martes, 29 de septiembre de 2015

DESAPARECIDA Y DADA POR MUERTA, APARECE 31 AÑOS DESPUÉS

Cuando los agentes acudieron al domicilio de la ciudadana que les esperaba tras denunciar el robo en su vivienda, no sería otra incidencia rutinaria. Al requerir su documento de identidad, la mujer se negó a identificarse. La insistencia de los agentes en que debía hacerlo, enseñó un documento antiguo, al mismo tiempo que confesaba a los policías su desaparición voluntaria 31 años atrás.

Petra Pazsitka, desapareció el 26 de julio de 1984, cuando contaba 24 años de edad. Aparentemente era una joven con una vida normal. Ese día acudió a la consulta de su dentista en el municipio alemán de Brawnschweig, pero al salir no tomó el autobús que debía llevarla a casa.

La desaparición fue denunciada por sus padres, incluso acudieron al programa televisivo Aktenzeichen XY…ungelöst, que se basaba en la búsqueda de personas desaparecidas y crímenes sin resolver.


Curiosamente, la parada en la que ella debía haber tomado el bus, fue asesinada una adolescente de 14 años, por lo que la policía creyó que Petra había sido víctima del mismo asesino. En marzo de 1985 fue detenido un joven de 19 años, Günter K. que admitió ser el autor del crimen de la chica y dos años más tarde confesó haber asesinado a Petra, por lo que el caso se cerró y Petra fue declarada oficialmente muerta en 1989.

Fuentes policiales señalaron que la mujer, que ahora tiene 55 años de edad y cambió su identidad por la de Petra Schneider, no ha querido desvelar el motivo de su desaparición. Lo que sí explicó es que no quiere saber nada de su familia –la cual fue informada de su aparición y querían contactar con ella- y que lo tenía todo planeado. La tarde en la que decidió dar el giro radical en su vida, se escondió en un piso que había alquilado con anterioridad, y fue viviendo con los 4.000 marcos que tenía ahorrados. Después vivió en diversas ciudades, trabajando siempre sin contrato y en otras actividades no mencionadas, sin abrir nunca ninguna cuenta bancaria, sin poseer tarjetas de crédito, y sin afiliarse nunca a la seguridad social. Finalmente, se instaló en Dusseldorf, que es dónde denunció el asalto a su vivienda.

¿Qué ocurría entre ella y su familia para no querer volver a saber nada de ellos jamás?, ¿por qué el asesino de la adolescente confesó la muerte de Petra dos años después si realmente no lo hizo?. Son algunas de las incógnitas que seguramente nunca serán desveladas.





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