viernes, 30 de octubre de 2015

THE CANDYMAN: EL ASESINO DE HALLOWEEN

Los hijos de Jim Bates y su vecino Ronald O’Bryan decidieron cambiar Deer Park por Pasadena para realizar el tradicional recorrido de “truco o trato” por las casas en la tarde de Halloween del año 1974. Jim prefirió no participar con la recogida de caramelos, por lo que Ronald estuvo en compañía de los muchachos durante todo el trayecto.

Foto: Toby Ord
Iniciaron el recorrido por la casa del Sr. Melvin, pero nadie abrió la puerta. Así que decidieron ir a la casa de al lado. Después de visitar algunos domicilios, comenzó a llover por lo que tuvieron que regresar. Durante la noche los niños se repartieron los caramelos obtenidos, entre ellos habían conseguido unos ‘pixy stix’ -unas cañitas cerradas que en su interior contienen unos polvos, mezcla de sabor dulce y amargo- . El hijo de Ronald, Timothy, de 8 años de edad, tomó un ‘pixy stix’. Antes de irse a dormir le dijo a su padre que uno de los dulces que había ingerido tenía un sabor demasiado amargo. Poco después el niño vomitó y tuvo convulsiones. Su padre llamó a los servicios de emergencia pero no pudieron hacer nada por él, ya que moriría una hora después de la llegada al hospital. Al pequeño se le realizó la autopsia, en la que se encontró cianuro en su cuerpo en cantidades suficientes para matar a dos adultos. Timothy comió un caramelo envenenado.

Durante la investigación, el padre de Timothy declaró que en casa del Sr. Melvin, un tipo muy extraño les abrió la puerta dándoles a los niños unos ‘pixy stix’. En realidad, el Sr. Melvin tenía coartada, y es que en ese momento se encontraba en el trabajo. Los agentes empezaron a sospechar de Ronald. Rápidamente recuperaron los otros ‘pixy stix’ que milagrosamente no habían tomado los otros niños, Elizabeth, de 5 años de edad, hermana del niño fallecido y los dos hijos de Jim Bates (uno de ellos incluso se durmió con la cañita en la mano, ya que no pudo abrirla). Los análisis de laboratorio de los ‘pixy stix’ restantes determinaron que también contenían cianuro. Además se encontraron restos de este veneno en diversos utensilios en casa de los O’Brien. Incluso un amigo de Ronald -químico de profesión- declaró ante la policía que éste le preguntó días antes dónde podía conseguir la citada sustancia.

El dato más estremecedor del caso fue cuando pocos días después del entierro de Timothy, un agente de seguros alertó a la policía de que en enero de 1974, Ronald había contratado un seguro de vida por valor de 10.000 dólares a nombre de sus hijos, Timothy y Elizabeth O’Brien. Semanas antes de la muerte del pequeño modificó la cuantía el valor de las pólizas en dos ocasiones, ascendiendo a un total de 60.000 dólares.

Al parecer, a Ronald O’Bryan se le habían acumulado muchas deudas, por lo que ideó el vil y macabro plan de contratar una póliza de seguros a nombre de sus hijos, acabar con su vida y cobrar así el dinero. Para ello mataría también a los hijos de su amigo y a otro niño al que también le dio un ‘pixy stix’, de esta forma (creía) las sospechas no recaerían sobre él.


El 5 de noviembre de 1974 fue detenido y el 3 de junio de 1975 sentenciado a muerte. Tras diversas peticiones de aplazamiento que fueron aceptadas, el condenado fue ejecutado mediante la inyección letal el 31 de marzo de 1984 en la prisión de Huntsville, Texas. Ronald O’Bryan siempre se declaró inocente. Durante la ejecución unos 300 manifestantes se congregaron frente al centro penitenciario gritando “trick or treat!” (¡truco o trato!).

Cabe señalar que después del envenenamiento de Timothy O’Bryan, se generó cierta psicosis en la sociedad estadounidense, naciendo de este hecho algunas leyendas. Una de ellas cuenta la existencia de ciertos individuos macabros que dan caramelos envenenados a los niños en la noche de Halloween. Otra sostiene que se los regalan en la puerta de los colegios. Realmente, hoy por hoy no hay ningún caso documentado. Hay quien dice también que la famosa frase “no aceptes caramelos de extraños” en la que advertimos a nuestros niños del peligro de ser intoxicados, también tiene su origen luego de cometerse este terrible crimen.




jueves, 29 de octubre de 2015

JEFFREY DAHMER: EL DEPREDADOR DE MILWAUKEE

LOS PRIMEROS AÑOS

Jeffrey Lionel Dahmer Flint nació el 21 de mayo de 1960 en West Allis, Wisconsin. Tuvo una infancia feliz. Era un niño curioso, inteligente y sociable al que le gustaban los animales. A la edad de siete años se mudó junto a sus padres a Bath, Ohio, debido al trabajo de su padre. El traslado produjo un cambio en el carácter de Jeffrey, volviéndose más introvertido. A la edad de 10 años descubrió un nuevo entretenimiento: diseccionar animales muertos. El primero fue un pez que pescó junto a su padre, y al que abrió en canal, quedando fascinado al observar el interior del animal. Sus padres empezaron a llevarse mal y las discusiones eran frecuentes. Jeffrey se volvió más retraído.

LAS PRIMERAS FANTASÍAS

En su adolescencia es recordado como un chico un tanto extraño. No se le conocieron amigos y tenía un sentido del humor un tanto peculiar, al que gustaba llamar la atención corriendo en el instituto mientras gritaba que había algún peligro. En esta época se dio cuenta que era homosexual y comenzaron sus extrañas fantasías, en las que se imaginaba tumbado junto a hombres inconscientes. Un día esperó en la calle con un bate de béisbol a un vecino al que solía ver practicando jogging. Su intención era golpearle en la cabeza y dejarle inconsciente para tumbarse junto a él, pero ese día el hombre no apareció.

En verano de 1978, justo después de la graduación de Jeffrey en el instituto su vida comienza a ir cuesta abajo. Sus padres se separan tras años de discusiones familiares. La madre se lo lleva a vivir con ella a Wisconsin sin decirle nada a su padre. Este hecho le afecta y le avergüenza frente a los demás. Se aisla cada vez más y las fantasías sexuales se apoderan de su mente. Sueña con matar a su amante. Al pasar tanto tiempo sólo, podía hacerlo realidad.
Jeffrey Dahmer en 1978

EL PRIMER CRIMEN

Mientras conducía su coche recogió a un autoestopista llamado Steven Hicks, de 19 años. Le invita a su casa y el joven accede. Pasaron un par de horas juntos bebiendo cerveza. Steven quería irse pero Jeffrey odiaba estar sólo, así que cogió una barra de pesas y lo golpeó en la cabeza y después lo estranguló. Al darse cuenta de lo que había hecho y en sus consecuencias, descuartizó el cuerpo, recordando aquellos días en que practicaba con los animales que encontraba muertos. Seguidamente, metió los trozos en bolsas de basura y lo cargó todo en el maletero del coche para llevarlos al basurero. De camino le paró una patrulla de policía por pisar la línea continua. Vieron las bolsas de basura pero no las abrieron. Tan sólo le pusieron una multa. Tras regresar a su domicilio machacó los huesos de su víctima que aún guardaba y los esparció alrededor de la casa.

