viernes, 27 de febrero de 2015

KARL DENKE: EL CARNICERO DE ZIEBICE

La posada de Münsterberg estaba regentada por Karl Denke. Era frecuentada por vagabundos y viajeros. ‘Papá’ Denke como lo conocían sus huéspedes, era una persona con una reputación intachable en su pequeña ciudad natal. Tocaba el órgano en una iglesia local y siempre ayudaba a los más necesitados.
            Los clientes de la fonda se sentían como en casa. Mucha gente iba allí a comer, ya que los guisos de ‘Papá’ Denke eran exquisitos, en especial las salchichas. Pero la posada escondía un oscuro secreto.
            El 21 de diciembre de 1924  un inquilino del hostal escuchó gritos que al parecer procedían del despacho de Denke, situado en la planta baja. El huésped temiendo que ‘papá’ estuviera en peligro corrió hacia el lugar pero ante su sorpresa, se encontró a un joven que se arrastraba por el pasillo. Al chico le brotaba sangre de la cabeza. Antes de quedar inconsciente dijo que ‘Papá’ Denke lo había atacado con un hacha.
            La policía arrestó a Denke y en su despacho encontraron documentos y pertenencias de personas que habían sido inquilinos de la posada. En la cocina hallaron numerosos frascos con carne y huesos. Tras los análisis efectuados en el laboratorio, se determinó que el origen de aquellos restos era humano.
            Según la investigación, los huéspedes de la posada consumían carne humana que les preparaba su querido ‘papá’. Y no sólo eso, sino que la piel de aquellos cuerpos se usó para la fabricación de cintas y correas. Así mismo los productos eran vendidos a los comercios, que tenían la aprobación de las autoridades competentes.
            La policía logró identificar veinte cuerpos. Se cree, sin embargo, que aquella carnicería particular podría haber albergado alrededor de 40 cadáveres. El número final de víctimas no se descubrió nunca, puesto que Karl Denke se suicidó en su celda unas horas después de ser detenido y lógicamente no pudieron obtener ninguna información del criminal. El asesino escogía muy bien a sus víctimas, puesto que todas eran transeúntes y personas sin hogar que nadie echó de menos.  Incluso después de la Segunda Guerra Mundial, se encontraron restos humanos en el jardín de la vivienda de Denke.
Karl Denke, poco después de suicidarse  tras ser detenido.
 22 de diciembre de 1924
            La explicación a semejantes actos podríamos encontrarla en su biografía personal: Karl Denke nació el 12 de agosto de 1870 en la misma ciudad de Münsterberg. Provenía de una familia adinerada de terratenientes. Karl fue un niño difícil, tuvo grandes problemas de conducta. En su juventud fue considerado retrasado y también se dijo que sufría esquizofrenia, aunque esta teoría se debería descartar como la causa de sus crímenes, dado su modus operandi, muy bien calculado y organizado, ya que el móvil, al parecer era económico, puesto que comerciaba con la carne humana.
            Cabe señalar, que en aquella época Alemania atravesaba por una fuerte crisis económica, y en particular esa región que actualmente pertenece a Polonia, cada gramo de carne era valorado como el oro.
            Además, este asunto también tuvo consecuencias para la industria cárnica de aquella comunidad. Se rumoreó que cierta fábrica utilizaba carne humana para sus conservas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario