lunes, 26 de enero de 2015

RADIO LIBERTY

Estados Unidos y la Unión Soviética se convirtieron en los grandes vencedores de la Segunda Guerra Mundial, ya que sin su participación la victoria sobre la Alemania nazi y sus aliados hubiera sido imposible.
A partir de 1945 pues, se inicia la era de la guerra fría. Dos bloques antagónicos, el capitalismo y el comunismo se enfrentaron en una guerra ideológica que duraría cincuenta años.
Una de estas pugnas fue la propaganda lanzada por Estados Unidos hacia los países comunistas de la Europa del Este, para hacer llegar un mensaje anticomunista a la población.
Para ello crearon en 1949 una organización formada por soviéticos anticomunistas, llamada Comité Americano para la Liberación, que se financiaba a través de la CIA.
Su objetivo era traspasar las fronteras que conformaban el telón de acero. Así pues, se les ocurrió que la mejor forma de hacerlo era lanzar mensajes a través de la radio convencional.
Crearon dos emisoras de radio en el extranjero: Radio Europa Libre y Radio Liberty.
La primera estaba ubicada en Munich (Alemania Occidental). Inició sus emisiones en julio de 1950 y estaban dirigidas a los países comunistas del este de Europa. Además, desde octubre de 1951 a noviembre de 1956 se lanzaron más de 350.000 globos aerostáticos con millones de materiales impresos que incluían mensajes anticomunistas y de solidaridad para los habitantes de dichos países.
Radio Liberty se construyó en unos terrenos que compró el gobierno de Estados Unidos en la playa de Pals de la Costa Brava (España). Trece enormes antenas (de entre 78 y 165 metros de altura) fueron levantadas a lo largo de un kilómetro y medio. Se emitía con una potencia de un millón de vatios para asegurar que las emisiones llegaran sin problemas a la Unión Soviética. No sólo llegaban, sino que las ondas daban la vuelta al mundo y regresaban al mismo lugar de origen.
Antenas de Radio Liberty en Pals, Girona (España),
poco antes de su demolición (2005)
Las emisiones comenzaron el 23 de marzo de 1959. En 1989, con la caída de la Unión Soviética, el gobierno de Estados Unidos se cuestionó su cierre pero no se tomó una decisión en firme hasta 2001, así que sus emisiones cesaron el 25 de mayo de 2001, cuando Washington tomó la decisión final de cerrarla. Sus instalaciones fueron devueltas al gobierno de España que las hizo desaparecer el 22 de marzo de 2006, demoliéndolas a punto de cumplir 47 años desde su primera emisión.
Radio Europa Libre cambió su sede de Munich por Praga, en 1995. Después de la caída del comunismo en la Europa del Este, continúa funcionando con el mismo mensaje, aunque los destinatarios son entre otros,  países árabes de Oriente Medio en conflicto.

viernes, 16 de enero de 2015

DÁMASO RODRÍGUEZ MARTÍN: EL "BRUJO"

