lunes, 5 de octubre de 2015

ALFREDO PRIETO: ASESINO EN SERIE EJECUTADO EN VIRGINIA

El pasado 1 de octubre fue ejecutado mediante inyección letal en el correccional de Greensville, Virginia (Estados Unidos), el asesino en serie Alfredo Rolando Prieto, natural de El Salvador, de 49 años de edad y condenado a muerte en 2010 por el homicidio del joven Warren Fulton, al que disparó por la espalda y después asesinó a su novia, Rachel Raver a la que violó mientras agonizaba. Los hechos ocurrieron el 3 de diciembre de 1988, aunque anteriormente ya había violado y asesinado a una menor de 15 años, Yvette Woodruff.
Alfredo Prieto
The Associated Press
Además se le vincula con otros asesinatos, en los que pruebas de ADN y de balística lo incrimanaron, pero por los que nunca fue juzgado al encontrarse ya sentenciado a la pena capital:
- El 10 de mayo de 1988 mató a tiros a la joven Tina Jefferson, de 24 años, en Arlington (Virginia).
- El 2 de septiembre de 1989 mató de varios disparos a Manuel F. Sermeño, de 27 años. Su cuerpo fue encontrado dentro de su vehículo, el cual estaba envuelto en llamas. El crimen se cometió en Prince William (Virginia).
- En mayo de 1990 asesinó -a tiros y por la espalda- a Stacey Siegrist, de 19 años a la que además violó y a su novio Tony Gianuzzi, de 21. Los crímenes se cometieron en California y los cuerpos fueron encontrados en una vía de servicio, en la intersección entre dos carreteras del municipio de Rubidoux.
- Un mes después, en junio de 1990, asaltó y mató a una pareja de ancianos, Lula Farley de 71 años y Herbert Farley, de 65, al que secuestró –según testigos con ayuda de un cómplice- e introducido en un vehículo. Su cuerpo se encontró en las afueras de Rubidoux.
- El 2 de septiembre de 1990, Prieto y otros dos hombres secuestraron y agredieron sexualmente a tres chicas en Ontario (California). El salvadoreño violó y mató de un disparo a Yvette Woodruff. Después trataron de matar a puñaladas a las otras dos, pero sobrevivieron. Fueron detenidos los tres agresores le vinculó con otros seis asesinatos más por los que no fue juzgado al encontrarse ya sentenciado a la pena capital.

De nada sirvieron los argumentos de la defensa y los informes psicológicos en los que alegaban que el salvadoreño padecía trastornos mentales a causa de los traumas que sufrió en la guerra de El Salvador, y su supuesta adicción a las drogas y al alcohol.

El salvadoreño ha sido el primer condenado ejecutado en Virgina en los últimos tres años, y el número 110 desde que se reinstauró la pena capital en este estado, en 1976. Sus últimas palabras fueron: “Terminemos con esto”.


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