Jeffrey estaba cada vez más atormentado por lo que había hecho y ahogaba su pesar en el alcohol. Tras aconsejarle su padre que se matriculara en la universidad, le hizo caso pero acudía a las clases borracho y suspendió todas las asignaturas.

Decidió alistarse al ejército y allí le enviaron a una unidad médica donde aprendió sobre anatomía humana. Jeffrey, después de mucho tiempo parecía haber encontrado la felicidad y la estabilidad que necesitaba. Incluso su carácter cambió. Ahora se mostraba más extrovertido y alegre, aunque este giro efectuado en su vida fue fugaz. Le destinaron a Alemania y allí volvió a bajar a los infiernos. Su estado de ánimo cambió y comenzó a beber, por lo que fue licenciado prematuramente.

JEFFREY CONTRA JEFFREY

La nueva etapa en la vida de Dahmer se caracteriza por una lucha continua contra sí mismo, enfrentándose a sus miedos. Después de una breve estancia en Miami, se estableció nuevamente en Milwaukee, en casa de su abuela. Dejó de beber e intentó llevar una vida con rectitud, como él la nombraba. Iba a misa, creyendo que la homosexualidad era inmoral y que yendo a la iglesia lo “curaría”, incluso trabajaba en el turno de noche de una fábrica de chocolate. Pero un suceso cambió su vida. Según él, un día mientras estaba en la biblioteca, un hombre le dejó una nota en la que le propuso relaciones sexuales. Aunque él se negó, ese escrito volvió a despertarle las fantasías que antaño tenía, por lo que para dar rienda suelta a sus deseos, robó el maniquí de una tienda. A su nuevo compañero sumiso –como quería que fuesen sus amantes- lo utilizaba para masturbarse encima de él, hasta que su abuela descubrió el muñeco y le hizo deshacerse de él.

LA CARRERA CRIMINAL

Su perversión se fue acrecentando. Las noches que libraba en el trabajo frecuentaba una sauna en la que acudían homosexuales. Allí drogó mediante somníferos a algunos hombres. Cuando quedaban inconscientes, se tumbaba junto a ellos. Le gustaba escuchar el latido de sus corazones y el ruido de sus estómagos, hasta que una de sus víctimas tuvo que ser hospitalizada; desde aquel momento le prohibieron la entrada. Tras el incidente, comenzó a acudir a los clubes nocturnos de ambiente de la ciudad de Milwaukee. Su juventud, atractivo y amabilidad hacían que tuviera cierta facilidad para ligar. Así, en noviembre de 1987 Jeffrey conoció a Steven Toumi, de 25 años, en el club de gays “219”. Alquilaron una habitación en el hotel “Ambassy”. Allí le drogó. A la mañana siguiente Toumi apareció muerto pero esta vez, Dahmer no se asustó. Compró la maleta más grande que encontró y metió el cuerpo, llamó a un taxi para llevarlo a casa de su abuela, donde escondió el cadáver en el sótano, descuartizándolo. Las fantasías y obsesiones de Jeffrey ganaron la batalla. Se rindió y dejó llevarse por ellas a partir de aquel momento.

Meses después conoció frente a la parada de bus del “19” a un adolescente de 14 años llamado Jamie Doxtator, que merodeaba las zonas de los bares de gays de la ciudad. Le ofreció 50 dólares por pasar un rato con él y el chaval aceptó. Pasaron la noche en casa de la abuela de Dahmer, mientras ella dormía, tuvieron relaciones sexuales. Después le drogó y estranguló. Escondió el cadáver en el sótano durante una semana y practicó la necrofilia con él, para acabar descuartizándolo.

Su cuarta víctima se llamaba Richard Guerrero, de 22 años. Lo conoció en un bar gay. También le drogó, estranguló y descuartizó, metiendo los trozos en bolsas y tirándolos al contenedor de la basura.

La abuela de Dahmer se cansó del comportamiento extraño de su nieto, por lo que en el verano de 1988 le invitó a que se fuera a vivir por su cuenta. Y así lo hizo. Alquiló un piso y un día conoció a un niño y le invitó a su nueva vivienda, donde empezó a acariciarle. El niño se asustó y salió corriendo. Dahmer fue condenado por este hecho a un año de prisión. Podía salir a trabajar pero debía dormir en la cárcel. Diez días antes de iniciar la condena conoció a su siguiente víctima, Anthony Sears en otro bar de gays. Esta vez momificó su cabeza y genitales, guardándolos en la taquilla de su trabajo.

Diez meses después, salió en libertad y cambió de residencia. Su nuevo apartamento estaba en un barrio humilde de Milwaukee, relativamente cerca de muchos bares de ambiente. Esta vez, sus víctimas serían jóvenes marginales o de comportamiento extravagante, a los que nadie echaría de menos. Durante un año cometería los crímenes más salvajes, trece en total. Su modus operandi siempre fue el mismo pero esta vez compró un bidón de más de 200 litros. Lo llenó de ácido y allí metió las extremidades y los torsos de sus víctimas, que se estaban amontonando en el apartamento. Una vez deshechos, vaciaba el contenido del barril por los desagües. Algunas partes las guardó como trofeos.

El apetito sexual de Dahmer, al igual que sus fantasías eran insaciables y cada vez más extravagantes. Aún no había encontrado al compañero perfecto. No soportaba estar sólo, quería a alguien sumiso pero sin voluntad, algo así como un ‘zombie’ y empezó a experimentar con algunas de sus víctimas, a las cuales, estando inconscientes les agujereó el cráneo con un tralado, inyectándoles ácido en el cerebro. Lógicamente morían a las pocas horas. Así que a los siguientes los mató y se los comió para “sentir que formaban parte de mi”, como diría tiempo después.

DETENCIÓN, JUICIO Y MUERTE

En julio de 1991, Tracy Edwards sería su última víctima. Logró escapar esposado de casa de Dahmer. Localizó a una patrulla de policía. Cuando los agentes acudieron al apartamento, descubrieron 83 fotografías realizadas con una Polaroid de distintas fases de descuartizamiento de varios cuerpos. En la cocina encontraron una cabeza en el frigorífico y restos de cuerpos en un congelador. Lógicamente, fue detenido. Jeffrey confesó todos los asesinatos.
Jeffrey Dahmer después de su detención.
Fotografía tomada el 23 de julio de 1991
(Police Milwaukee Department)
Después de una pugna judicial entre la defensa de Dahmer contra la acusación para declararlo enfermo mental, se dictaminó que estaba cuerdo y fue condenado a cadena perpetua.

