lunes, 31 de agosto de 2015

POL POT Y LOS JEMERES ROJOS

Saloth Sar, más conocido después como Pol Pot nació en la aldea camboyana de Prek Sbauv, el 19 de mayo de 1925 y provenía de una familia de terratenientes.
Cuando Sar tenía seis años se trasladó junto a su familia a la capital del país, Nom Pen, puesto que tenían conexiones con la familia real de Camboya, por lo que Saloth Sar estudiaría en las mejores escuelas y se relacionaría con las élites gobernantes y sociales del país, incluso estudió en la Sorbona de París, puesto que Camboya era un protectorado francés y los hijos de las clases sociales altas eran enviados a la capital gala a estudiar.
Corría el año 1949 cuando marchó a París. Allí empezó a tener contacto con partidos comunistas, en especial con el Partido Comunista Indochino, que eran grupos anticolonistas y en Francia estaban prohibidos. Así pues, las ideas revolucionarias comunistas forjaron la personalidad del futuro Pol Pot.
El 14 de julio de 1956 se casa con Khieu Ponnary y deciden regresar a Camboya, donde trabaja como profesor de francés hasta 1963. En este periodo de tiempo, el país vive una época convulsa donde el rey Norodom Sihanouk -que se resiste a dejar el poder-, inicia una fuerte represión contra los comunistas -sus principales enemigos- lo que les obliga a refugiarse en la selva.
Saloth Sar va cobrando cada vez mayor protagonismo dentro de su grupo político comunista, llamado “Grupo de Estudio de París”. El partido político depende de la facción de los “vietnamita-jemer” que le enseñan cómo desarrollar la política una vez llegados al poder "trabajando con las masas de base, fundar los comités de independencia a nivel de aldeas, miembro por miembro".
En 1964 estalla la guerra en Vietnam y el rey Sihanouk se declara neutral en el conflicto. Sin embargo, el 18 de marzo de 1970 mientras se encuentra de viaje en el extranjero, el general Lon Nol da un golpe de estado en connivencia con los Estados Unidos.
Saloth Sar (que cambió su nombre por Pol Pot) y su “Grupo de Estudio de París” toman el control total del partido comunista que lo bautiza como PKK (Partido Comunista de Kampuchea) y rompe su relación con los comunistas vietnamitas.
Otro hecho que favorece a Pol Pot son los bombardeos estadounidenses del norte de Camboya, donde se escondían tropas del vietcong, matando a unas 150.000 personas de las zonas rurales durante este periodo. Por este motivo, Saloth Sar inicia la revolución desde las aldeas, y con más de la mitad del país apoyándole, conquista la capital en 1975.

Los Jemeres Rojos

El rey Sihanouk fue quien bautizó a los integrantes del Partido Comunista de Kampuchea en los años 50 como Los Jemeres Rojos. El término jemer quiere decir camboyano. Se utilizaba este término principalmente, para denominar a la facción guerrillera del PKK.
Los Jemeres Rojos conquistaron la capital camboyana Nom Pen el 17 de abril de 1975 y nada más llegar obligaron a todos sus habitantes a abandonar la ciudad. Se iniciaba así un proceso de abandono forzado y de regresión al pasado, siendo el objetivo principal que la mayor parte de la población dejara de vivir en las áreas urbanas para hacerlo en el campo, trabajando la tierra y convertirse en esclavos agrícolas, principalmente cultivando arroz.
Los militares y cualquier persona vinculada con el anterior gobierno fueron aniquilados. Si encontraban a personas escondidas en sus casas, aunque fueran ancianos o enfermos, los ejecutaban.
La industria, el el dinero, la tecnología, el deporte, el mercado, las escuelas, las infraestructuras fueron abolidos y aisló el país de cualquier relación con el extranjero. Todo era considerado capitalista y corrupto para el hombre. El delito más grave era el individualismo. Incluso el amor era un acto egoísta y el Angkar (órgano formado por los miembros más poderosos del PKK,  quiénes tomaban las decisiones) tenía el poder de decisión sobre cualquier persona.
Las hambrunas y las epidemias no tardaron en aparecer. Las purgas a la población y las torturas no se hicieron esperar. Pol Pot estaba obsesionado con la traición, y durante su autocracia siempre buscaba al “enemigo oculto”. Cualquier sospechoso de ir en contra de los ideales establecidos, ya fueran mujeres, hombres, niños, ancianos serían ejecutados en campos de exterminio. Se calcula que una cuarta parte de la población murió por alguna de estas causas, entre 1.700.000 y 2.000.000 de personas durante cuatro años.

El fin del régimen del terror

La República Democrática de Kampuchea, tal y como pasó a nombrarse con la llegada de Pol Pot al poder, se involucró en un conflicto bélico con Vietnam.
El ejército camboyano hizo varios incursiones militares en territorio vietnamita, concretamente en una zona llamada “Kampuchea Krom”, la cual fue anexionada en el siglo XIX por Vietnam, por lo que se inició una guerra con el país vecino que culminó con la invasión vietnamita el 28 de diciembre de 1978, con la ayuda de numerosos camboyanos y jemeres rojos que habían desertado.
El 7 de enero de 1979 el gobierno del PKK fue derrocado, y Pol Pot huyó refugiándose en la selva, aunque continuaría su enfrentamiento con las tropas de ocupación vietnamitas.
En 1985 Pol Pot renuncia como líder de los jemeres rojos, aunque sigue comandando a un grupo de leales seguidores. Seis años más tarde, en 1991 se firma un tratado de paz con un gobierno de transición, supervisado por la ONU.
En 1993 se celebran elecciones y los jemeres rojos tratan de boicotearlas sin éxito, desintegrándose el grupo revolucionario en 1996, aunque algunos formaron parte del gobierno después.
Pol Pot Falleció el 15 de abril de 1998 en la selva, sin ningún tipo de remordimiento, ni tan siquiera tuvo ningún juicio. Es más, justificó sus crímenes declarando que sólo mató a la “mala gente” y que su “conciencia estaba limpia”.