El 17 de enero de 1991 Dámaso Rodríguez Martín, apodado ‘El Brujo’ aprovechaba un permiso especial penitenciario para no volver a la prisión y sembrar de sangre las montañas de Tenerife .
“El brujo” cumplía condena por asesinato, violación, hurto de arma de fuego, tenencia ilícita de armas y conducción ilegal.
Los hechos se remontan al 8 de noviembre de 1981, en el monte tinerfeño de Las Mercedes cuando una pareja es sorprendida dentro de su vehículo por Dámaso, que ni corto ni perezoso le descerraja tres disparos a Baldomero con una pistola 9 mm que le había robado a un militar. Seguidamente viola a la chica en la zona trasera del vehículo.
Dámaso era conocido por su carácter conflictivo, irascible y agresivo y cuando bebía era peligroso, podía pelearse con cualquiera, aunque al parecer su carácter no fue siempre así, algunos vecinos que le conocieron achacan ese cambio a su paso por la legión y probablemente al consumo de drogas. No se le conoce profesión alguna, siempre había estado en contacto con el campo. Ya desde pequeño se dedicaba a la agricultura y al cuidado de ganado. Empezó a delinquir de joven; numerosos robos le llevaron a la cárcel. Cuando escapó de la justicia supo donde ir: al monte que le vio crecer. Su duro carácter, su gran conocimiento del medio natural y su formación militar como legionario le hacían poderoso y las fuerzas de seguridad sabían a lo que se enfrentaban. Se desplegó un gran dispositivo policial entre Guardia Civil y Policía Nacional para la busca y captura del criminal como pocas veces antes había ocurrido en la historia negra de España.
Como era de esperar ‘El Brujo’ escapó hacia el monte y en su huida mató a una pareja de ancianos alemanes que practicaban senderismo. A la mujer, la viola y la estrangula con sus propias medias. Los cuerpos fueron encontrados por la Guardia Civil en una posición en la que parecieron pedir clemencia.
Casa Fuset, Monte Moquinal (Tenerife).
Uno de los refugios de 'El brujo'
Este “Rambo” tinerfeño conseguía sobrevivir como consecuencia de los asaltos a viviendas y cuevas-refugio que perpetraba, de donde sustraía comida y otros utensilios. Se atrevió incluso a entrar en la casa de sus suegros de donde robó una escopeta de caza. En otro de sus asaltos, agredió sexualmente a la propietaria de una vivienda de El Batán.
Unidades del Equipo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil seguían de cerca al criminal pero no lograban dar con él, aunque le iban cercando. Al fin lo acorralaron. Se encontraba en el interior de una casa. Cuando los agentes intentaron entrar, fueron recibidos a tiros de escopeta. Tras un intercambio de disparos, lograron entrar. Dámaso se había suicidado disparándose un tiro en la cabeza.
Los hechos dejaron una profunda huella en la memoria colectiva de los lugareños, que en la actualidad aun recuerdan con pavor.

viernes, 9 de enero de 2015

PETER KÜRTEN: EL VAMPIRO DE DUSSELDORF

La vida de Peter Kürten no fue nada agraciada. Nació el 26 de mayo de 1883 en Mülheim, localidad cercana a Colonia, en el seno de una familia muy pobre. Vivía con sus padres y 11 hermanos en una habitación. Su padre era un alcohólico violento que se dedicaba a maltratar a toda su familia. Las violaciones y agresiones sexuales a su madre y hermanas eran frecuentes, y a causa de estos hechos, el patriarca pasó una temporada entre rejas.

