes, 24 de noviembre de 2015

LA LOBOTOMÍA

Cuando hablamos de lobotomía, también debemos hacerlo de Antonio Egas Moniz, su descubridor. Por ello se le otorgó el Premio Nobel de Medicina en 1949, uno de los más polémicos y controvertidos en la historia de este galardón.

La lobotomía cerebral es una incisión quirúrgica que se realiza principalmente en la zona prefrontal craneal para extirpar o quemar una parte del cerebro, con el fin de eliminar conductas atribuidas a diversos trastornos mentales y de personalidad.
Dr. Antonio Egas Moniz
Si bien las primeras lobotomías se realizaron a chimpancés –los cuales no sobrevivieron- por el Dr. John Fulton, se le atribuye al portugués Moniz como descubridor, al practicarlas en seres humanos a partir de 1935.

Antonio Moniz consideraba que la enfermedad mental era completamente orgánica, debido a un origen neuronal. Así, si visualizaba el cerebro, también vería la enfermedad que afectaba al paciente. Se le ocurrió que sería una buena idea utilizar tinturas, como lo habían hecho los precientíficos del siglo XVIII para iluminar partes cerebrales afectadas que a simple vista no se vislumbraba. A partir de estas ideas comenzó a experimentar con cadáveres, creando sus propias tinturas e inyectándolas en los vasos sanguíneos del cuello. Utilizaba además una máquina de rayos X para visualizar los ramales de vasos sanguíneos y lóbulos.

El paso siguiente era traspasar la línea de la ética y la moral para certificar que su idea funcionaba, por lo que utilizó a los pacientes de su consulta como conejillos de indias. A la inyección de tinturas la bautizó como angiografía y la empleó en numerosas personas con problemas mentales incurables.

En 1935, Moniz acudió a un congreso sobre neurología, celebrado en Londres. Tras asistir a una ponencia de los científicos John Fulton y Carlyle Jacobson, en la que explicaron la intervención que le hicieron a una primate hembra de nombre Becky, con una enorme agresividad. Chillaba, volcaba los platos de comida y se orinaba en los objetos. Después de abrirle la cabeza, recortaron las fibras que conectan al sistema límbico con los lóbulos frontales. Al despertar, se mostró apacible y su inteligencia no había sufrido pérdida alguna.

Moniz volvió a Portugal con la idea de ponerlo en práctica con seres humanos. La innovadora técnica quirúrgica se sumaba a la angiografía, y sería el primero en atreverse a realizarlo con personas. Y así lo hizo. El 11 de noviembre de 1935 intervino a su primer paciente, una mujer que llevaba más de cuatro años ingresada en un psiquiátrico, ahogada en una profunda depresión que la había llevado a la paranoia. Moniz y su ayudante Lima le abrieron dos orificios de apenas un par de milímetros de diámetro, uno a cada lado del cráneo y le inyectaron alcohol para destruir el tejido nervioso.

Dos meses después un informe psiquiátrico certificaba que la mujer presentaba un comportamiento normal y que su depresión e ideas paranoides habían casi desaparecido. Nunca más se supo de ella.

Tras realizar lobotomías a una veintena de pacientes más, de los cuales siete se habían curado totalmente, otros siete parcialmente y otros seis no presentaron cambios en su estado.

Su descubrimiento llegó con éxito a Estados Unidos tras publicarlo en el American Journal of Psychiatry en 1937-revista científica de referencia en la época-, pero tras numerosas intervenciones llegaron los problemas: recaídas, muertes, ataques. En los mejores casos, la ansiedad, agresividad o paranoias desaparecían. En cambio muchos pacientes volvieron a la infancia abrazando ositos de peluche o como seres sumisos.  El médico pionero de la técnica en Estados Unidos Walter Freeman, llegó a afirmar (posiblemente de un modo irónico) que “los pacientes lobotomizados se convierten en buenos ciudadanos”.
El Dr. Freeman (izqda.) y Dr. Watts estudian una radiografía antes de operar.
Foto: Harris A. Ewing (1941)
Precisamente a Freeman se le culpabiliza de todos los males de la lobotomía, ya que no discriminaba al seleccionar a los pacientes que hacía pasar por el proceso. Desde los años 40 del siglo pasado, hasta 1972 -año en el que murió- operó a lo largo y ancho de Estados Unidos a numerosas personas, incluidos 19 niños, algunos de ellos con conductas que actualmente se denominan trastornos por hiperactividad. Viajaba en un coche al que llamó lobotomóvil, e incluso después de que se le revocara su licencia médica al morir un paciente mientras le intervenía, siguió operando.