jueves, 27 de agosto de 2015

LEONARDA CIANCIULLI: LA JABONERA DE CORREGGIO

Nacida el 14 de abril de 1894, en la ciudad italiana de Montela. Su infancia se caracterizó por el odio que sentía la madre hacia ella debido a que su existencia fue fruto de una violación. No es de extrañar que intentara suicidarse dos veces en su juventud.
            En 1917 se casó con un funcionario. El matrimonio nunca fue aprobado por su madre, que había amañado una boda con un primo de Leonarda. A partir de este momento y debido a que era una mujer muy supersticiosa, creyó que su madre la había maldecido.
            El matrimonio se trasladó a la ciudad de Lauria en 1921, donde seis años después el marido de Leonarda fue encarcelado por fraude. Cuando cumplió la condena se mudaron de nuevo, en esta ocasión a Lacedonia, donde en 1930 hubo un gran terremoto, destruyendo la casa de Leonarda y Raffaele, lo que les obligó a cambiar de residencia de nuevo. El destino fue Correggio. Allí abrieron una pequeña tienda, donde se hizo famosa por su amabilidad.
           Leonarda quedó embarazada en 17 ocasiones. Tuvo 3 abortos. Diez hijos murieron en la infancia, por lo que a los 4 hijos que sobrevivieron los protegió sobremanera.
            En 1939, su hijo mayor Giuseppe se alistó al ejército para combatir en la Segunda Guerra Mundial, y para protegerlo creyó que debía hacerlo mediante sacrificios humanos.
            Las vecinas tenían la convicción de que Leonarda traía buena suerte y muchas veces acudían a ella para recibir consejo, convirtiéndose así en la adivina del pueblo.
            Faustina Setti era una mujer madura que nunca se había casado. Leonarda la invitó un día a su casa para hablarle de un hombre de la ciudad de Pola que estaba interesado en contraer matrimonio. Por el “servicio” la engañada pagó con todos sus ahorros, 30.000 liras. Leonarda le sirvió una copa de vino con veneno. Al morir, descuartizó el cuerpo con un hacha y vertió la sangre en un recipiente. Los trozos los sumergió en una olla con agua hirviendo y sosa cáustica, hasta convertirlo en una masa espesa convirtiéndola en jabón. Con la sangre esperó a que se coagulara para hacer pastas que servía a sus amigas cuando iban a tomar a té.
Leonarda Cianciulli. Fotografía de la ficha policial
            La segunda víctima fue Francesca Soavi, a quien engañó diciendo que le había encontrado un trabajo como profesora en una escuela de Piacenza, lo que le costaría 3.000 liras y la vida. La invitó a su casa, y la asesinó del mismo modo que lo hizo con Faustina Setti.
            Virginia Cacioppo fue la tercera y última víctima de Leonarda. A ella la “colocó” como secretaria de un empresario de Florencia. Acudió a la llamada de la “adivina” y una vez en su casa, procedió del mismo modo que a las dos anteriores víctimas, aunque esta vez a la olla le añadió colonia. Le pagó 50.000 liras y varias joyas.
            La cuñada de la última víctima sospechó que Leonarda estaba detrás de las desapariciones por lo que dio aviso a la policía, que tras investigar el caso, interrogó a la asesina, confesando los tres crímenes.
Utensilios utilizados en los crímenes
            En 1946 se celebró el juicio, condenando a Leonarda a 33 años de prisión por los tres asesinatos cometidos entre 1939 y 1940. Murió el 15 de octubre de 1970.
            Algunos de los utensilios que se sirvió para descuartizar y cocinar a sus víctimas se exponen en el Museo Criminológico de Roma.




miércoles, 26 de agosto de 2015

MATA HARI: EL OJO DEL AMANECER

Su nombre real era Margarita Geertruida Zelle y nació en la ciudad holandesa de Leeuwarden, en 1876. Era hija de un empresario y una ama de casa. Su madre murió en su etapa adolescente. Fue feliz en su infancia junto a sus hermanos, que tuvieron una buena educación de acuerdo con su origen burgués.
            A los  18 años conoció a través de la sección de contactos de un periódico a Rudolph MacLeod, un oficial militar de 39 años que solicitaba a una mujer para casarse. Margarita, a la que atraían especialmente los hombres con uniforme, aceptó la oferta y poco después contrajeron matrimonio. Tuvieron un hijo y a los pocos meses se marcharon a Indonesia, que por aquel entonces era colonia holandesa y MacLeod fue destinado allí donde tuvieron una hija el 2 de mayo de 1898. Todo parecía ir bien pero la tragedia azotó a la familia, puesto que el hijo de Margareta y Rudolph murió, posiblemente envenenado por algún nativo, como venganza al maltrato recibido por MacLeod. Mientras el matrimonio se deterioraba, Margareta ocupaba su tiempo conociendo las costumbres y cultura indonesias, en especial los bailes típicos que le gustaron sobremanera y de los cuales aprendió los sensuales movimientos, que unidos a su belleza le hicieron famosa después. Se hizo bailarina y adoptó el nombre artístico de Mata Hari, que en indonesio significa sol y ojo del amanecer.
            En 1902 regresa junto a su marido y su hija a Holanda, pero el matrimonio se separa. Ella pide la custodia de su hija pero le es denegada a favor de Rudolph. Ese mismo año decide marchar a París.