Su comportamiento en la cárcel fue siempre ejemplar, aunque era odiado por muchos presos. Uno de ellos intentó matarlo en verano de 1994. Finalmente, el 28 de noviembre de 1994 el recluso Christopher Scarver, cogió una barra de hierro del gimnasio y le golpeó la cabeza. Dahmer murió de camino al hospital.




miércoles, 28 de octubre de 2015

JOSÉ FRANCISCO PLANELLS: EL ASESINO DE CASTELLAR

El viernes 28 de octubre de 2011 por la tarde, José Francisco de 33 años de edad dejó a su hija de siete meses con unos vecinos, tal y como había hecho otras veces. Según declaró tras su detención consumió cerveza y cocaína. Cuando regresó, recogió a su hija y la dejó en su piso. Tras ello llamó a la puerta de la vecina que unos momentos antes había cuidado a la pequeña y en el momento de abrir, la mujer recibió una serie de puñaladas. Seguidamente, su hijo de 14 años sufrió otras tantas, dándole muerte. La siguiente víctima fue el padre de familia quien tambié pereció. Otra vecina del mismo rellano salió al escuchar tanto alboroto; la anciana de 78 años recibió una única puñalada certera en el corazón, falleciendo prácticamente en el acto. Entonces bajó de un piso superior otro vecino que al intentar detenerlo sufrió varias cuchilladas. El hombre pudo escapar hacia su vivienda, salió al balcón y pidió auxilio. Un Policía Local fuera de servicio de Valencia que pasaba por la calle escuchó los gritos y entró en el edificio deteniendo a José Francisco, evitando seguramente más muertes, ya que el presunto autor llamó a las puertas de más vecinos.

La condena

La Audiencia Provincial de Valencia condenó en 2013 a José Francisco Planells a una pena de 69 años de prisión por tres delitos de asesinato y dos más en grado de tentativa. No le sirvió de nada la defensa del asesino en la que se alegó la intoxicación por cocaína y alcohol a la que estaba sometido en el momento de los hechos, por lo que pidió una eximente completa o incompleta. Por su parte el juez expuso que era plenamente consciente de lo que hacía, puesto que resguardó a su hija en la vivienda antes de cometer los hechos: “El acusado presentaba una conducta homicida feroz, pero en modo alguno automática, ni descoordinada”. Además expuxo que “acometía los obstáculos que se le presentaban para la consecución de un objetivo que no ha puesto de manifiesto”.
Carta escrita por Planells pidiendo perdón por los crímenes cometidos
José Francisco Planells no era una persona conflictiva. Se llevaba muy bien con sus vecinos, sin aparentes problemas económicos, ni familiares. Nadie se explica que pudo pasar por su mente para matar a tres personas y herir a otras dos. Sólo él tiene la respuesta a la pregunta: ¿Por qué lo hizo?


martes, 27 de octubre de 2015

DETENIDO UN ASESINO EN SERIE HINDÚ FUGADO EN BALI

Mohan Pumar fue detenido el 25 de octubre de 2015 en el aeropuerto de Ngurah Rai, en Bali, procedente de un vuelo de la ciudad de Sidney. Las autoridades australianas –avisadas previamente por las indias- habían alertado que un peligroso criminal de este país viajaba hacia la isla indonesia.

Pumar, más conocido en la India como “cianuro Mohan”, de 52 años de edad es un asesino en serie, condenado en 2013 por matar a 20 mujeres en el estado de Karnataka, al suroeste del país. Desde el año 2005 hasta 2009 contactó con sus víctimas que al parecer buscaban marido. Mientras les prometía amor eterno las envenenaba con píldoras de cianuro –de ahí su apodo-, haciéndoles creer que eran pastillas anticonceptivas. Después de matarlas, les robaba sus joyas.


Tras las investigaciones policiales, fue detenido el 21 de octubre de 2009 y juzgado en diciembre de 2013 por un tribunal de la India, que lo condenó a la pena de muerte. Poco después se dio a la fuga.

El asesino se encuentra detenido en una comisaría de Denpasar, la capital de Bali, mientras las autoridades indonesias, australianas e indias coordinan su extradición.





Fuentes:
http://www.informador.com.mx/internacional/2015/622179/6/detienen-en-isla-de-bali-a-asesino-serial-de-mujeres.htm




lunes, 26 de octubre de 2015

UN TAXIBOY ARGENTINO SOSPECHOSO DE SER UN ASESINO EN SERIE

El 19 de octubre fue detenido Carlos Autalán, un carnicero que ofrecía servicios sexuales a hombres como segunda profesión, acusado de estrangular a dos de sus clientes, según su confesión debido a que no le pagaron lo acordado después de los servicios realizados, aunque la realidad parece ser bien distinta, ya que tras la aprehensión de Autalán en su domicilio, se encontraron los teléfonos móviles robados a sus víctimas y con el de su segunda víctima incluso le realizó una fotografía después de haberlo matado. A través de uno de ellos, los investigadores contactaron con un amigo de Di Pietro, el cual proporcionó la pista que llevaría a la detención del acusado. Al parecer contactaba con sus clientes a través de las redes sociales, las cuales fueron usadas por la policía para entablar comunicación con Autalán.


El primer crimen lo habría cometido el 27 de agosto de 2015. El cuerpo sin vida del joven Sebastián Acosta, de 28 años fue hallado en una casa del barrio de San Germés, en la ciudad argentina de Santiago del Estero. José Domingo Di Pietro, de 52 años también fue encontrado en una vivienda del barrio de Belgrano, también de Santiago.

El mismo día del crimen de Di Pietro, otro hombre podría haber sido una víctima más del taxi boy, ya que al parecer quería “cobrarse” una deuda. Un vecino logró separarlos.

El magistrado que lleva el caso habría ordenado la exhumación del cuerpo de un hombre para realizarle una autopsia ya que fue víctima de una muerte violenta en las mismas circunstancias que Acosta y Di Pietro. Si se confirmara la autoría de Autalán en este último crimen, se le consideraría un asesino serial.




Fuentes:


viernes, 23 de octubre de 2015

ASESINO CONFESÓ HABER MATADO A SIETE PERSONAS POR ÓRDENES DEL DIABLO

El pasado 7 de julio de 2015 fueron detenidos tres hombres por asesinar a tres personas en apenas 45 minutos. Todd West, de 22 años de edad habría sido el ejecutor, acompañado por Robert A. Jourdain, de 20 años y Kareem Mitchell, de 23. Después de disparar contra Kory Ketrow, un joven que andaba por la calle en la ciudad de Easton (Pensilvania). Más tarde habría dado muerte a una pareja que se encontraba dentro de su vehículo en Allentown –ciudad cercana a Easton-, a los que disparó al igual que a Ketrow. Además de estos crímenes, siguieron una orgía de robos y disparos durante esa madrugada. Apenas 24 horas después, los tres jóvenes fueron detenidos por la policía tras el testimonio de una mujer que denunció haber visto el vehículo de los presuntos asesinos por el retrovisor de su coche. Mientras estaba detenida en un semáforo en rojo, observó como un individuo salía de los asientos traseros de la furgoneta que le precedía y la apuntaba con su arma. La mujer aceleró a toda prisa mientras escuchó disparos. Posteriormente, se percató que un neumático perdía aire. Al llevarlo al taller, observaron que una bala se alojaba dentro de la rueda.

