martes, 4 de agosto de 2015

ALEXANDER BYCHKOV: EL LOBO DE BELINSKY

Cuando la policía rusa detuvo a Bychkov, de 23 años de edad por el robo en una tienda, no podían creer lo que les confesaría en los interrogatorios. De repente, comenzó a contar los cadáveres que había enterrado en los alrededores de su casa, en la ciudad de Belinsky, situada a poco más de 600 km al sureste de Moscú.
            El 17 de septiembre de 2009, Bychkov se dirigió a un bar en busca de su primera víctima. Conoció a Yevgeni Zhidkov, de 60 años y le convenció para pasar la noche en su casa. El hombre accedió y una vez llegaron al portal, Alexander lo apuñaló hasta darle muerte. Troceó el cuerpo y lo enterró en un descampado junto a su casa, no sin antes extirparle el corazón, el hígado y algunos músculos para comérselos.
            El modus operandi era casi siempre el mismo, atraer a vagabundos alcohólicos hacia su casa y una vez allí matarlos, trocearlos y comerse algunos órganos y músculos.
            Sin embargo, en la primavera de 2010 la policía encontró el cadáver descuartizado de un hombre, Sergei Berezovsky, un exnovio de la madre de Bychkov, y en septiembre de ese mismo año se hallaron dos cuerpos más desmembrados. Detuvieron a un deficiente mental llamado Alexander Zhuplov, que confesó los asesinatos y fue seguidamente enviado a un hospital psiquiátrico.
            La policía encontró 9 cuerpos más, aunque según el diario personal del asesino fueron 11 víctimas, dos de las cuales nunca fueron encontradas. En su diario también podía leerse que lo hizo porque su novia le dejó por “ser un cobarde y no un lobo”, y con estos crímenes quería demostrarle que realmente “era un lobo”.
            Los informes psiquiátricos indicaron que Alexander Bychkov presentaba un trastorno de personalidad mixto, aunque no le sirvió como atenuante. Así, el 22 de marzo de 2013 fue condenado a cadena perpetua.
            El inocente Alexander Zhuplov fue puesto en libertad cuando se detuvo al verdadero culpable, pasando un año y medio encerrado en una institución mental.


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