La mala fama que se le atribuyó a la lobotomía unido al surgimiento de fármacos que conseguían obtener el mismo efecto en los pacientes pero sin tener que pasar por el quirófano, contribuyeron al declive de esta praxis.


Fuentes:
Slater, Lauren. “Cuerdos entre locos”, Ed. Alba (2006).
Documental “Lobotomías en series (1945-1967) Walter Freeman” https://www.youtube.com/watch?v=wwGAGRckuU0



lunes, 23 de noviembre de 2015

MASACRES ESTUDIANTILES (V): EL ATENTADO DE LA ESCUELA EDGAR ALLAN POE

Eran las 10:00 de la mañana del 15 de septiembre de 1959, cuando Paul Harold Orgeron se disponía a matricular a su hijo en la escuela primaria Edgar Allan Poe, en Houston (Texas). La directora del centro no lo hizo al carecer de la documentación necesaria (partida de nacimiento del niño, empadronamiento y cartilla de salud), por lo que Orgeron dijo que volvería al día siguiente con los papeles, aunque unos minutos más tarde, Paul y su hijo entraban en el recinto escolar. El padre del chaval portaba un maletín en una mano. En la otra una nota que entregó a una profesora en el patio y que decía lo siguiente: “Por favor no te alteres por esta orden que te doy. En esta maleta hay una alta carga de explosivos. Cuando digo alta, quiero decir muy alta. Por favor, créeme cuando te digo que hay dos más (ilegible) en otras zonas. No quiero matar a nadie. Haz lo que digo y nadie saldrá herido. Firmado P.H. Orgeron”.
Escuela Edgar Allan Poe en la actualidad.
La profesora Patrice Johnson que estaba acompañada por numerosos niños, los alejó del lugar haciéndoles entrar en el edificio, al mismo tiempo que se acercaba el conserje de la escuela, James Montgomery y otra profesora, Jennie Colter. En ese instante, Orgeron pulsó un botón adherido al maletín e hizo estallar los seis cartuchos de dinamita de su interior,  matando a su propio hijo, al conserje, a la profesora, a otros dos niños y a él mismo. Otras 18 personas más –la mayoría niños y niñas- fueron heridas.



La escena que presenciaron los periodistas y los policías al llegar al lugar fue dantesca. Numerosos restos humanos se esparcían por el lugar. Se evacuó la escuela y otros centros de la zona al creer la policía que el asesino podría estar aún en los alrededores. Sin embargo, poco después encontraron la mano de Orgeron que les sirvió a la postre para identificarlo mediante las huellas dactilares, y comprobar que tenía antecedentes penales. Al parecer, era un especialista en reventar cajas fuerte con dinamita. Además encontraron su vehículo cerca de la escuela, en el cual aparecieron 150 cartuchos de dinamita y un recibo del 25 de agosto del mismo año, en el que figuraba la compra de detonadores que nunca fueron encontrados.

Ficha policial del asesino tras ser detenido en 1945.

Ni el mismísimo Edgar Allan Poe hubiera escrito una historia tan terrorífica como esta.