West admitió los crímenes y además confesó ser el brazo ejecutor, Mitchell quien conducía la furgoneta en la que se desplazaban y Jourdain quien proporcionó la munición.
Todd West
 West, acusado de otros crímenes en Nueva Jersey

La fiscalía del estado de Nueva Jersey acusa a West de matar a tiros a un primo suyo, Michael Thompkins, de 29 años de edad, el 18 de mayo de 2015. Además el 25 de junio podría haber matado -también con arma de fuego- a Dennis Vega (28), Jamil Payne (29) y Kevin Nelson (32). Otra víctima sobrevivió a los disparos, Richard Marte (24).

El 20 de octubre comenzó la audiencia preliminar en el Tribunal Central del condado de Lehigh (Allentown), en el que declararon testigos y los policías que llevan la investigación. Uno de ellos dijo que West le manifestó que el diablo le ordenó cometer los asesinatos porque necesitaba comer. Cuando finalice la audiencia, el juez determinará si acusa formalmente a los implicados, que podrían enfrentarse a la pena capital.



Fuentes:


miércoles, 21 de octubre de 2015

MARCELO GÓMEZ “EL FILIPINO”: EL ASALTANTE DE MISIONES

Marcelo Gómez, alias “el filipino”, de 35 años de edad fue condenado por dos tribunales argentinos a cumplir una pena de prisión de 30 años por dos crímenes perpetrados en la provincia de Misiones. El primero lo cometió en septiembre de 2009 sobre el peluquero Elio Scarban, de 42 años a quien asestó 11 puñaladas. El Tribunal Penal 1 de Oberá lo condenó a 11 años de prisión por el crimen. Por su parte, el Tribunal Penal 1 de Posadas lo condenó a 19 años por el homicidio del vendedor Alcidez Suárez, de 44 años, ocurrido en febrero de 2012, destrozándole la cabeza a golpes y arrojar después el cuerpo a un pozo.

Sospechoso de otros dos crímenes

El 17 de septiembre de 2010 fue hallado en un mandiocal el cuerpo de Anastasio Dos Santos. Al parecer se ganó su confianza al prestarse a reparar su vehículo. En la investigación policial se encontró en la vivienda de la víctima el documento de identidad de Gómez.

El 30 de octubre de 2010, se encontró el cuerpo de la anciana Juana Ferreyra, de 75 años. Yacía en el suelo de su casa bañada en un charco de sangre. La autopsia posteriormente practicada, confirmó que había sido una muerte violenta. Le asestaron varios golpes en la cabeza, un corte en la oreja izquierda y fracturas en las costillas. Algunos testigos vieron anteriormente a la anciana hablando con un hombre físicamente parecido a “el filipino”.

Exceptuando el primer crimen, se valdría de la confianza asaltando a sus víctimas con el pretexto de adentrarse en sus casas para realizar alguna reparación por la cual se habría ofrecido anteriormente. El móvil podría haber sido el robo aunque según los expertos mataba también por placer.


Gómez fue detenido anteriormente como sospechoso de los dos últimos crímenes pero fue puesto en libertad poco después por falta de pruebas para incriminarlo, aunque ahora podrían revisarse las dos causas.



Fuente:

lunes, 19 de octubre de 2015

RICKY LEE GREEN: EL CASTRADOR DE FORT WORTH

Ricky fue un niño maltratado por su padre, cuyo hobbie era hacer correr a su hijo mientras le disparaba con una pistola de perdigones. Insultos y palizas era el trato más suave que recibía de sus familiares más cercanos. También era amenazado constantemente con ser castrado si no dejaba de orinarse en la cama. Su abuelo inclusó abusó sexualmente de él en varias ocasiones, sodomizándolo.

A los 15 años de edad comenzó a prostituirse, ofreciendo su cuerpo a los hombres para pagarse su adicción a las drogas y al alcohol. En febrero de 1984, cuando contaba 24 años de edad se casó, aunque el matrimonio únicamente duró dos meses. Ricky bebía en exceso y creía que su mujer se acostaba con otros hombre. Fruto de esas sospechosas, una noche la violó amenazándola con un cuchillo. Tras ello, Mary lo abandonó.

Semanas después, conoció a una mujer con la que se iría a vivir pronto. Su relación se basaba en el sexo y el alcohol. Una noche, mientras copulaban, Sharon pinchó el pene de Ricky con una aguja y seguidamente absorbió la sangre que emanó del miembro y aunque en un principio él se resistió, luego le agradó dicha práctica. La pareja terminó casándose poco después.


Los crímenes

La primera víctima de Ricky fue un adolescente de 16 años llamado Jeffrey Davies. Una noche de abril de 1985 conoció al joven y le invitó a que pasara un rato con él en su casa, dado que Sharon se había ausentado esa noche. El muchacho accedió. Al parecer, Ricky detuvo su vehículo en el arcén de la carretera para orinar. Cuando se dispuso a arrancar para proseguir la marcha, Jeffrey le pidió que le tocara. Ricky respondió con ira y empezó a golpearle. Paró en una zona aislada de Fort Worth (Texas) mientras volvió a golpear al chico. Finalmente, lo castró y abandonó allí su cuerpo, el cual fue descubierto un día después.

La segunda víctima fue una joven de 28 años, Betty Jo Monroe, una bailarina de streaptease, quien estaba haciendo autostop en la carretera US 287, en la ciudad de Fort Worth. Ricky le ofreció su casa para que se aseara. La chica accedió y subió al vehículo. Una vez en el domicilio los dos tuvieron sexo en la ducha. Al finalizar se dirigieron a recoger a la mujer de Ricky al trabajo. Volvieron al apartamento y mantuvieron relaciones los tres, con Betty atada en la cama. No contentos con ello, Ricky y Sharon la apuñalaron hasta darle muerte y seguidamente fornicaron bañados en su sangre. Cuando acabaron metieron el cadáver en el coche y lo abandonaron en una zona aislada, a las afueras de Fort Worth.

A la pareja les gustó su nuevo método perverso de satisfacer su particular ego sexual. Así, un mes después Ricky conoció a una joven mujer en un bar de Lake Worth, Sandra Lorena Bailey, de 27 años a la que propuso pasar la noche en su casa. La chica accedió, corriendo la misma suerte que Betty Jo.

A finales de 1986, Ricky conoció a un joven ejecutivo de la televisión local de Fort Worth, KXAS, llamado Steven Fefferman, de 28 años de edad en un paraje frecuentado por homosexuales. Los dos intimaron y fueron a la casa de Steven. Ricky le propuso como juego sexual que le atara a la cama, para luego cambiar el rol. Una vez hubo atado a Steven lo apuñalo en varias ocasiones mientras gritaba que odiaba a los homosexuales. Aún con vida, Steven lo castró. Después registró la vivienda, robó dinero y huyó. Cuando llegó a su casa le contó a su esposa lo ocurrido.
Sharon Dollar

Detención y ejecución

El matrimonio se fue desgastando y su relación fue a menos. El alcohol y las drogas les pasó factura por lo que Sharon acabó abandonando a su marido y entregándose a la policía, confesando los crímenes. Una noche de abril de 1989, las fuerzas de seguridad detuvieron a Ricky, quien confesó los crímenes pero no se arrepintió, declarando sobre sus víctimas que “eran escoria y se lo merecían”. Sharon Dollar fue condenada a 10 años de prisión condicional por su participación en dos de los asesinatos. Ricky Green, por su parte se le condenó a la pena capital por el crimen de Steven Fefferman y a tres cadenas perpetuas por los demás asesinatos, aunque se cree que pudo haber cometido ocho más.