Mata Hari, la artista

            Una vez asentada en París en 1902, se dedica a actuar en un circo como jinete y modelo para pintores. No es hasta 1905 que se inicia como bailarina exótica, donde se hace famosa casi de inmediato por sus danzas eróticas en las que realiza striptease. Los elogios no tardan en aparecer. Encandila a los hombres con sus desnudos, sus danzas exóticas y sensuales, además de por su belleza –para los cánones de la época-. Es conocida en Europa debido a sus giras por el continente –París, Viena, Milán, Madrid, Mónaco-. Pronto se relacionó con hombres de la alta sociedad. Empresarios, políticos y militares fueron amantes de la hipnotizante Mata Hari, por lo que pudo ser destinataria de numerosos secretos.
Mata Hari (1916)

Mata Hari, la espía

            En julio de 1914 estalla la Primera Guerra Mundial, sorprendiendo a la bailarina actuando en Berlín, donde por aquel entonces tenía como amante al jefe de la policía berlinesa, Jagow. Esta relación marcaría el futuro inmediato de la artista, ya que al parecer su amante le propuso trabajar como espía por una considerable suma de dinero, a cambio de información que podría obtener debido a las relaciones influyentes con personalidades del bando enemigo. Su nombre en clave era H-21.
            En sus continuos viajes y aprovechando que era contratada para actuar en embajadas, obtenía información privilegiada de sus amantes que ocupaban importantes puestos militares y políticos. Debido a ello, no tardó en levantar sospechas del contraespionaje francés. El capitán Ladoux le siguió los pasos hasta llegar a un punto que la acorraló, ofreciéndose ella como espía para los franceses. El jefe de los servicios secretos franceses aceptó aunque no se fió. La agente H-21 viajó a Madrid, y allí envió un mensaje secreto codificado a Berlín pero fue interceptado por Ladoux, que tras engañarla la hizo viajar a Francia.

Juicio y muerte

            El 13 de febrero de 1917 la agente H-21 fue arrestada y juzgada por espionaje. En el juicio se defendió argumentando que ella cobraba por ofrecer servicios sexuales y no por espiar. Naturalmente, no la creyeron, por lo que fue sentenciada a muerte.
Mata Hari en el día de su arresto
            El 15 de octubre de 1917, poco antes del amanecer, fue ejecutada en Vincennes por un pelotón de fusilamiento. Bien maquillada, y vestida para las grandes ocasiones, se negó a que le vendaran los ojos, lanzando su último beso a los verdugos que la fusilarían un segundo después.
            Mata Hari ha sido un personaje controvertido y envuelto de mucha polémica. Diversas opiniones se contradicen. Para unos no fue una espía, aunque manejara mucha información. Para otros sí lo fue, aunque la engañaron tanto los servicios alemanes como los franceses. El juicio estuvo repleto de irregularidades, sin garantías donde ya estaba condenada de antemano. También se apunta a la existencia de unos documentos archivados por los servicios secretos franceses que contienen información relevante, aunque tienen carácter reservado durante cien años, por lo que tendrán que desclasificarse en 2017.



martes, 25 de agosto de 2015

CARLOS ROBLEDO PUCH: EL ÁNGEL MALDITO

La madrugada del 15 de marzo de 1971, Carlos Robledo y su compinche Ibáñez entran por una ventana en la discoteca ‘Enaumor’. En principio su idea es robar el dinero de la caja. En total 350.000 pesos. Descubren a dos hombres durmiendo: el dueño del local y el sereno. Sin venir a cuento, Robledo Puch saca su pistola y les dispara un tiro certero a la cabeza a cada uno.
            El 9 de mayo de 1971, también de madrugada Robledo e Ibáñez acceden a un establecimiento donde venden recambios para vehículos de la marca Mercedes-Benz. Robledo descubre un dormitorio donde duermen una pareja y su bebé. Ni corto ni perezoso dispara sobre ambos. El hombre muere y la mujer, herida sufre un intento de violación de Ibáñez. El bebé llora en su cura y Robledo le dispara pero la bala roza el cuerpo del pequeño y sobrevive. Se llevan 400.000 pesos de la caja.
            La siguiente víctima será el vigilante del supermercado “Tanti”. La noche del 24 de mayo de 1971, los dos delincuentes acceden por el techo del local y roban cinco millones de pesos de la caja. Son sorprendidos por el sereno, por lo que Robledo le dispara dos veces, matándolo.  
            Son las 23 horas del 13 de junio de 1971. Ibáñez accede al interior de un garaje y mata de un tiro al vigilante. Seguidamente roba un coche Ford Fairlane y recoge a Robledo. Sin rumbo fijo pasan por delante de una discoteca, de la que sale una chica. Ibáñez –que tomaba el rol de líder- ordena a su amigo que la traiga. Robledo –que tomaba el rol de ejecutor- obedece y a punta de pistola secuestra a la joven de 16 años, introduciéndola en el coche. Ibáñez intenta violarla, pero la chica se resiste, por lo que su agresor la deja marchar, ordenando a Puch que dispare sobre ella. Nuevamente obedece. La carrera de la joven no le sirve para salvar la vida. Cinco disparos alcanzan su espalda.
            Once días después, el 24 de junio de 1971 repiten el mismo crimen. Secuestran a otra joven mientras ésta sale de una discoteca. Ibáñez intenta violarla, pero la deja escapar. Robledo la dispara varias veces mientras corre, asesinándola.
            El 5 de agosto de 1971, Robledo Puch conducía el coche de su padre a toda velocidad por la Avenida Cabildo de Buenos Aires. Tienen un accidente en una zona en obras, muriendo Ibáñez. Carlos Robledo vacía los bolsillos de la ropa de su amigo y le sustrae su documento de identidad,  marchándose sólo a pie.
           Robledo Puch se busca otro socio criminal, Héctor José Somoza. Así, el 15 de noviembre de 1971, los dos entran por el techo de un supermercado, acribillan a balazos al vigilante. Al abrir la caja, descubren que está vacía.
            Dos días después, el 17 de noviembre de 1971 asaltan un concesionario de vehículos matando al vigilante, pero en la caja hay poco dinero.
            El 25 de noviembre de 1971, atracan otro concesionario, matando nuevamente al vigilante del lugar. Esta vez el botín es de un millón de pesos.
            Se toman más de dos meses de descanso, y la madrugada del 3 de febrero de 1972 asaltan una ferretería. Como siempre, Robledo mata al vigilante y con un soplete inicia la apertura de la caja fuerte. De repente se gira y quema la cara de Somoza para después matarle de un disparo.  Seguidamente consigue abrir la caja y huir con el botín.
            Robledo Puch comete un gran error. En su huida olvida que su documento de identidad está en un bolsillo del pantalón de Somoza. Así, la policía le detiene tres días después.
Robledo Puch, en el día de su detención (1972)
Autora fotografía: Graciela García Romero
          A mediados de 1973 logra fugarse de la cárcel, creando una ola de pánico en la capital argentina, aunque pocos días después es detenido.
            En 1980 se celebra el juicio en el que es sentenciado a cadena perpetua por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto, dos hurtos y dos secuestros. Al finalizar el juicio se dirigió a los jueces en tono amenazador: “Algún día voy a salir y los mataré a todos”.
            Robledo Puch siempre fue un chico muy problemático. Su cara aniñada fue el objeto de muchos apodos como “ángel de la muerte”, “ángel negro”, “el ángel de la muerte” o “el muñeco maldito”. Nadie se explicaba cómo podía ser que un chico de clase media-alta, que tocaba el piano y hablaba varios idiomas empezara a robar en edad adolescente y acabar matando a los 19 años con esa sangre fría.
            Carlos Eduardo Robledo Puch, desde los años ochenta ha solicitado su excarcelación en numerosas ocasiones, la última vez en mayo de 2015, acogiéndose a la ley argentina que permite a los presos de larga estancia en prisión –siempre y cuando los informes de los equipos de tratamiento penitenciario lo consideren- salir en calidad de libertad condicional. Pero los psiquiatras y los psicólogos lo desaconsejan puesto que ha tenido varios brotes psicóticos, además de presentar “una estructuración psicopática de la personalidad, con rasgos de perversión y cierta ideación delirante. No existe culpa, no acepta sus crímenes y se observó cierto grado de agresividad contenida”.  Es el preso argentino que más tiempo lleva en prisión (43) y hasta la fecha, los jueces siguen manteniendo las puertas de la cárcel cerradas para él.