En 1894, Kürten y su familia se mudan a la ciudad de Düsseldorf, y allí es donde empieza la carrera criminal del futuro asesino. Sus entradas y salidas de prisión son frecuentes, debido a robos e incendios continuos.
En aquella época encuentra empleo en una perrera local, donde descubre su afición por la muerte y la satisfacción sexual por ella, matando animales.
El empleo no le duró mucho tiempo. Kürten prefirió ser amigo de lo ajeno. Su especialidad era robar en bares y posadas.
La noche del 25 de mayo de 1913, el ladrón irrumpió en una posada de Colonia. Al no encontrar nada de valor se dispuso a subir al primer piso, donde se encontraba la vivienda de los propietarios del comercio. Al entrar en una habitación encontró a una niña de 10 años durmiendo. Ni corto ni perezoso agarró a la niña y la estranguló mientras la agredía sexualmente para después cortarle el cuello. El padre de la niña sospechó de su hermano que fue detenido por la policía, pero fue puesto en libertad rápidamente por falta de pruebas.
Poco tiempo después Peter Kürten fue condenado a 8 años de prisión por los numerosos robos que había cometido.
En 1921 salió de prisión y poco tiempo después se casó. Llevó una vida aparentemente normal. Encontró trabajo en una fábrica en la ciudad de Altenburg, al este de Alemania, y fue sindicalista y activista político.
En 1925, volvió a Düsseldorf, la ciudad que según el criminal le atraía para cometer sus crímenes por la rojiza puesta de sol, que se asemejaba a la sangre. Aunque la bestia tardaría cuatro años en matar.
A principios de 1929, Peter apuñaló a una mujer varias veces y sin llegar a matarla, el asesino salió corriendo. Esta vez no necesitó matar a su víctima, ya que descubre una nueva forma de calmar su sed sexual: después de cometer sus actos, el sádico criminal regresaba al lugar de los hechos porque a veces sentía orgasmos al recordar las escenas criminales.
En febrero de 1929, Kürten mata a una niña de 9 años asestándole numerosas puñaladas, la rocía de gasolina pero no llega a prenderle fuego.
Cinco días después Kürten mata a un mecánico de 45 años, propinándole 20 puñaladas. Al día siguiente de su crimen, el criminal vuelve a la escena del crimen pero se encuentra con un policía. Peter, como buen psicópata, saca a relucir su faceta de gran actor y entabla una conversación con el agente sobre la delincuencia, sin despertar ninguna sospecha sobre el asesino.
Al poco tiempo, es detenido un tal Stausberg por perseguir a dos mujeres con una soga. Al ser interrogado sobre los crímenes de la niña y el mecánico, sorprendentemente se declara autor de los hechos y es encerrado en un hospital psiquiátrico, ya que estaba mentalmente perturbado. Esto hace que se baje la guardia de los policías, creyendo haber capturado al verdadero asesino. Sin embargo, en el verano de 1929, Kürten empieza su particular cruzada sangrienta. El día 21 en el suburbio de Lierenfeld, tres personas fueron apuñaladas por la noche.
Dos noches después, dos niñas, Gertrude Hamacher y Louise Lenzen, se disponen a volver a sus casas después de divertirse en la feria de la ciudad de Flehe. Por el camino les sorprende un hombre, que no es otro que Peter Kürten. Éste pide a Louise que por favor vuelva a la feria para comprarle cigarrillos. Peter, le da el dinero y ella accede. Mientras tanto, el asesino agarra a Gertrude y le rebana el cuello. Cuando regresa Louise, corre la misma suerte que su amiga.
Por aquel entonces el criminal ya es conocido en Düsseldorf como “el vampiro” y se ofrece una buena recompensa a quien lo capture o aporte pistas fiables a las fuerzas del orden.
Al siguiente día, Kürten ataca a Gertrude Schulte, que la persuade para tener relaciones sexuales con él, a lo que la chica le responde que antes prefiere la muerte. El despiadado asesino le contesta “que así sea” y le clava una apuñalada. Schulte sobrevivió y pudo así dar una descripción de su agresor: un hombre de aspecto agradable y alrededor de 40 años de edad.