El 8 de octubre de 1997 Ricky Lee Green fue ejecutado por inyección letal en la penitenciaría de Huntsville, Texas. Antes de suministrarle las sustancias mortales dirigió la mirada a los familiares de sus víctimas, que observaban tras el cristal sus últimos instantes de vida y pronunció sus últimas palabras: “Esto para mi es otro asesinato y no va a resolver nada. Siento que mi castigo acaba y ahora mis amigos y familiares les toca sufrir”.  



sábado, 17 de octubre de 2015

EL CRIMEN DE EVA BLANCO: CASO CERRADO

Eva Blanco Puig, de 16 años de edad murió asesinada la madrugada del domingo 20 de abril de 1997 en la población madrileña de Algete, mientras regresaba a casa después de pasar la noche con sus amigas en una discoteca. El cuerpo de la chica fue encontrado horas después en la cuneta de una carretera secundaria aun por estrenar. Fue agredida sexualmente y asesinada por numerosas puñaladas. El martes 22 de abril fue enterrada y a su funeral asistieron unas 2.000 personas.

El caso cumplió su mayoría de edad este año sin que fuera hallado el autor del crimen, aunque la Guardia Civil nunca lo abandonó. Durante todo este tiempo fueron recavando con perseverancia, información. Unas 100 líneas de investigación se llevaron a cabo. Los medios de colaboración colaboraron en algunas ocasiones, también el testimonio de ciudadanos anónimos pusieron su granito de arena aunque la gran triunfadora, una vez más fue la bendita genética forense. Más de 2.000 personas del municipio de la víctima se ofrecieron voluntarias para someterse a las pruebas de ADN, aunque el juez que llevaba el caso lo denegó. Hace poco se permitió realizar dicha prueba y se sometieron unos cientos de hombres de Algete. Las investigaciones determinaron que los restos biológicos hallados en la ropa interior de la joven, correspondían al perfil genético de un hombre del norte de África. Entonces, la Guardia Civil acudió al censo de aquella época, poniendo el punto de mira sobre 200 norteafricanos. Así encontraron a un hombre que coincidía en un alto grado con el perfil genético de las muestras encontradas. Era el hermano del hombre que buscaban.


LA DETENCIÓN DEL ACUSADO

El pasado 1 de octubre se procedió a la detención del español de origen marroquí Ahmed Chehl, de 52 años de edad en la localidad francesa de Pierrefontaine Les Varans. El acusado marchó a Francia en 1999. Para localizarlo fue vital la colaboración de la Gendarmería francesa con la Guardia Civil. La Corte de Apelación de Besançon hizo efectiva la entrega del imputado, previa requisitoria por los cauces legales europeos de detención y entrega ordenado por el juzgado de instrucción núm. 4 de Torrejón de Ardoz. Tras su arresto, Chehl negó haber violado y matado a la joven y que dos individuos le obligaron a eyacular sobre el cuerpo de Eva Blanco. Una vez encerrado en los calabozos de la comisaría de Besançon, intentó suicidarse. Lo único cierto, es que esa noche maldita para Eva, se topó a Ahmed y después su futuro se acabó.

Finalmente, se ejecutó la orden de extradición. Una vez en España, el presunto violador y asesino se sometió voluntariamente a las pruebas de ADN, que determinaron que los restos biológicos hallados en la ropa de Eva Blanco coinciden con el perfil genético del acusado, por lo que se le imputan los delitos de agresión sexual, detención ilegal y asesinato, poniendo fin a una gran investigación de la Guardia Civil, resolviendo un crimen que hubiera prescrito en apenas un año y medio.

EL SUICIDIO DE AHMED

Poco después de que la jueza diera a conocer el auto de procesamiento del encausado, por el que existían restos biológicos de Ahmed Chehl en la vagina, boca y ropa interior de Eva Blanco que lo inculpaban, y que daba un plazo de 24 horas para que depositara 200.000 euros de fianza, o de lo contrario serían embargados sus bienes, el único imputado por la violación y muerte de la joven se suicidaría ahorcándose en su celda con los cordones de sus zapatillas, el 29 de enero de 2016.

CASO CERRADO

La juez titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz, dio carpetazo al caso el 15 de febrero de 2015 y lo archivó definitivamente tras recibir el certificado de defunción de Ahmed Chehl, y por tanto proceder a la extinción de la responsabilidad criminal del único imputado por el crimen de Eva Blanco.





Fuentes:
La Vanguardia. Ediciones del 22 de abril de 1997 (pág. 29) y 23 de abril (pág 35).
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/02/15/madrid/1455560700_589926.html



viernes, 16 de octubre de 2015

PRESUNTO ASESINO EN SERIE ACUSADO DE UN CRIMEN COMETIDO EN ALMERÍA CUATRO AÑOS ATRÁS

A las 13:10 horas, del 16 de noviembre de 2011 se descubrió el cuerpo de un anciano de 76 años entre las rocas de la denominada Cala Rajá, en el parque natural de Cabo de Gata, en Níjar (Almería). Lo que en un principio parecía ser una muerte accidental, la Guardia Civil halló indicios de que podría tratarse de una acción violenta.

El fallecido, T.M.L. se había levantado temprano esa mañana para ir a pescar, tal y como comentó en la cafetería donde desayunó. Se desplazó a la zona en coche pero los agentes no encontraron el turismo, por lo que sospecharon que podría haber sido robado.

El 10 diciembre de ese mismo año, agentes de la Policía Nacional localizaron el vehículo de la víctima en un descampado del término municipal de La Junquera (Gerona), municipio fronterizo con Francia. Agentes de la Guardia Civil se desplazaron hasta el lugar donde examinaron el vehículo, encontrando restos biológicos, aunque no fue hasta febrero de 2015 cuando se produjeron avances en la investigación, al conocerse que un hombre de nacionalidad belga, Etienne Dedroog, de 44 años de edad podría ser el autor de dicho crimen, dado que los restos hallados en el volante del vehículo correspondían con el perfil genético de este individuo. Además está cumpliendo condena por el asesinato de una pareja de ancianos en Bélgica y acusado de otro en Francia.

Asimismo, al acusado se le sitúa en España un día después del crimen en Cala Rajá, ya que fue identificado por agentes de la Policía Nacional en un control en Valencia, y posteriormente en otro más el 25 de ese mismo mes, en Huesca.

Los otros crímenes

La justicia francesa imputó al acusado el crimen de una mujer de 57 años de edad, Véronique Cretazz que apareció estrangulada en su casa de campo en Bouchet (Alpes franceses), el 11 de octubre de 2011. Debajo de las uñas de la víctima se encontraron restos de piel, cuyos análisis de ADN confirmaron que pertenecían a Dedroog, que niega cualquier vinculación con dicho asesinato y por lo que apeló la decisión del Tribunal Penal de Drôme.