lunes, 24 de agosto de 2015

GRADY STILES: EL HOMBRE LANGOSTA

La ectrodactilia es una enfermedad hereditaria de las extremidades, en las que hay ausencia de dos o tres dedos en la parte central, tomando una forma muy parecida a las pinzas de las langostas.
            Así es como denominaron a Grady Stiles en su infancia, “el chico langosta”. Padecía de esta rara enfermedad de forma bastante severa, sobre todo en los pies que le impedían andar.
            Nacido en 1937, era portador de ectrodactilia de sexta generación, es decir el primer antepasado en contraer la enfermedad nació en 1805.
Defecto que produce la ectrodactilia en las extremidades.
Foto: Aurélie & Sylvain Mulard
            Fue contratado por un circo ambulante de los denominados ‘freaks’, personas con deformidades físicas que se prestaban para su visionado público a modo de feria, en la que era casi su única forma de ganarse la vida.
            Stiles se casó dos veces y tuvo cuatro hijos, de los cuales dos heredaron la extraña enfermedad y viajaban en el circo ambulante junto a su padre. En invierno, cuando no trabajaban se instalaban junto a muchos de los ‘freaks’ en Gibsonton, Florida.
            Grady Stiles era alcohólico y maltrataba a su familia. Debido a que no podía caminar, se desplazaba en silla de ruedas. Cuando no lo hacía por este medio, se ayudaba de sus brazos, por lo que había desarrollado gran fuerza en sus extremidades superiores, y cuando se irritaba y bebía, se convertía en un hombre peligroso, debido a su violencia.
            En 1978 mató a tiros al novio de una de sus hijas en la víspera de bodas, en Pittsburgh, Pennsylvania. Fue declarado culpable, pero debido a que no había ninguna cárcel adaptada para su minusvalía, se le concedió la libertad condicional. Desde entonces dejó de consumir bebidas alcohólicas, casándose de nuevo con su primera esposa. La alegría duró poco en el nuevo hogar familiar, ya que Grady volvió a beber, y por tanto a ser el hombre violento de antaño.
            La mujer, harta de los malostratos contactó con un hijo de Grady de su anterior matrimonio, Harry Glenn Newman al que le dijo “algo hay que hacer” y éste contrató a un pandillero por 1500 dólares para que lo matara. El asesinato se produjo el 29 de noviembre de 1992 en la casa de Grady, en Gibsonton. Fue ejecutado de un disparo. Era tan odiado en el vecindario, que el día de su entierro nadie quiso llevar el féretro. El sicario fue detenido y condenado a cadena perpetua, el hijo de Grady, a 27 años de prisión y la esposa del asesinado, a 12.
            Grady Stiles ha sido objeto de inspiración para numerosos personajes de libros, cómics y series de televisión.




