martes, 22 de septiembre de 2015

ED GEIN: EL DESPELLEJADOR DE WISCONSIN

Edward Theodore Gein nació el 27 de agosto de 1906 en La Crosse, Wisconsin, (Estados Unidos), aunque pasó la mitad de su vida en la población de Plainfield, del mismo estado, hasta ser detenido en 1957. Creció junto a su hermano menor y sus padres, los cuales les educaron en un estricto y marcado ambiente religioso, sobretodo su madre que profesaba la religión luterana de forma obsesiva, que a pesar de sentir un profundo desprecio hacia su marido, continuó con él debido a su oposición religiosa al divorcio.

Ed y su hermano se dedicaban a trabajar en la granja familiar, de la que salían únicamente para ir a la escuela, debido a la férrea disciplina de su madre, la cual inculcaba en sus hijos la idea de la innata inmoralidad del ser humano, el mal de la bebida, y la creencia de que todas las mujeres (a excepción de ella, por supuesto) eran prostitutas e instrumentalizadas por el demonio.  Además instruía cada tarde a sus hijos leyéndoles fragmentos de la Biblia, generalmente en textos del Antiguo Testamento sobre la muerte, el asesinato y la retribución divina.

Ante tal situación, el joven Ed era presa fácil de las burlas y bromas pesadas de sus compañeros de clase, que junto a los profesores fueron testigos del extraño comportamiento del muchacho, que a menudo reía sin motivo aparente. Por ello no era raro que Ed no tuviera amigos, y aunque tratara de hacerlos, su madre le regañaba cada vez que lo intentaba. A pesar de todo esto, en la escuela no fue mal estudiante, sobre todo en la lectura.

Los chicos crecieron y ya en la edad adulta continuaron con la única compañía familiar, sin prácticamente contactar con otras personas, hasta que en 1940 falleció el padre. A partir de aquel momento tuvieron que trabajar como operarios por cuenta ajena para ayudar a la economía del hogar.

Ed, a pesar de la estricta educación de su madre, sentía mucho apego por ella y siempre trataba de hacerla feliz, sin éxito. En cambio, Henry se reveló y empezó a hablar mal de ella a su hermano.

El 16 de mayo de 1944, se declaró un incendio forestal cerca de la granja de los Gein. Los dos hermanos corrieron a intentar sofocar el incendio, en el cual murió Henry. El médico forense certificó muerte por asfixia, aunque el cuerpo apareciera con múltiples golpes, se sospechó de que Ed lo matara. Aún así, el certificado médico se dio como válido y no se presentaron cargos en su contra.

El 29 de diciembre de 1945, moría su madre que tiempo atrás había sufrido un infarto cerebral. A pesar de la vida que le había dado, para Ed era su referencia vital. Después del fallecimiento de la madre, siguió viviendo en la granja familiar y se mantenía de un subsidio del estado y de los trabajos ocasionales que le iban surgiendo.

Pronto empezaron los comportamientos extraños. Las habitaciones de la casa frecuentadas por su madre las dejó intactas, convirtiéndolas en una especie de santuario, y empezó a interesarse por la lectura de revistas que hablaban del culto a la muerte y a concurrir los cementerios locales por la noche.

Desapariciones

El 8 de diciembre de 1954, un ciudadano entró en la taberna de Mary Hogan para tomar una copa. Extrañamente nadie se econtraba en el lugar para servirle, aunque observó un regero de sangre, como si se hubiera arrastrado un cuerpo hacia el exterior del establecimiento. Alertado avisó a la policía. La propietaria Mary Hogan, había desaparecido.

El 16 de noviembre de 1957, el dueño de una tienda de Plainfield, Bernice Worden desapareció. La policía sospechó de Ed desde el primer momento, dado su extraño comportamiento. Además el hijo del desaparecido declaró que Gein estuvo la noche anterior de la desaparición de su padre comprando en la tienda y dijo que a la mañana siguiente volvería para comprar anticongelante. El último recibo que escribió Bernice fue el del anticongelante, en la misma mañana que desapareció.

Los investigadores inspeccionaron la propiedad de Gain, donde hallaron el cuerpo decapitado de Bernice Worden en el cobertizo, colgado boca abajo, y las muñecas atadas con una cuerda. El torso se encontraba abierto en canal. Además le habían disparado con un rifle.

Al seguir buscando por la casa, las escenas que vieron los investigadores fueron dantescas, un museo de restos humanos se hallaron por doquier: cuatro narices, huesos, nueve máscaras de piel humana, copas hechas de cráneos, sillas tapizadas y prendas de vestir hechas con piel humana, la cabeza de la tabernera Mary Hogan en una bolsa, la cabeza de Bernice Worden en un saco, nueve vulvas en una caja de zapatos, cráneos postrados en los postes de la cama de Gein, órganos humanos en el frigorífico, labios pegados a una correa de persiana, un cinturón con pezones incrustados, etc.

Detención y confesión

Una vez detenido, Ed Gein confesó haber matado a Mary Hogan y Bernice Worden. Además, declaró a los investigadores que entre 1947 y 1952, hizo una cuarentena de visitas nocturnas a tres cementerios para profanar tumbas y exhumar los cuerpos enterrados recientemente. La mayoría de veces volvía con las manos vacías pero en nueve ocasiones se llevó los cuerpos de mujeres de mediana edad, las que él consideraba que se parecían a su madre. Una vez en casa, bronceaba sus pieles y se hacía unos trajes con ellas para vestirse él mismo. En el interrogatorio se le preguntó se había practicado canibalismo con los cuerpos de las víctimas, a lo que contestó: “No. Olían muy mal”.

El 20 de marzo de 1958, mientras Gein estaba detenido, su casa fue incendiada. Cuando se enteró dijo: “Menos mal”.

Juicio y condena

En primera instancia, Ed Gein fue declarado mentalmente incompetente e internado en un centro psiquiátrico. Sin embargo, en 1968, los médicos de Gein determinaron que estaba lo suficientemente cuerdo para ser juzgado, y fue declarado culpable de asesinato en primer grado, pero como legalmente se le diagnosticó enfermo mental pasó el resto de su vida encerrado en un hospital psiquiátrico, donde falleció el 26 de julio de 1984.

La tumba de Gein ha sido destruida en numerosas ocasiones. Pedazos de ella han sido robados por coleccionistas. Incluso la rápida también se sustrajo, aunque se recuperó meses después, conservándose en un museo del condado de Waushara (Wisconsin).



Fuentes:




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