En Bélgica -donde es conocido como “el asesino de las cabañas”- fue condenado en noviembre de 2014 a cadena perpetua por el asesinato de una pareja de ancianos holandeses en la región belga de Luxemburgo. El 28 de noviembre de 2011 Martin Blankaerts, de 71 años y su mujer Mia, de 69 fueron estrangulados por Dedroog en su casa rural.

Los investigadores españoles han podido realizar una cronología de los hechos en la que indican que Etienne Dedroog “cometió el primer asesinato en Francia, sustrajo a la víctima las tarjetas bancarias y el coche, huyó a España, y de aquí, se marchó a Bélgica donde mató a otras dos personas y se entregó a las autoridades".


Fuentes:


jueves, 15 de octubre de 2015

DETENIDO UN CAMIONERO ACUSADO DE SER UN ASESINO EN SERIE

“Robert Rembert es un asesino en serie. Hasta ahora, sabemos que ejecutó a próposito a cinco personas”. Así de contundente se expresó el fiscal del caso, Tim McGinty, del condado de Cuyahoga, en el estado de Ohio (Estados Unidos).

Robert Rembert Jr., de 45 años de edad fue detenido el pasado 21 de septiembre acusado de matar en su domicilio a un primo suyo, Jerry Rembert, de 52 años y a Morgan Nietzel, de 26. Al parecer, a ambos les dio muerte disparándoles en la cabeza, un día antes de que el acusado fuera arrestado por la policía, al encontrarse el vehículo de Nietzel en un aparcamiento para camiones en el condado de Medina, donde el acusado fue detenido mientras tomaba una ducha.

En junio de 1998 a Rembert se le sentenció a seis años de prisión por el homicidio involuntario de otro hombre, Draden Lewis, que contaba 24 años de edad, al que disparó en un aparcamiento de Cleveland.
Robert Rembert
Photo: Cuyahoga County Prosecutor
Aunque se le detuvo un día después de las muertes de su primo y de Nietzel, al acusado se le relacionaba por otras muertes. Ya se encontraba en busca y captura por la violación y el crimen de Kimberley D. Hall, mujer de 31 años que fue encontrada en un campo de Cleveland el pasado 10 de junio por unos trabajadores, con signos de haber sido estrangualda y agredida sexualmente. Además también se le acusa de violar y matar a otra mujer. Esta vez los hechos se remontan al mes de mayo de 1997, cuando Rembert trabajaba como chófer en una compañía de autobuses, la ‘Regional Transit Authority’. Según fuentes de la fiscalía, el acusado conocía el código de seguridad de entrada a los baños de empleados, donde agredió sexualmente a Rena Mae Payne, de 47 años y seguidamente la estranguló. En este lugar es donde se encontró el cuerpo de la mujer. Al parecer se encontraron restos de ADN del acusado en ambas escenas del crimen.

A Robert Rembert se le acusa además de otros 10 homicidios así como de secuestro, violación, robo con agravantes, robo de automóvil y profanación de cadáver. El fiscal podría pedir la pena de muerte.


Fuentes:


viernes, 9 de octubre de 2015

MASACRES ESTUDIANTILES (III): LOS CRÍMENES DE LA ESCUELA DE DROYSSIG

Una escueta noticia publicada en el New York Times el 9 de octubre de 1902, referenciaba los terribles hechos ocurridos en una escuela de Droyssin, en la región de Bohemia  -actual Chequia y en aquel entonces perteneciente al Imperio Austrohúngaro-. La falta de información no nos permite conocer el nombre de dicho centro escolar ni del maestro que cometió los crímenes sobre los alumnos.


El 6 de octubre de 1902, en una escuela del pueblo de Droyssin, un maestro de 40 años de edad estaba impartiendo clase. Sin motivo aparente, ante lo que parecía un ataque de locura, se precipitó a su escritorio, sacó un revólver y comenzó a disparar a diestro y siniestro sobre los niños aterrorizados. Tres alumnos murieron y otros tres fueron heridos de gravedad. Oyendo los disparos, los aldeanos que se encontraban alrededor de la escuela, llegaron rápidamente y ante la escena que presenciaron, lincharon al profesor.


jueves, 8 de octubre de 2015

EL CRIMEN DEL ARCHIDUQUE FRANCISCO FERNANDO (EL ATENTADO DE SARAJEVO)

En los primeros años del siglo XX Europa vivía en plena ebullición. Las potencias del viejo continente competían por ser la militarmente más fuerte, la económicamente más próspera y la territorialmente más grande. El colonialismo vivía su momento más álgido, y todos estaban preparados para iniciar una guerra que más pronto que tarde llegaría.

La gota que colmó el vaso fue el asesinato del heredero al trono del Imperio austrohúngaro, una de las grandes potencias europeas de la época. Así, el 28 de junio de 1914 por la mañana el archiduque Francisco Fernando, haciendo caso omiso a los rumores de que podría ser víctima de un atentado, se paseó junto a su mujer y su séquito por las calles de Sarajevo, con un coche descapotable, previo aviso público del itinerario que iban a seguir.
El archiduque y su esposa Sofía, en un momento del recorrido
por las calles de Sarajevo
La preparación del asesinato

El Imperio Austrohúngaro se anexionó Bosnia y Herzegovina en 1908, donde la gran mayoría de la población era de origen serbio. Por otro lado, el Reino de Serbia, que estaba incorporando diversos territorios de la zona balcánica, vio como una ofensa la integración de Bosnia al imperio centro europeo, ya que aspiraban a hacerse dicho territorio al reino próximamente, por lo que no era de extrañar que los servicios secretos serbios conspiraran conjuntamente con enlaces serbobosnios contra los intereses austrohúngaros.

La organización secreta Mano Negra urdió y planificó el plan en mayo de 1914, una vez se conoció la visita un mes después iba a realizar el archiduque Francisco en Sarajevo. Para ello entrenaron a seis jóvenes serbios del grupo armado Joven Bosnia, haciéndoles entrega de pistolas y bombas, además de cápsulas de cianuro, que debían tomar para suicidarse si les detenían después de cometer el atentado. Como se sabía de antemano por dónde iba a pasar la comitiva y asegurar que se cumpliese el objetivo se formarían tres parejas, ubicándose en un punto distinto del recorrido, así si unos fallaban, los siguientes tendrían la oportunidad de finalizar la misión con éxito.

El atentado

El día 28 de junio de 1914, a las 9 de la mañana los seis coches que formaban la comitiva iniciaron el recorrido por las calles de Sarajevo. A las 10 aproximadamente, llegaron al punto donde se encontraba la primera pareja de terroristas. Al primero, Mehmedbasic le dominaron los nervios y no lanzó la bomba a tiempo, y al segundo –Cubrilovic- le pudo el miedo quedándose inmóvil. A las 10:10 los vehículos pasaron junto al lugar donde aguardaba la segunda pareja de terroristas. Cabrinovic lanzó la bomba que portaba pero no respetó los diez segundos que debía esperar para que el artefacto estallara, por lo que rebotó en la capota abierta del vehículo donde iba el archiduque e hizo explosión debajo del coche que le seguía, causando 20 heridos. Seguidamente, Cabrinovic se tomó la píldora –que no hizo efecto por estar el cianuro caducado- y acto seguido se tiró al río Miljacka –que tenía apenas unos pocos centímetros de profundidad- llevándose un buen golpe. Después fue detenido y golpeado por la multitud antes de llegar a comisaría.

La comitiva marchó a toda prisa hacia el ayuntamiento -donde el archiduque debía pronunciar un discurso, y lo hizo- por lo que los siguientes terroristas no pudieron actuar. Lejos de cancelar todos los actos, al archiduque no se le ocurrió nada mejor que ir a visitar a los heridos al hospital. Decidieron cambiar de ruta, informando de ello a todos los componentes de la comitiva, excepto a los chóferes. Cuando se dieron cuenta del error, avisaron a los conductores. Mientras el chófer del vehículo que llevaba al archiduque maniobraba para tomar otra dirección, el terrorista Gavrilo Princip se econtraba en el interior de un café situado en la misma calle por donde circulaba la comitiva. Mientras, afligido por el fracaso obtenido, vio la escena y decidió aprovechar la última oportunidad que el destino le había brindado. Se dirigió al vehículo, cerró los ojos y disparó dos veces, a unos cinco metros del archiduque. La casualidad hizo que le hiriera de muerte a él y a su esposa. Minutos después ambos fallecían.

El archiduque y su esposa abandonan el Ayuntamiento de Sarajevo.
Cinco minutos después serían asesinados.
Rápidamente, Princip se tomó la píldora de cianuro al mismo tiempo que se colocaba la pistola en la sien, pero no le dio tiempo a apretar el gatillo, puesto que una multitud de personas se le echó encima.

Consecuencias

Todos los que participaran directa o indirectamente en la perpetración del atentado, fueron detenidos y juzgados en el Juicio de Sarajevo, en octubre de 1914. Algunos fueron condenados a muerte, a otros se les conmutó por pena de prisión. A los menores de 20 años se les condenó a una pena no superior a 20 años, como fue el caso del ejecutor, que aunque se albergaba la duda sobre su edad, se estableció en menor de 20.
Gavrilo Princip.
Prisión de Terezin (octubre 1914)
 El 28 de abril de 1918, Gavrilo Princip moría en la clínica de Terezin, víctima de tuberculosis, a seis meses del fin de la Primera Guerra Mundial, guerra que él provocó.


miércoles, 7 de octubre de 2015

TED BUNDY: EL ASESINO DE SEÑORITAS

Theodore Robert Cowell Bundy es sin duda uno de los asesinos en serie más famosos de la historia criminal mundial. Su agradable aspecto, su cara de chico bueno, su atractivo físico, su elocuencia y personalidad manipuladora encandilaron a gran parte de la opinión pública y medios de comunicación, quienes tendieron a suavizar su auténtica personalidad, la de una bestia que violó y asesinó a numerosas mujeres jóvenes. Fue un gran depravado, pervertido, sádico y nefrófilo que hizo numerosas atrocidades sobre ellas.

Bundy nació en 1946. Hijo de un veterano de guerra a quien no conoció. Durante los cuatro primeros años de vida fue criado por sus abuelos maternos, quienes le hicieron creer que eran sus padres, y la madre su hermana. En su juventud fue un buen estudiante de Derecho, aunque no acabó los estudios. Se le conocen dos noviazgos. La primera relación que tuvo fue con una joven de familia acomodada llamada Stephanie Brooks, con la cual inició la relación en 1967. Dos años después ella cortó la relación, aunque siguieron carteándose durante una buena época. Al poco tiempo, Bundy inició otra relación aunque no duró mucho tiempo. En 1973 volvío a reencontrarse con Stephanie con la que volvió a relacionarse pero meses después él la abandonó, de repente.
Ted Bundy.
Departamento del Correccional de Florida

El despertar del monstruo

El 4 de enero de 1974 asaltó la habitación de una universitaria, Joni Lenz, de 18 años de edad, a la que golpeó en la cabeza con una palanca metálica y la violó con la pata de una cama. La chica sobrevivió con daños cerebrales.

Apenas un mes después asaltó nuevamente, el cuarto de otra universitaria. Le asestó un golpe con una barra metálica, matándola. Su cuerpo fue hallado un año después en una montaña cercana.

Entre 1974 y 1978 cometió numerosos asesinatos en 12 estados diferentes, sin que se sepa con exactitud cuántos fueron, aunque se calcula que entre un mínimo de 35 y un máximo de 100. Las víctimas siempre eran mujeres jóvenes y guapas, universitarias la gran mayoría. El modus operandi casi siempre era el mismo: se escayolaba un brazo, escogía a su víctima y le pedía que le ayudara a colocar unos objetos que portaba en el interior del vehículo. Su encanto personal las convencía para subirse en su coche (un Volkswagen escarabajo de color claro), se desviaba a algún lugar solitario, sacaba una barra metálica que escondía bajo la escayola, las golpeaba y violaba.

A la caza de la bestia

Era el 8 de noviembre de 1974 por la noche en Murray (Utah) cuando, haciéndose pasar por policía se acercó a Carol DaRonch, y le informó de que habían intentado robar su vehículo. Con este pretexto le dijo que subiera a su vehículo para tramitar una serie de informes en comisaría. La joven accedió. Una vez en el coche, Bundy la apuntó con un revólver, sacó unas esposas y le colocó las manillas en una de las muñecas. No tuvo tiempo para más. Carol luchó, pudo zafarse y golpearle en la cara antes de huir corriendo. Paró un vehículo y el conductor la llevó a la comisaría más cercana. Allí contó lo sucedido, la descripción del agresor y del vehículo.

Esa misma noche desapareció una joven, Debby Kent, de 17 años, en el aparcamiento del instituto Viewmont, donde había ido con sus padres a presenciar una obra de teatro. En el descanso, se ofreció para recoger a su hermano de la escuela de patinaje a la que asistía. Al ver que su hija tardaba, llamaron a la policía. Se personaron unos agentes que hicieron una batida por el lugar, donde encontraron las llaves de las esposas con las que horas antes, Bundy intentó inmovilizar a Carol DaRonch. La directora de la obra de teatro, declaró más tarde que un hombre parecido al sospechoso le pidió que saliera con él al aparcamiento para indentificar un vehículo. La mujer se negó ya que estaba trabajando en la obra. Un mes después de estos hechos, un hombre testificó ante la policía que la noche en la que desapareció Debby Kent, vio como un Volkswagen de color claro, salía a toda prisa del aparcamiento. Debby sigue desaparecida en la actualidad.