Fuentes:



viernes, 20 de noviembre de 2015

ARMIN MEIWES: EL CANÍBAL DE ROTEMBURGO

Nacido el 1 de diciembre de 1961 en Essen (Alemania). Ingeniero informático de profesión. Desde muy joven deseaba probar la carne humana. No fue hasta la muerte de su madre en 1999, con la cual vivía en Rottemburgo, cuando dio rienda a suelta a sus fantasías más oscuras, comenzando a frecuentar foros en internet relacionados con el canibalismo y la violencia. Por estos canales conoció a Bern Jürgen Brandes, un ingeniero de Berlín, un hombre bisexual que sentía una especial atracción por el sadomasoquismo, pero sus fantasías que mezclaban sexo y violencia iban más allá: quería ser comido.

Se citaron un fin de semana de marzo de 2001, durante el cual tuvieron relaciones sexuales, pero Brandes no disfrutaba, necesitaba que le infligieran dolor, quería llegar a sentir el placer máximo. Tras una conversación le pidió a su amante que le cortara el pene. Meiwes accedió. No solamente quería eso, sino que seguidamente quería que lo cocinase para comerse su propio miembro, pero no quedó comestible y se decepcionó. Después de tomar un baño, Brandes caía inconsciente. Acto seguido, Meiwes le cortó el cuello y descuartizó el cuerpo. Preparó un trozo de carne, la sirvió en su mejor vajilla,  y la comió a la luz de las velas, acompañada de un buen vino tinto. Todo quedó inmortalizado en una grabación de video que realizó el propio caníbal.


Los meses siguientes al crimen, Meiwes buscó a nuevas víctimas, que como Brandes desearan ser comidos. Varios cientos de personas estaban dispuestos a ser devorados por otro ser humano. En los foros, contaba que había ingerido carne humana, así que fue denunciado por un estudiante austriaco horrorizado. Un año después del asesinato, el caníbal fue detenido. Se encontraron en el congelador de su casa, varios trozos de la carne de Brandes.

El juicio no estuvo exento de polémica, ya que fue un caso nunca visto hasta entonces. Se cometió un asesinato de mutuo acuerdo entre agresor y víctima, lo que lo convertía en una especie de eutanasia, cuya pena máxima era de 5 años de prisión, aunque finalmente fue condenado a cadena perpetua por cometer un asesinato con fines sexuales.

Los informes psiquiátricos forenses declararon que Meiwes padecía un grave trastorno de las preferencias sexuales pero era capaz de controlar sus impulsos. No haría nada en contra de la voluntad de otra persona, por lo que no se le consideró un peligro para la sociedad.



jueves, 19 de noviembre de 2015

FRANCISCA BALLESTEROS: LA ENVENENADORA DE MELILLA

Flori, cansada de las largas que le daba su nuera, se adentró en la casa para ver a su nieta. Cuando entró en la habitación, no podía creer lo que veían sus ojos: Sandra agonizaba en la cama, boca arriba y respirando con dificultad dirigió la mirada hacia su abuela para decirle algo, pero no le salían las palabras. La madre de la joven, Paqui, con total tranquilidad dijo que ya la había visitado el médico y que se recuperaría. Mientras, Ricardo, el tío de la niña llamaba a una ambulancia. Era tarde, Sandra, de 15 años de edad moriría tres días después de una cirrosis y fallo multiorgánico. Antonio, de 12 años de edad y hermano de Sandra, ingresó también en el hospital, pero sobrevivió.

Francisca Ballesteros fue detenida el 8 de junio de 2004, cuatro días después de la muerte de su hija, al ser la única sospechosa de haber envenenado a sus hijos de forma continuada, ya que al practicarle la autopsia a Sandra, se encontraron restos de cianamida -un componente que se utiliza en medicamentos para tratar a personas con dependencia al alcohol- y sedantes. Tras su detención, confiesa haber asesinado también a otra hija que murió en 1990, con tan sólo 6 meses de vida. Ante tal situación, el juez ordenó la exhumación del cadáver del marido de Francisca. Antonio había muerto meses atrás víctima de una intoxicación. Como no, la autopsia reveló que el cuerpo presentaba restos de sedantes.
Francisca Ballesteros
En septiembre de 2005 tuvo lugar el juicio. Francisca declaró que envenenó a su marido porque la maltrataba y a sus hijos por un acto de compasión, ya que se querían ir con su padre. La verdad es que sus hijos y su marido eran un estorbo, ya que había iniciado una relación con un hombre que conoció por internet. Su “amor” declaró después que ella le había engañado, diciéndole que era viuda y que su marido e hija fallecieron en un accidente de tráfico. Después de darle largas para contraer matrimonio, se cansó y cortó la relación.

Según los informes psiquiátricos, Francisca se encontraba ‘en pleno uso de sus facultades mentales y tenía autonomía total para dirigir su voluntad’.

Se sospechó que la asesina podría haber matado también a su padre y cuatro de sus hermanos, pero al haber pasado muchos años después del fallecimiento de éstos, el juez denegó la exhumación de los cuerpos, dado que no se encontrarían restos de sustancia tóxica alguna.

Francisca Ballesteros fue condenada a cumplir 84 años de prisión por tres delitos de asesinato y otro en grado de tentativa.








Fuentes:




miércoles, 18 de noviembre de 2015

GLIENICKE: EL PUENTE DE LOS ESPÍAS

Tres puentes se han levantado en la misma zona sobre el río Havel, entre las ciudades de Postdam y Berlín. El primero de ellos se construyó en 1660, manteniéndose en pie hasta principios del siglo XIX, el cual fue sustituido por otro más resistente debido al creciente tráfico desarrollado en la época. El 16 de noviembre de 1907 se construyó otro que fue dañado por un proyectil en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial en Europa. No fue hasta 1949 cuando se remodeló, una vez separadas la Alemania Occidental y la Oriental, cuya frontera pasaba justo por el centro del puente.


Tanto los Aliados como los ciudadanos de un lado y del otro de las dos Alemanias, utilizaron el puente sin problemas hasta que el 27 de mayo de 1952, las autoridades de Alemania Oriental lo cerraron para el sector occidental, y en agosto de 1961 hacian lo mismo para los ciudadanos de su propio país, al mismo tiempo que se había construido el muro de Berlín. Desde aquel momento se utilizaría para el intercambio de prisioneros entre el bloque occidental y el oriental, por lo que fue bautizado por los periodistas como “puente de los espías”.

LOS INTERCAMBIOS

El 10 de febrero de 1962 se produjo el primer intercambio de espías. Rudolf Abel, agente soviético, detenido en 1957 en Estados Unidos y condenado a 30 años por espionaje. Por el contrario, el piloto Francis Gary Powers fue abatido por un misil tierra-aire mientras sobrevolaba territorio soviético con un avión espía U-2, con el que tomaba fotografías sobre lugares estratégicos. Tras su detención fue condenado a tres años de prisión y a siete de trabajos forzados. Fue liberado junto al estudiante estadounidense Frederic Pryor.

En 1964 el soviético Konen Molody, detenido en Londres en enero de 1961 fue canjeado por el agente británico Greville Wynne.
Puesto fronterizo del puente en 1987.
Foto: David Stanley
El 12 de junio de 1985, un intercambio multitudinario de agentes secretos cruzaron el puente. El sector comunista liberó nada más y nada menos que a 23 agentes de la CIA, y por el contrario tan sólo 4 del este europeo detenidos por los estadounidenses fueron devueltos.

El 11 de febrero de 1986 tuvo lugar el último intercambio. Esta vez no se tuvo en cuenta el factor secreto, ya que numerosos periodistas cubrieron la noticia en el mismo lugar, quizás como preludio de que la Guerra Fría estaba llegando a su fin. Cuatro agentes occidentales fueron intercambiados por cinco del sector oriental.

VUELTA A LA NORMALIDAD

El puente en la actualidad.
Foto: Visiondrops
www.flickr.com/photos/flashbak/3003201552
Tan sólo un día después de que cayera el Muro de Berlín, es decir, el 9 de noviembre de 1989, se abrió totalmente al público el puente de 128 metros de longitud. Durante 28 años en los que de repente dejó de existir para la ciudadanía, con la misma inmediatez recuperó la normalidad.