sábado, 22 de agosto de 2015

WILLIAM HEIRENS: EL ASESINO DEL PINTALABIOS

Nacido en Evanston, Illinois (Estados Unidos), el 15 de noviembre de 1928. Pasó una dura infancia, marcada por la pobreza y las peleas en el hogar familiar. Para liberar tensiones, y según explicaría tras su detención, pasaba el tiempo libre robando en las casas, almacenando los objetos que sustraía –nunca vendió ninguno-.
            En su adolescencia fue detenido por diversos robos e incendios e internado en un centro católico como alternativa a la prisión. Se descubrió que Heirens tenía fantasías sexuales muy extrañas, un subtipo de fetichismo. En la soledad de su estancia se vestía de mujer, mientras pegaba fotografías de líderes nazis en un álbum. Finamente, acabó sus estudios de secundaria con buenas notas y fue reinsertado en la sociedad.
            A la edad de 16 años dio un salto en su carrera criminal, en la que ya no se conformaba con robar. El 5 de junio de 1945, Heirens entró en un apartamento y mató a puñaladas a la propietaria de 43 años, Josephine Ross, tras sorprenderlo robando. Unos meses después, en diciembre pasó lo mismo en otra vivienda, aunque esta vez, además de apuñalarla, le disparó a Frances Brown en la cabeza. Tras el crimen, el asesino dejó un mensaje escrito en la pared con pintalabios rojo: “Por el amor de Dios cogedme antes de que vuelva a matar. No puedo controlarme”.
Mensaje que dejó escrito Heirens con pintalabios
 en la pared del domicilio de su segunda víctima.
                El 7 de enero de 1946, entró en un segundo piso ayudado por una escalera. Esta vez fue aún más lejos. Sacó  a una niña de seis años de su cama, y en su lugar dejó una nota en la que pedía un rescate de 20.000 dólares por la pequeña. En realidad, no pensaba en un rescate. Descuartizó el cuerpo de Suzanne, y arrojó sus partes en diversos lugares de la ciudad de Chicago.

            El joven William  estudiaba por aquel entonces en la Universidad de Chicago. Tras cometer los crímenes volvía tranquilamente a su habitación en el campus. Fue detenido por casualidad mientras huía tras intentar robar en una vivienda. Un policía fuera de servicio lo detuvo, pero Heirens se resistió e intentó dispararle dos veces, aunque se le encasquilló el arma. Por suerte, llegó otro policía en su ayuda, golpeando a Williams con una maceta y dejándole inconsciente.
            Tras su detención, Heirens confesó los crímenes, aunque declaró que lo hizo bajo torturas policiales, aunque después se retractó diciendo que él no era el culpable. En realidad acompañó a los investigadores a los lugares donde se cometieron los crímenes, reconstruyendo los hechos con pelos y señales.
Heirens (izquierda) en un momento de su custodia.
            En el juicio se declaró culpable de los tres crímenes, evitando así la pena capital, siendo condenado a cumplir tres cadenas perpetuas.
            William Heirens murió en prisión a la edad de 83 años. Pasó encerrado 65 años, siendo uno de los presos que más tiempo ha pasado encarcelado en la historia de Estados Unidos. Su caso fue muy polémico, ya que nunca perdió la esperanza de salir en libertad. Tanto sus abogados como otros sectores de la sociedad consideraban que estaba preparado para resocializarse, dando muestras de ello siendo el primer preso que obtuviera una licenciatura universitaria, además de ser un preso modélico, participando activamente en la vida diaria del centro penitenciario.



Fuentes:

Ressler K, Robert y Shachtman, Tom (1992). ‘Asesinos en serie’, ed. Ariel, 2012


viernes, 21 de agosto de 2015

ATRACO AL BANCO CENTRAL

Barcelona, 23 de mayo de 1981. A las 9:20 de la mañana es asaltado el edificio del Banco Central. Un grupo de once hombres fuertemente armados entran disparando al techo. Seguidamente numerosos rehenes son colocados en las ventanas del edificio para evitar que la policía asalte el edificio. Un total de más de 300 personas (263 empleados y más de 60 clientes), se encuentran secuestradas. El mayor atraco en la historia contemporánea de España acaba de empezar.
            Varias unidades policiales llegan al lugar alertados por una llamada que avisan del atraco. Son recibidos por diversos disparos. La zona de Plaza Cataluña y Las Ramblas se blindan, se cortan todos los accesos, hasta los pájaros parecieron entender lo que sucedía. El silencio en la calle es absoluto.
            A las 9:30 se recibe un comunicado vía telefónica en una cabina cercana que desconcierta a las fuerzas de seguridad. El mensaje decía: “La libertad de cuatro militares, héroes del 23 de febrero y de nuestro valiente teniente coronel Tejero. Que en el plazo de 72 horas tengan dispuesto un avión en el aeropuerto de Barajas para trasladar a los cuatro defensores de la causa con destino a Argentina y otro avión más en el aeropuerto de El Prat, con el mismo destino para garantizar nuestra huida. Si no cumplen nuestras demandas nos veremos en la obligación de ejecutar a diez personas, y a cada hora restante cinco personas más. Si intentan penetrar en el edificio donde nos encontramos, nos veremos en la obligación de volarlo con todos los rehenes que se encuentren en nuestro poder. ¡Viva España!”.
            El nerviosismo se apodera de la clase política. Se cumplen tres meses exactos del golpe de estado, y se contempla seriamente la posibilidad de que el edificio haya sido tomado por guardias civiles o militares. Se crea un gabinete de crisis en la sede del Banco Bilbao, muy cercano al edificio secuestrado.
            A las 11:20 el cabecilla pide dos ambulancias a la policía: una por una lipotimia que sufre uno de los rehenes, y otra por un empleado del banco al cual hiere en una pierna por un disparo. Además, hace salir a un grupo de rehenes a cambio de comida. Cuando el líder del grupo asaltante entra otra vez al banco se da cuenta de que no iban a salir vivos de aquello.
            Aproximadamente cinco horas después, los secuestradores empiezan a preparar la huida del banco. Para ello se sirven de unos planos de la cámara acorazada. Creen que la manera más sencilla de salir es abrir un agujero en la pared de dicha cámara y huir por el subsuelo a través de las alcantarillas. Se sirven para ello de máquinas percutoras y las herramientas necesarias para el trabajo. Eligen a un grupo de rehenes que serán los encargados de hacer dicho agujero. Pero el trabajo se complica, ya que los muros no son de hormigón, sino de piedra, lo que hace que las perforaciones se tornen inútiles. Por ello desisten de la operación y deciden sacar todo el dinero de la cámara acorazada (entre 500 y 600 millones de pesetas) y subirlo al patio de operaciones, amenazando con prender fuego a los billetes si las fuerzas de seguridad asaltan el banco. Hacen con ellos una montaña, y uno de los secuestradores se sube al montón de dinero para fumarse un cigarro mientras dice “llevármelo no me lo llevaré pero me voy a fumar un cigarro en lo alto de seiscientos millones. Ni un millonario puede hacer esto”.
Edificio del antiguo Banco Central.
Actualmente alberga un centro comercial de artículos de lujo.
«Barcelona 9 2013» de Bengt Nyman - Flickr: DSC_1980
            A las 19:30 aproximadamente, el intercambio de rehenes por comida continúa, y los aparentemente más delicados de salud son los elegidos para liberarlos. En aquellos momentos Tejero niega cualquier vinculación con el grupo de atracadores y afirma que no tiene ninguna intención de abandonar el país.
            Por la noche, aprovechando la oscuridad y el cansancio de los secuestradores, el Grupo Especial de Operaciones (GEO) realiza labores de aproximación al edificio. Por el subsuelo llegan hasta el edificio y desde allí observan lo que ocurre dentro del banco.
            A las 6 de la mañana del 24 de mayo, se llevan en ambulancia a otro de los rehenes que se encontraba indispuesto.
            Eran las 10:15 de la mañana cuando una tanqueta de la Guardia Civil circula por delante del banco para dar un mensaje a los asaltantes para que se entreguen. En respuesta reciben unos disparos, por lo que la tanqueta huye del lugar.
            Los secuestrados siguen saliendo a lo largo de la mañana por orden del jefe de la banda. Seguidamente, el director general de la policía y el delegado del gobierno de Barcelona entran en el banco para negociar con los asaltantes.
            A las 13:45, el líder de los atracadores comunica que no piensa rendirse y para no mostrar signos de flaqueza sale con el cajero jefe (Sr. Royà) y se pasean por las Ramblas.
            A las 19:55 un francotirador de la policía dispara a uno de los secuestradores que se encontraba en la azotea del banco, matándolo al instante. En unos segundos, los GEO toman el banco. En aquel momento el líder del grupo intercambia ropa con los rehenes, poniéndoles a algunos de ellos las capuchas que llevaban para no ser identificados. Suenan multitud de disparos, afuera el desconcierto es total. Los secuestradores pierden la llave de la puerta principal.
            A las 20:45 logran abrir la puerta y los más de doscientos rehenes salen despavoridos del lugar pero entre los secuestrados también salen los asaltantes.
            Los liberados son llevados por medio de autobuses a la comisaría de Vía Layetana. Entre ellos están los asaltantes y los policías los reconocen enseguida. Se dan cuenta, por tanto que no son ni militares ni guardias civiles, y que el único con vinculaciones políticas es el líder de la banda, José Juan Martínez, alias “el Rubio”, el cual es un conocido anarquista y atracador de bancos.
            Seguidamente, el gabinete de crisis convoca una rueda de prensa en la que califica a los atracadores como “banda de chorizos, macarras y anarquistas”.