Ted Bundy continuó matando. Durante aproximadamente la primera mitad del año 1975 lo hizo en el estado de Colorado. Algunas jóvenes desparecieron para siempre, otras aparecieron descuartizadas. Por aquel entonces, Bundy era probablemente el criminal más buscado de Estados Unidos, pero lejos de apaciguar su compulsión asesina, se dedicó a matar en diferentes estados, cambiando incluso de aspecto, como dejarse crecer la barba y el cabello.
Volkswagen Beetle de Ted Bundy
(National Museum of Crime & Punishment- Washington DC)
Foto: Greyloch https://www.flickr.com/photos/greyloch/4842459860/#
Detención y primer juicio

El 16 de agosto de 1975 un policía de tráfico detuvo un Volkswagen escarabajo para hacer unas comprobaciones. El conductor se dio a la fuga, aunque fue detenido poco después. En el registro del vehículo, los agentes encontraron una palanca de metal, esposas, cinta y restos de cabello de dos chicas asesinadas, Melissa Smith y Caryn Campbell que podían incriminar a Ted Bundy. Habían cazado a la bestia.

El 23 de febrero de 1976 fue el día del juicio. Bundy se mostró confiado de que no había pruebas para condenarlo. Se equivocaba. Carol DaRonch testificó, señalándole como el hombre que intentó secuestrarla. Bundy fue condenado a 15 años de prisión, el 30 de junio de 1976. El 22 de octubre de 1976 la policía de Colorado levantó cargos contra él por el asesinato de Melissa Smith y Caryn Campbell.

Bundy el fugitivo

Bundy despidió a sus abogados y decidió llevar su propia defensa. Para ello pidió permiso para visitar la biblioteca de Aspen (Colorado). Se le concedió dicho permiso. Así, el 7 de junio de 1976 se fugó saltando desde una ventana del edificio. Se torció un tobillo, pero aun así estuvo 6 días fugado, hasta que fue detenido.

Por increíble que parezca, en enero de 1977 volvió a escapar. Esta vez lo hizo trepando por los techos de la prisión donde se encontraba recluido. El personal de la cárcel no se percató de su fuga hasta pasadas 15 horas. Le dio tiempo suficiente para huir a Chicago y después a Florida, donde siguió matando.

Nueva captura y final

El 14 de enero de 1977 asaltó el edificio de la fraternidad Chi Omega, en Florida. Atacó a cinco chicas jóvenes. Dos fueron asesinadas y una de ellas violada. Otras dos sobrevivieron pero fueron gravemente heridas.

El 9 de febrero de 1978 secuestró a una niña de 12 años. Una amiga la vio subirse a una camioneta blanca, aunque no vio al conductor. Dos meses después apareció el cuerpo de la chica. Tras este crimen estuvo a punto de ser detenido pero pudo escapar. Se deshizo de la furgoneta blanca y robó un coche, siendo detenido poco después por un policía de tráfico al comprobar las placas de matrícula del vehículo.

El 25 de junio de 1979 fue juzgado en Miami (Florida). Demasiadas pruebas le inculpaban. Una testigo de Chi Omega le reconoció. Aunque él proclamaba a los cuatro vientos su inocencia, las pruebas lo delataban. Nunca reconoció los crímenes, incluso tuvo la desfachatez de afirmar que él era una víctima del sistema, de una farsa, de injusticia y abuso sobre su persona.

El 31 de julio de 1979 fue condenado a la pena de muerte en la silla eléctrica por los asesinatos de Lisa Levy y Margaret Bowman, las dos chicas de la fraternidad Chi Omega.

El 7 de enero de 1980 fue juzgado por el crimen de su última víctima, la niña Kimberly Leach por el que también fue condenado a la pena capital.

Bundy continuó pregonando su inocencia y apeló en numerosas ocasiones, hasta agotar todas las oportunidades, utilizando sus armas encantadoras para ello, retrasando así el día de su ejecución. Incluso trató de negociar con las familias de las víctimas aludiendo que confesaría todos los crímenes, pero se negaron unánimemente. También tuvo el cinismo de chantajear a la policía y al FBI de ayudarles en la captura de otros asesinos en serie.

Los últimos días antes de la ejecución concedió numerosas entrevistas, confesando algunos de sus crímenes aunque siempre con ambigüedades. Finalmente, la bestia fue electrocutada el 24 de enero de 1989, en Bratford (Florida).


Referencias:
Robert Ressler, Tom Shachtman, Asesinos en serie, editorial Ariel, Barcelona España (2005)


lunes, 5 de octubre de 2015

ALFREDO PRIETO: ASESINO EN SERIE EJECUTADO EN VIRGINIA

El pasado 1 de octubre fue ejecutado mediante inyección letal en el correccional de Greensville, Virginia (Estados Unidos), el asesino en serie Alfredo Rolando Prieto, natural de El Salvador, de 49 años de edad y condenado a muerte en 2010 por el homicidio del joven Warren Fulton, al que disparó por la espalda y después asesinó a su novia, Rachel Raver a la que violó mientras agonizaba. Los hechos ocurrieron el 3 de diciembre de 1988, aunque anteriormente ya había violado y asesinado a una menor de 15 años, Yvette Woodruff.
Alfredo Prieto
The Associated Press
Además se le vincula con otros asesinatos, en los que pruebas de ADN y de balística lo incrimanaron, pero por los que nunca fue juzgado al encontrarse ya sentenciado a la pena capital:
- El 10 de mayo de 1988 mató a tiros a la joven Tina Jefferson, de 24 años, en Arlington (Virginia).
- El 2 de septiembre de 1989 mató de varios disparos a Manuel F. Sermeño, de 27 años. Su cuerpo fue encontrado dentro de su vehículo, el cual estaba envuelto en llamas. El crimen se cometió en Prince William (Virginia).
- En mayo de 1990 asesinó -a tiros y por la espalda- a Stacey Siegrist, de 19 años a la que además violó y a su novio Tony Gianuzzi, de 21. Los crímenes se cometieron en California y los cuerpos fueron encontrados en una vía de servicio, en la intersección entre dos carreteras del municipio de Rubidoux.
- Un mes después, en junio de 1990, asaltó y mató a una pareja de ancianos, Lula Farley de 71 años y Herbert Farley, de 65, al que secuestró –según testigos con ayuda de un cómplice- e introducido en un vehículo. Su cuerpo se encontró en las afueras de Rubidoux.
- El 2 de septiembre de 1990, Prieto y otros dos hombres secuestraron y agredieron sexualmente a tres chicas en Ontario (California). El salvadoreño violó y mató de un disparo a Yvette Woodruff. Después trataron de matar a puñaladas a las otras dos, pero sobrevivieron. Fueron detenidos los tres agresores le vinculó con otros seis asesinatos más por los que no fue juzgado al encontrarse ya sentenciado a la pena capital.

De nada sirvieron los argumentos de la defensa y los informes psicológicos en los que alegaban que el salvadoreño padecía trastornos mentales a causa de los traumas que sufrió en la guerra de El Salvador, y su supuesta adicción a las drogas y al alcohol.

El salvadoreño ha sido el primer condenado ejecutado en Virgina en los últimos tres años, y el número 110 desde que se reinstauró la pena capital en este estado, en 1976. Sus últimas palabras fueron: “Terminemos con esto”.


Fuentes: