domingo, 28 de junio de 2015

LA BATALLA QUE VIO NACER AL CROISSANT

Los días 11 y 12 de setiembre de 1683 se libró una batalla crucial en las afueras de Viena. Una coalición formada por el Sacro Imperio Romano Germánico y la Mancomunidad de Polonia-Lituania se unieron contra las tropas del Imperio Otomano y frenar así su feroz expansión por Europa.
            El emperador austriaco Leopoldo I se vio en la obligación de pedir ayuda al Papa y éste organizó un ejército.
            La dura batalla se libró en las trincheras de los campamentos otomanos, que se confiaron y no se prepararon adecuadamente para la contienda, además de que eran inferior en número. En pocas horas diez mil soldados del ejército invasor fueron aniquilados obligando al resto a huir.
            Cuenta la tradición que en honor a esta victoria los panaderos del lugar desarrollaron un bollo llamado Halbmond como burla a la media luna de la bandera otomana, lo que hoy conocemos como croissant.



            

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