Fuentes:
Ormaechea, Ana. ‘Los escenarios del espionaje. Cita con el enemigo’, Muy Historia, nº10, 2007, pp. 14-15.



martes, 17 de noviembre de 2015

BLAS DE LEZO Y LA BATALLA DE CARTAGENA DE INDIAS

Del 13 de marzo al 20 de mayo de 1741 tuvo lugar el sitio, o también denominada ‘Batalla de Cartagena de Indias’, englobada en la ‘Guerra del Asiento’ (1739-1748), que enfrentó a Gran Bretaña y España.

Diversos motivos llevaron a la guerra a las dos potencias de la época, pero la razón más importante fue el dominio comercial marítimo entre América y Europa, que en aquel momento monopolizaba España. Además los británicos ansiaban conquistar toda la costa caribeña.

Para dicha batalla el bando británico contaba con un poderoso contingente de 180 barcos y 30.000 hombres, entre tripulación marítima y tropas de desembarco, comandado por el almirante Sir Edward Vernon. En cambio, los españoles contaban para la defensa de Cartagena, con tan sólo 6 buques y unos 4.000 hombres, dirigidos por el teniente general Blas de Lezo.

El 13 de marzo de 1741, la numerosa y potente flota británica fue divisada y rápidamente se dispusieron a defender la zona. Los británicos asediaron las primeras defensas españolas con múltiples cañonazos durante 16 días, destruyendo la fortaleza de San Luis de Bocachica, haciendo retroceder a los defensores. Sólo quedaba bloquear la entrada por la bahía de Bocagrande, pero esta fortaleza también cayó.

La alegría británica no se hizo esperar y ante la creencia de que tomarían la ciudad con suma rapidez, celebraron la victoria anticipadamente, enviando una fragata a Inglaterra para comunicar la noticia. Se celebró la noticia con festejos. Honores y condecoraciones se prepararon, incluída la acuñación de medallas,  en una de ellas se dibujaba a de Lezo arrodillado frente a Vernon con una leyenda: “El orgullo de España humillado por el almirante Vernon”.
Medalla con la supuesta "rendición" de los españoles,
con Lezo arrodillado ante Vernon.
Pero el desarrollo de la contienda fue muy distinto al esperado por los isleños. Tras adentrarse en la bahía, los españoles se defendieron con bravura aunque tuvieron que replegarse en la fortaleza de San Felipe de Barajas. Los ingleses, no estaban acostumbrados al caluroso clima tropical y sobretodo a las enfermedades, por lo que empezaron a contar con numerosas bajas. Además, Vernon tuvo fuertes desaveniencias con sus oficiales. La noche del 19 de abril, los británicos se disponían a asaltar la fortaleza con escaleras que previamente habían construido, pero Lezo en un gesto de previsor ingenio había ordenado cavar una fosa alrededor de la muralla, con lo que las escaleras quedaban cortas para alcanzar los muros. Seguidamente, los españoles abrieron fuego, y sus enemigos que no tenían donde esconderse ni replegarse, dado que el lugar era una enorme explanada, muchos perecieron. Vernon y el resto de la tropa pudieron regresar a sus barcos, desde los que continuaron bombardeando, sin aceptar la derrota, hasta que días después tuvieron que marchar ante la escasez de alimentos y la propagación de enfermedades.
Fortaleza de San Felipe de Barajas.
Foto: Ken Walker kgw@lunar.co

BLAS DE LEZO

Nació el 3 de febrero de 1869 en Pasajes de San Juan (Guipúzcoa), proveniente de una familia de marinos. A una edad muy temprana se alistó en el ejército de Felipe V, participando en la Guerra de Sucesión, donde en la batalla naval Vélez-Málaga le fue amputada la pierna izquierda de rodilla para abajo, de un cañonazo.

