jueves, 5 de marzo de 2015

CAYETANO SANTOS GODINO: EL “PETISO OREJUDO”

Fiore Godino, no podía más, entregó su hijo Cayetano, de nueve años a la comisaría de policía más cercana a su domicilio. Era incorregible, continuamente estaba metido en broncas, hacía la vida imposible a sus vecinos, maltrataba a otros niños y a los animales y según declaró su padre a las autoridades, no podía con él.
Tras unos meses recluido por la policía, volvió con sus progenitores, sin saber nadie que ya había cometido su primer crimen.
Cayetano Santos Godino, apodado ‘el petiso orejudo’ por su corta estatura y sus enormes orejas, nació el 31 de octubre de 1896 en Buenos Aires. Hijo de un padre alcohólico y maltratador, oriundo de Italia que llegó a Argentina como tantos otros, en busca de una vida mejor.
Cayetano fue acusado de cometer cuatro crímenes durante su edad preadolescente, además de siete intentos de asesinato y el incendio de siete edificios.
El primer asesinato lo comete el 29 de marzo de 1906. María Rosa Face, una niña de tres años que es llevada por el ‘petiso’ a un descampado donde la estrangula y aún con vida, la entierra. Años más tarde, confesó el crimen a la policía. No encontraron el cuerpo de la pequeña porque en el lugar donde fue enterrada, se construyó un bloque de edificios, aunque sí constaba una denuncia por su desaparición.
Cayetano Santos Godino, foto policial
4 de diciembre de 1912
Archivo General de la Nación (Argentina)
La segunda víctima mortal es Arturo Laurora que contaba con trece años de edad cuando sus familiares denunciaron su desaparición el 25 de enero de 1912. Godino confesó haberlo matado casi un año después. El cuerpo fue descubierto semidesnudo y golpeado, con un cordel alrededor del cuello.
A Reyna Bonita Vaínicoff, de cinco años le prende fuego el 7 de marzo de 1912. La niña muere dieciséis días después, agonicamente.
El último crimen de Cayetano fue el que cometío contra Gesualdo Giordano, de tres años, al que somete a una terrible tortura, el 3 de diciembre de 1912. Unas horas después, el “petiso orejudo” era arrestado.
Santos Godino fue declarado inimputable, tal y como se podía leer en un informe psiquiátrico “es un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo, extremadamente peligroso para quienes le rodean…”. Fue internado en un pabellón psiquiátrico de un centro sanitario.
Tras un intento de fuga fue trasladado a un centro penitenciario hasta 1923, año en que sería internado en la llamada “cárcel del fin del mundo”, en Ushuaia, donde se le realizó una operación para disminuir el tamaño de sus orejas, creyéndose en aquella época que la criminalidad tenía un origen físico y biológico. Dicho tratamiento no obtuvo ningún resultado.
El 15 de noviembre de 1944, muere en la prisión de Ushuaia, sin conocerse con certeza su causa. Unas fuentes señalan por enfermedad, otras dicen que fue a manos de otros reclusos. En cambio sí se sabe que murió sin mostrar arrepentimiento por sus actos, en soledad, sin recibir visitas, ni tan siquiera una sóla carta.
El "Petiso orejudo" en el penal de Ushuaia
Archivo General de la Nación (Argentina)
Recientemente, el historiador argentino Leonel Contreras ha dado un giro total a los hechos ocurridos hace un siglo. El autor, en su obra “Petiso Orejudo: documento final. El crimen de Arturo Laurora y el origen de la leyenda”. Caprichos del destino, la primera víctima de Santos Godino fue un pariente lejano del historiador y sobre el que investigó para llegar a la conclusión que Laurora y Gesualdo Giordano fueron asesinadas por miembros de una red pedófila. Para llegar a esta teoría se basa en el análisis de la documentación de la época, en la que se menciona que esa fue la pista que manejó la policía durante unos meses y al seguimiento que realizaron a dos pedófilos de clase alta, además de las contínuas negaciones de el “petiso” sobre su autoinculpación en sus declaraciones una vez detenido, aunque en un primer momento se declarara autor de los crímenes. 
Como señala Contreras en el artículo de Cecilia Di Lodovico, del diario Perfil, “en caso de confirmarse esta teoría, de sus cuatro crímenes oficiales solo estarían quedando dos como totalmente probados. Además, si tenemos en cuenta la probable vinculación de la muerte de Laurora con una importante red de pedofilia. No es muy difícil pensar que toda la leyenda creada posteriormente en torno al célebre asesino, puede haber estado cimentada (quizás sin querer) en intereses poderosos que simplemente pretendían borrar todas las pistas que llevaban a los verdaderos asesinos del chico”.


http://www.perfil.com/sociedad/Nueva-hipotesis-sobre-el-Petiso-Orejudo-20140907-0052.html

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