La sombra de la conspiración

            Las dudas de que el atraco fuera una tapadera, emergieron entra la opinión pública, la clase política y la propia policía. En la primera declaración policial de “el Rubio”, aseguró que el asalto fue un encargo de la extrema derecha y los servicios secretos. Había un maletín en el edificio con documentos muy importantes que ponían en riesgo la estabilidad política del país y que debían recuperarlo. José Juan Martínez se entrevistó en el sur de Francia con dos miembros del servicio secreto, uno de operaciones encubiertas y el otro el subdirector, que por aquel entonces era Emilio Manglano, quienes le encargaron el “trabajo”. En dichos documentos figuraban las capitanías a participar en el golpe del 23 F, del cual surgiría el general Armada como jefe del estado, provisionalmente. La monarquía estaba de acuerdo en la perpetración del golpe de estado.
            La recompensa por dicho trabajo iban a ser un mínimo de cincuenta millones de pesetas hasta un máximo de cien millones por persona que participara en el atraco, y para el rubio además un millón de pesetas en una cuenta en Suíza. Uno de los asaltantes sería el que se encargaría de sacar el maletín del banco.
            Aunque se cerró el caso como un atraco perpetrado por vulgares delincuentes, siempre ha planeado la sombra de la conspiración. Uno de los jefes policiales de los GEO que intervino, señaló que nunca vieron salir a nadie con ningún maletín, que de haberlo hecho lo hubieran controlado, sin embargo, uno de los rehenes llamado José Verdaguer dijo haber escuchado una conversación entre los atracadores en la que decían que ya se habían llevado los papeles.
            Con el transcurrir de los años, del caso poco más se habló. Para unos fue un atraco perpetrado por delincuentes comunes que pretendían dar un golpe muy sonado (se dice que “el rubio” ya lo tenía planeado desde que estuvo en la cárcel por otros atracos anteriores).
            Para otros, fue una conspiración muy bien planeada para recuperar unos documentos que en caso de salir a la luz, podrían haber hecho retroceder a España nuevamente hacia la dictadura.



Fuentes:
Documental “Asalto al Banco Central (Atraco Imperfecto)”, 2010. http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-20101121-2201/937116/
Periódico “La Vanguardia”, pág. 6, martes 26 de mayo de 1981.
Periódico “ABC”, pág. 10, jueves 4 de junio de 1981.