Siguió sirviendo en el Mediterráneo capturando numerosos navíos ingleses, convirtiéndose en un gran estratega, lo que le valió numerosos ascensos, hasta que en 1707 es destinado en la ciudad francesa de Tolón. Allí, tras un cañonazo, una esquirla se enquista en su ojo izquierdo, dejándolo tuerto.
Monumento a Blas de Lezo
(Madrid)
Lejos de retirarse continuó sirviendo en el frente y destruyendo barcos ingleses, hasta que el 11 de septiembre de 1714, en el asedio de Barcelona, es herido de un balazo en el antebrazo derecho, perdiendo casi toda la movilidad de la extremidad de por vida.

Siguió en activo pese a ser cojo, tuerto y manco, para combatir la piratería inglesa en aguas americanas, hasta que en 1730 regresó al Mediterráneo, dirigiendo otras misiones y cosechando más éxitos.

Apenas cuatro meses después de la batalla de Cartagena, Blas de Lezo murió enfermo en esta ciudad, en septiembre de 1741.




Fuentes:




lunes, 16 de noviembre de 2015

GILLES DE RAIS (BARBA AZUL)

No se sabe con certeza la fecha de su nacimiento. Se sitúa entre 1404 y 1405, en el castillo de Champtocé, Anjou (Francia), en el seno de una familia noble.

Debido a la prematura muerte de sus padres, fue criado junto a su hermano por su abuelo materno, quien influyó enormemente en la personalidad de Rais, puesto que era un hombre violento y sádico, que le inculcó a obtener placer a través de cometer actos crueles.

En su juventud se alistó en el ejército y dejó su impronta como un gran soldado. Dio rienda suelta a su agresividad y personalidad psicopática, mostrándose como un cruel luchador. Era admirado por sus compañeros de batalla quienes afirmaron que parecía poseído por los demonios cuando luchaba.

Se hizo famoso en varias batallas enmarcadas en la Guerra de los Cien Años, donde conoció en 1429 a Juana de Arco, de la que quedó prendado por su belleza, valentía y gran personalidad.

Rais se fue haciendo cada vez más poderoso y a los 25 años de edad le ascendieron a mariscal, por lo que ganó una gran fortuna, tanto monetaria como inmobiliaria. Sin embargo, tras la captura y posterior muerte de la heroína francesa, cayó en una profunda depresión y se encerró en su castillo. Pero lejos de sumirse en el abatimiento, se convirtió en una auténtica bestia, asesinando y abusando sexualmente de numerosos niños y niñas y adolescentes de entre 7 y 20 años de edad.
Gilles de Rais.
Retrato de Éloi Firmin Féron (1835)
Los captaba mediante engaños. También los mendigos que acudían a sus propiedades para pedir limosnas. Varios de sus sirvientes fueron cómplices de violación y asesinato. Se servían de un cuarto especialmente preparado para torturar y asesinar a las víctimas. Decapitó y abrió en canal a muchos infantes. A veces reía después de matarlos, otras veces lloraba de arrepentimiento

Debido a la ausencia de niños en la comarca, tuvieron que secuestrarlos cada vez más lejos, comenzando a recaer sobre él la sospecha de las desapariciones. A la vez, despilfarraba toda su fortuna en fiestas y orgías, por lo que tuvo que vender algunos de sus castillos. Cabe mencionar que la fortuna de Rais era muy codiciada y dado que él se mostraba cada vez más extravagante, su hermano René ganó algunos pleitos en los que consiguió algunas de sus propiedades, lo que le produjo el temor de que al final, le quitaran el castillo de Machecoul, uno de los que utilizó para cometer los horrendos crímenes y donde albergaba numerosos restos. A modo de venganza, decidió secuestar a un sacerdote mientras celebraba una misa en St. Etienne. Dicho eclesiástico era hermano del duque de Bretaña, quien le presionaba para deshacerse de sus propiedades.