La bestia andaba sin control. La frecuencia y ferocidad de sus actos cada vez eran mayores. Cambió el arma homicida, sustituyó el cuchillo por un martillo. Incluso escribió una carta a un periódico local para indicar dónde estaba el cadáver de una niña a la que había matado. El cuerpo de Gertrude Albermann, de cinco años de edad fue encontrado exactamente donde había anunciado el asesino. Había sido estrangulada y apuñalada treinta y cinco veces.
Entre febrero y mayo de 1930 continuaron los ataques de la bestia, pero ninguno tuvo un desenlace fatal. La ciudad de Düsseldorf era un clamor, e incluso hubo protestas públicas de los ciudadanos. La captura del asesino se hacía difícil, ya que cambiaba continuamente su ‘modus operanding’.
El 14 de mayo una chica de nombre Maria Budlick se encontraba en la estación de Düsseldorf. Había llegado de Colonia para trabajar en el servicio doméstico de una casa y fue abordada por un hombre que le ofreció alojamiento en un albergue que el tenía especialmente para chicas que venían a la ciudad en busca de trabajo. Ella accedió pero se dio cuenta que la llevaba por unos lugares cada vez más oscuros y tétricos, a las afueras de la ciudad. En ese momento recordó las noticias que leía acerca del ‘vampiro’ y desistió. El hombre insistía e insistía, hasta que otro hombre apareció en el lugar y preguntó si todo iba bien. El hombre que acompañó a la chica abandonó el lugar y Maria Budlick, aliviada se fue con su salvador, un tal Peter Kürten. Ella le explicó que no tenía donde dormir y él le ofreció su habitación, en Mettmanner Strasse. Al llegar al lugar, Kürten le propuso tener relaciones sexuales, pero Maria no accedió y le pidió que la acompañara a buscar otro lugar donde pasar la noche. El asesino la llevó en tranvía hasta Worringerplatz y desde allí se dirigieron a un bosque donde la violó. La chica no ofreció resistencia, y por ello salvó la vida.
Maria Budlick escribió a una amiga contándole lo sucedido. La carta llegó por error a otra persona, y ésta puso en conocimiento de la policía el suceso.
El 21 de mayo Maria se dirigió junto a un inspector de policía y varios agentes a la pensión donde tenía alquilada la habitación Peter Kürten. La propietaria de dicha pensión, les acompañó hasta las dependencias alquiladas por el asesino. Curiosamente, Peter subía las escaleras que daban acceso a las habitaciones cuando vio a Maria Budlick y en ese momento se dio media vuelta y se marchó.
Dos días después, Kürten se decide contar todo a su esposa, aunque no le dice que es el ‘vampiro’, sino lo que ocurrió con su última víctima. Ella, desesperada, se ve sola, sin trabajo y con su marido en la cárcel, así que amenaza con suicidarse. Esto último hace que Peter Kürten le cuente quién es y los crímenes que ha cometido y para que no pase penurias económicas propone que le denuncie a la policía y así cobrará la recompensa que piden por capturarle.
El 24 de mayo de 1930, la Sra. Kürten da el aviso a la policía y que se ha citado con su marido a las 3 de la tarde en la puerta de una iglesia. A esa misma hora y en ese lugar, el sádico criminal fue arrestado.
Una vez en prisión, el eminente psicológo alemán, Karl Berg se ganó su confianza y le confesó todos sus actos criminales, que se plasmaron en su obra ‘El sádico’.
El 13 de abril de 1931, Peter Kürten fue juzgado y declarado culpable de 9 asesinatos y 7 intentos de asesinato y condenado a pena de muerte.
El 2 de julio de 1932 fue ejecutado en la guillotina. Momentos antes de su ejecución le preguntó al psiquiatra de la prisión de Klingelputz: “Dígame. Después de que mi cabeza haya sido cortada, ¿aún seré capaz de escuchar, al menos por un momento, el sonido de mi propia sangre al salir de mi cuello?”.