lunes, 17 de agosto de 2015

RICHARD TRENTON CHASE: EL “DRÁCULA” DE SACRAMENTO

La noche del 23 de enero de 1978, el joven David Wallin, regresaba a casa tras su jornada laboral como repartidor. Ni en la peor de sus pesadillas podría haber vislumbrado la escena que iba a presenciar. Al llegar al hogar familiar, se encontró a su mujer Terry, de veintidós años y embarazada de tres meses, muerta en la habitación. Horrorizado y víctima de un fuerte ataque de nervios corrió hasta la casa de un vecino, que llamó a la policía.
            El ayudante del sheriff, al presenciar la carnicería quedó igualmente horrorizado. Le produjo tal impresión la escena que tuvo pesadillas durante meses. La víctima había sido brutalmente asesinada; la habían apuñalado por el abdomen, extirpándole diversos órganos y le habían colocado heces de animales en la boca. Incluso el asesino había bebido sangre de su cuerpo. No había señales de robo en la casa, así que en principio no había ninguna causa aparante para cometer el crimen.
            Ante la gravedad del caso, la policía local de Sacramento avisó de inmediato al FBI, otorgándole el caso al criminólogo Robert K. Ressler que antes de acudir al lugar elaboró un perfil del asesino, ya que estaba seguro de que no sería el primer crimen que cometería, por lo que debía trabajar a toda prisa para tratar de capturarlo cuanto antes.
            Varón blanco, entre veinticinco y veintisiete años; delgado, de aspecto desnutrido. Su casa estará muy descuidada y desordenada y conservará pruebas del crimen. Historial de enfermedad mental, consumo de drogas. Individuo solitario que no se relaciona con hombres ni con mujeres, probablemente pasa mucho tiempo en casa, vive solo. Desempleado. Puede que perciba algún subsidio por discapacidad. Si convive con alguien, será con sus padres; sin embargo, es poco probable. Sin antecedentes militares; no ha terminado el bachillerato o los estudios universitarios. Probablemente sufre de una o varias formas de psicosis paranoide.
            Tal y como predijo Ressler, a los pocos días se conocieron nuevos asesinatos de la misma índole. A poco más de un kilómetro de distancia del hogar de los Wallin, tres personas habían sido asesinadas. Evelyn Miroth, de treinta y seis años, su hijo Jason, de seis, y Daniel J. Meredith,  un amigo de la familia, de cincuenta y dos años. El sobrino de Evelyn, Michael de veintidós meses había desaparecido, presumiblemente secuestrado por el asesino. Todos fueron asesinados por arma de fuego, y además a Evelyn la habían apuñalado de una forma similar a Terry, y como en ese caso no había señales de robo, así que nuevamente no había en apariencia un móvil, aunque tras el crimen el asesino había sustraído el vehículo de Evelyn, que fue encontrado abandonado cerca del lugar.
            Numerosos agentes de policía fueron desplegados, preguntando a los lugareños por un hombre joven, de aspecto descuidado y delgado, pero no consiguieron datos relevantes hasta que dieron con una mujer joven, la cual aportó un dato revelador. Horas antes de los crímenes, coincidió con un compañero del instituto en un centro comercial. El joven presentaba mal aspecto, y le llamó la atención que vestía una sudadera ensangrentada. Ella se disponía a subir a su vehículo cuando el chico se acercó para intentar entablar conversación. Ante el aspecto que presentaba, se asustó, arrancó el coche y marchó del lugar. Su nombre era Richard Trenton Chase, y se graduó en la misma escuela de secundaria que ella en 1968.
            La policía averigüó dónde vivía el sospechoso, y que poseía un revólver. Así que extremando las precauciones iniciaron la caza del asesino vigilando su casa, y esperaron hasta que el individuo saliera de ella. Cuando salió, lo hizo corriendo hacia su furgoneta con una caja bajo el brazo. Al instante se le echaron encima varios agentes que lo redujeron y lo desarmaron. La caja contenía varios trapos ensangrentados.
            La casa de Chase demostró que habían dado con el asesino. El desorden imperaba en el interior de la vivienda. Encontraron ropa ensangrentada. En el frigorífico había trozos de cuerpo humano. También hallaron licuadoras con sangre y artículos de periódico recortados sobre el primer asesinato. En un cajón de la cocina había varios cuchillos de las dos casas donde se habían cometido los asesinatos. Además, de una pared colgaba un calendario con la palabra “hoy” escrita en los días que se cometieron los asesinatos, y la misma palabra aparecía en cuarenta y cuatro fechas más, repartidas por todo el año 1978. A día de hoy no se sabe si se corresponden a cuarenta y cuatro asesinatos.

La biografía del asesino

            Chase nació en 1950. Tuvo una infancia normal, hasta que a los doce años sus padres empezaron a llevarse mal. Las discusiones eran frecuentes y su madre acusaba al padre de serle infiel, de consumir drogas y de intentar envenenarla. La familia fue tratado por psicólogos y psiquiatras y dictaminaron que la señora Chase era la típica madre de un esquizofrénico, “muy agresiva, hostil y provocadora”. Finalmente, los padres se divorciaron.
            Chase era un estudiante mediocre. Tuvo novias, pero las relaciones terminaban pronto debido a que el muchacho padecía de impotencia sexual. En esa etapa de la adolescencia empezaron los problemas. Consumía alcohol y drogas, y por ello fue detenido en 1965, por poseer marihuana. Fue condenado a realizar labores a favor de la comunidad. En 1972 fue detenido por conducir bebido, y al año siguiente por posesión de un arma sin licencia y resistencia a la autoridad.
           Era incapaz de tener un trabajo estable, y vivía alternando la casa de su padre con la de su madre, que lo mantenían económicamente.
            Su estado mental se fue deteriorando hasta el punto de que fue internado en un psiquiátrico en 1976 por intentar inyectarse sangre de conejo en las venas. En el centro, se entretenía cazando pájaros a los que les mordía la cabeza, por lo que era común verlo con la boca y la ropa ensangrentadas. Entre el personal del hospital era conocido como “Drácula”. Entonces se supo que Chase tomaba sangre porque creía que estaba siendo envenenado y necesitaba sangre de otros cuerpos para reponer en la suya, de lo contrario se convertiría en polvo.
            En 1977 fue dado de alta por un psiquiatra, puesto que la medicación que recibía lo tenía bajo control. Su madre se hizo cargo de él, pero sólo durante algún tiempo, ya que lo alojó en la casa donde fue detenido, por lo que pasaba la mayor parte del tiempo en soledad. Gente que le conocía dijeron que sus temas de conversación se basaban en platillos volantes y una mafia del partido nazi que le estaban controlando desde su etapa en el instituto.
            Chase pasaba el tiempo robando perros y gatos y matándolos, hasta que cometió el primer crimen contra un ser humano, el 28 de diciembre de 1978. Tras una pelea con su madre se encontraba furioso y lo pagó con unos ciudadanos disparándoles en la calle, mientras él pasaba con su furgoneta, matando al Sr. Ambrose Griffin que paseaba con su mujer.
            A mediados de 1978, se encontró el cuerpo del bebé desaparecido, cerca de la casa de Chase.
            Ressler se entrevistó con él y le preguntó cómo eligió a sus víctimas. La respuesta fue simple. Solamente entró en las casas que encontró abiertas. Si las casas estaban cerradas con llave, no lo hacía.

El juicio

            En 1979 Richard Trenton Chase fue condenado a muerte por los seis asesinatos, aunque no se llegó a ejecutar la pena nunca, puesto que fue encontrado muerto en su celda del corredor de la muerte, el 26 de diciembre de 1980. Por lo visto, se había guardado numerosas pastillas antidepresivas que le fueron recetadas para aliviar las alucinaciones que padecía, aunque nunca se ha aclarado a ciencia cierta su muerte. Unos dicen que fue un suicidio, otros creen que ingirió varias pastillas de golpe porque no pudo soportar más las voces que le impulsaron a cometer los asesinatos.




Fuente: Ressler K., Robert. y Shachtman, Tom, ‘Asesinos en serie’, ed. Ariel, 2012




martes, 11 de agosto de 2015

JAIME CÁRDENAS: EL ‘BILLY EL NIÑO’ BOLIVIANO

“El Jimmy” es el apodo de Jaime Benjamín Cárdenas Pardo, uno de los peores asesinos en serie que ha visto Bolivia en su historia.
            Nació un 9 de abril de 1987. Hijo de una familia desestructurada, de padres divorciados con poca preocupación por sus nueve hijos, a la edad de 13 años ya consumía alcohol, drogas y delinquía para llamar la atención de sus progenitores, y que además lo haría de toda la sociedad boliviana.
            A los 17 años mató a su primera víctima por resistirse a ser robado. Confesó el crimen pero al ser menor de edad salió en libertad a las pocas semanas, reforzando aún más su inclinación hacia el delito y sintiéndose impune.
            Poco después conoció a un expolicía corrupto, Ever Albis Vera, con el que violaron y mataron a dos jóvenes universitarias. Tras su asesinato el novio de una de ellas, un empresario que se dedicaba a la compra-venta de coches de lujo se vengó contratando a unos sicarios para acabar con la vida del pequeño hijo de “El Jimmy”.
            Para desahogarse, y según su propia versión, asesinó a 15 hombres en los alrededores de la ciudad de Sucre.
            En diversas ocasiones fue detenido, aunque con el dinero que conseguía por cometer crímenes por encargo, le sirvió para sobornar a policías que le dejaban en libertad.
            Fue detenido una vez más después de acabar con la vida de un ciudadano peruano y condenado a 30 años de prisión por acabar con la vida de 30 personas (según su confesión).
            Se fugó del penal de San Roque, en Sucre, el 30 de marzo de 2012 y se inició una gran operación policial de búsqueda y captura, haciendo incluso un llamamiento internacional vía interpol porque creían los investigadores que podría haber abandonado el país. Sin embargo, fue detenido finalmente, el 3 de mayo de 2012, y hasta la fecha sigue recluido.



 Fuente: peru.com/actualidad/historias-de-crimenes/jaime-cardenas-historia-asesino-universitarias-noticia-293679

martes, 4 de agosto de 2015

ALEXANDER BYCHKOV: EL LOBO DE BELINSKY

Cuando la policía rusa detuvo a Bychkov, de 23 años de edad por el robo en una tienda, no podían creer lo que les confesaría en los interrogatorios. De repente, comenzó a contar los cadáveres que había enterrado en los alrededores de su casa, en la ciudad de Belinsky, situada a poco más de 600 km al sureste de Moscú.
            El 17 de septiembre de 2009, Bychkov se dirigió a un bar en busca de su primera víctima. Conoció a Yevgeni Zhidkov, de 60 años y le convenció para pasar la noche en su casa. El hombre accedió y una vez llegaron al portal, Alexander lo apuñaló hasta darle muerte. Troceó el cuerpo y lo enterró en un descampado junto a su casa, no sin antes extirparle el corazón, el hígado y algunos músculos para comérselos.
            El modus operandi era casi siempre el mismo, atraer a vagabundos alcohólicos hacia su casa y una vez allí matarlos, trocearlos y comerse algunos órganos y músculos.
            Sin embargo, en la primavera de 2010 la policía encontró el cadáver descuartizado de un hombre, Sergei Berezovsky, un exnovio de la madre de Bychkov, y en septiembre de ese mismo año se hallaron dos cuerpos más desmembrados. Detuvieron a un deficiente mental llamado Alexander Zhuplov, que confesó los asesinatos y fue seguidamente enviado a un hospital psiquiátrico.
            La policía encontró 9 cuerpos más, aunque según el diario personal del asesino fueron 11 víctimas, dos de las cuales nunca fueron encontradas. En su diario también podía leerse que lo hizo porque su novia le dejó por “ser un cobarde y no un lobo”, y con estos crímenes quería demostrarle que realmente “era un lobo”.
            Los informes psiquiátricos indicaron que Alexander Bychkov presentaba un trastorno de personalidad mixto, aunque no le sirvió como atenuante. Así, el 22 de marzo de 2013 fue condenado a cadena perpetua.
            El inocente Alexander Zhuplov fue puesto en libertad cuando se detuvo al verdadero culpable, pasando un año y medio encerrado en una institución mental.