Una vez detenido, y mediante tortura, Rais confesó el asesinato de 800 infantes -probándose 150 crímenes en total-. Fue juzgado y condenado a la horca por asesinato, sodomía, herejía y secuestro, ejecutándose la sentencia el 26 de octubre de 1440 en Nantes.

La historia de Gilles de Rais sirvió de inspiración a Charles Perrault para escribir el popular cuento “Barba Azul”, y al que se apodó después de su publicación.



viernes, 13 de noviembre de 2015

ALÍ BEY: EL ESPÍA AVENTURERO

Curioso y con espíritu aventurero desde muy joven, Domènech Badia i Leblich, nacido en el seno de una familia aristocrática barcelonesa en 1767, ha sido según algunos autores, uno de los mejores espías de todos los tiempos.

Once años después de su nacimiento se traslada junto a su familia a Andalucía, donde con 25 años trabaja como administrador de rentas de tabaco en Córdoba. Debido a la enorme influencia árabe de la zona, comienza a estudiar este idioma y a interesarse por esta cultura.

En 1799 se instala en Madrid. Conocedor del interés de los países occidentales por colonizar territorios en África, le plantea al entonces primer ministro del rey Carlos IV, Godoy, una misión a Marruecos, siendo aprobada dicha empresa. Así, Domènech se adentraría en territorio musulmán, muy vetado a los occidentales en aquella época. Se rasuró el cuerpo, se dejó crecer la barba, aprendió a hablar en un perfecto árabe y se circuncidó, convirtiéndose en Alí Bey, un príncipe de los Abásidas y descendiente de Mahoma.
Domènech Badia i Leblich, transformado en Alí Bey.
Grabado de principios del siglo XIX
Recorrió Marruecos y con su don de gentes e inteligencia fue aceptado con agrado por las clases nobles y el sultán, que por supuesto les sacaba información que luego transmitía a Godoy, al que insistentemente le propuso colonizar el sultanato marroquí, aunque las propuestas fueron denegadas una y otra vez, debido a la grave crisis de sufría el antiguo imperio español en aquella época. Finalmente, el sultán descubre que es un espía y lo expulsa del territorio en 1805.

Continuó viajando por el norte de África hasta Egipto, donde también logró colarse entre la florinata de la sociedad egipcia, obteniendo los mismos resultados que en Marruecos.

Después logró llegar a La Meca, siendo uno de los primeros europeos en llegar a tan emblemático y sagrado lugar para los musulmanes. Gracias a él, Occidente tendría planos e información muy valiosa de la ciudad oriental.

Seguiría viajando por Damasco, Jerusalén, Constantinopla, Grecia y Chipre. En este último país llegado por accidente tras una fuerte tormenta, que llevó al barco donde viajaba a la isla mediterránea. Allí conoció a un importante comerciante inglés al que le dio información acerca de los futuros planes de los británicos en el Mediterráneo Oriental.

Más tarde se entera de la invasión napoleónica en España, por lo que en 1808 y tras una aventura que duraba ya cinco años, decide regresar, aunque a su llegada se siente decepcionado, tras la nueva misión que le encarga el rey Carlos IV: ponerse a las órdenes de los franceses.

Después de una estancia corta en París -donde escribió un libro sobre sus viajes- el rey Luis XVIII le propone viajar de nuevo a tierras orientales, cambiando de nuevo su nombre, esta vez haciéndose llamar Alí-Othman.

El final del espía español se produce cerca de Damasco, en 1818. Las causas de su muerte son un misterio. Algunas fuentes dicen que fue envenenado por los servicios secretos británicos o por el bajá de Damasco, otras afirman que murió por disentería. Algunos dicen que no acabó así sus días, sino que se retiro escondiéndose en algún lugar del actual Líbano.

A pesar de decepcionarse enormemente en los últimos años, su trabajo fue valiosísimo en la época, permitiendo que se conociera la cultura árabe en Occidente, desconocida y vetada hasta entonces.



Fuentes:

Mañueco, Miguel. ‘Espionaje Made in Spain’. Revista Muy Historia, núm. 10, pp. 80-81