viernes, 2 de enero de 2015

THE BLOODY BENDERS (LA FAMILIA SANGRIENTA)

Las tierras de Drum Creek pertenecían al estado de Kansas, que había nacido como tal un decenio antes. Los indios que habían poblado esta zona fueron trasladados a una reserva del estado de Oklahoma. Nuevas familias de colonos empezaron a asentarse en estas tierras, lo que convirtió a aquella región aun bastante inhóspita, en una zona de paso, donde numerosos viajeros cruzaban el nuevo estado.
Un día de mayo de 1871, en Drum Creek fue encontrado el primero de una serie de cadáveres. Presentaba el cráneo aplastado y un corte profundo en la garganta. En febrero de 1872, se encontraron los cuerpos de dos hombres con las mismas lesiones que el anterior. En 1873 se empezaron a denunciar desapariciones de personas por aquellas tierras y por ello muchos viajeros evitaron tomar esos caminos.
En marzo de 1873 desapareció el Dr. William York. Regresaba de Fort Scott, donde había visitado a su hermano, el coronel Ed York. Al saber éste que William no había llegado a su destino, se puso a investigar su desaparición. Tomó la ruta que debería haber tomado su hermano, hasta que llegó a la zona donde se asentaban los colonos y que en el futuro formarían el pueblo de Cherryvale. Al preguntar allí a todos los residentes, uno de ellos informó al coronel que habitaba por ahí una familia un tanto extraña. Constituida por cuatro miembros, habían llegado en octubre de 1870. Se habían hecho con unos acres de tierra, construyeron su vivienda y regentaban una tienda, además como otras familias de colonos, plantaron un huerto y criaban algo de ganado. El patriarca, John Bender, de unos 60 años de edad y su esposa Kate, de 42, hablaban poco inglés, ya que eran de origen alemán. Tenían dos hijos. El chico, John Bender, Jr. De 25 años de edad, era considerado como un “retrasado”, ya que reía siempre sin motivo aparente. La chica, también llamada Kate, que contaba unos 23 años, se autoproclamaba sanadora y psíquica, y distribuía folletos en los que anunciaba que tenía poderes sobrenaturales mediante los cuales podía curar enfermedades. También realizaba conferencias sobre espiritualismo. Se decía que además utilizaba su atractivo físico para vender otro tipo de servicios a los hombres, y no precisamente espirituales.
El coronel York continuaba con sus investigaciones, hasta que llegó a sus oídos que una mujer escapó de la tienda de los Bender asustada porque la habían amenazado con un cuchillo. Así que el coronel, acompañado por sus hombres se dirigió al lugar. Al interrogar a la Sra. Kate Bender por su hermano, ella, con su acento alemán admitió que el Dr. William York había estado allí pero que se marchó después de haber comprado algunos productos en su tienda, pero al preguntar por el incidente que había ocurrido con la mujer que les acusaba de intentar matarla con un cuchillo, la Sra. Bender enfurecida lo desmintió. Parece ser que tal situación de incomodidad hizo que la Sra. Bender curiosamente, perdiera su acento alemán y hablara en un perfecto inglés.
Se organizó una reunión a la que acudieron representantes de varias localidades y en la que se acordó hacer una batida por aquellos territorios, ya que seguían en aumento las denuncias de personas desaparecidas. Los Bender eran los principales sospechosos de las desapariciones, pero no tenían evidencias suficientes para detenerlos. Dicha familia, al verse seguramente en el punto de mira de toda la comarca, decidió marcharse tres días después, tal y como lo comunicó el ganadero Billy Tole, ya que al pasar un día por delante de las tierras de la extraña familia descubrió que el ganado estaba desnutrido y la vivienda-tienda parecía abandonada.
Varios voluntarios y agentes de la ley salieron a su encuentro, mientras, el coronel York y sus hombres entraban en la vivienda de los Bender.
En la estancia principal observaron una mesa con sillas al fondo. Justo detrás, curiosamente, había una cortina, que al retirarla se encontraba una especie de trastienda y una cama. Debajo de la cama había una trampilla. Al abrirla, un olor nauseabundo invadió la sala. Dicha trampilla comunicaba con un sótano. Descendieron al subsuelo. Había sangre por todas partes. De ahí procedía el mal olor. Ante tal escenario, el siguiente paso era buscar cuerpos. No los encontraron. El habitáculo formaba parte de la parte trasera de la casa, y por ella se accedía al huerto. Cavaron la tierra y el primer cuerpo que encontraron fue el del Dr. York, a poca profundidad, boca abajo. Otros cuatro cuerpos fueron hallados en el huerto. Uno de ellos en un pozo. Varias partes desmembradas también fueron descubiertas. Todos los cuerpos presentaban los cráneos destrozados en la zona derecha y las gargantas cortadas, menos el cadáver de una niña que podría haber sido estrangulada. Así mismo dieron con tres martillos manchados de sangre.
Se reconstruyeron los hechos llegando a la siguiente conclusión: al parecer la más joven de la familia, Kate Bender engatusaba a los hombres de alguna manera (ofreciendo servicios carnales, espirituales o ambos a la vez) y los conducía hasta la vivienda. Una vez allí, la víctima se sentaba en la silla de espaldas a la cortina. La muchacha daba una señal y uno de los hombres de la familia aparecía por detrás de la cortina golpeando con un martillo la parte derecha del cráneo del desgraciado. Seguidamente, la matriarca rebanaba el cuello del desafortunado con un cuchillo para asegurar su muerte. El cuerpo era conducido al sótano y allí era despojado de sus pertenencias. Los primeros cuerpos fueron enterrados en Drum Creek, pero seguramente pensaron que era demasiado arriesgado, así que decidieron hacer del huerto un cementerio casero.
No se sabe con certeza la cantidad de asesinatos cometidos por los Bender, aunque pudieron ser más de veinte.
La noticia corrió como la pólvora. Miles de personas, incluyendo periodistas visitaron el lugar. El hogar de los Bender fue destruido por los cazadores de recuerdos,  que fueron expuestos en el Museo de Cherryvale, donde entre otros, se encontraban los martillos que se usaban para cometer los crímenes. Dicho museo fue cerrado al público en 1978 por el mal nombre que daba a la ciudad. Aunque, eso sí, hasta unos años después se celebró el “día de los Bender”.
De la familia asesina, nunca más se supo. Seguramente regresaron al mismo infierno del cual salieron.