jueves, 11 de diciembre de 2014

H. H. HOLMES Y EL HOTEL DE LOS HORRORES

Herman Webster Mudgett nació un 16 de mayo de 1861 en Gilmanton (New Hampshire) hijo de una familia humilde.
            Se casó a la temprana edad de 18 años con una chica de clase acomodada, Clara Louening, a quien utilizó para pagarse sus estudios de Medicina y que abandonaría una vez graduado. Es justamente en la Facultad de Medicina donde empieza a codearse con el crimen.
            Doc Negley, conserje y encargado de la conservación de los cadáveres en la Universidad se volvía ciego, sordo y mudo cuando ingresaban los cuerpos en la morgue, así que Herman descubrió un buen negocio al que dedicarse, robando los cuerpos de los cementerios para venderlos en la Facultad de medicina, que los pagaban bastante bien.
            Después de licenciarse como médico, tuvo algunas relaciones sentimentales con mujeres ricas a las que dejó arruinadas, estafándolas.
            Tras cambiar su nombre por el de H.H. Holmes, con los bolsillos llenos  y una creciente codicia puso rumbo a Chicago donde pondría en práctica sus deseos más ocultos.
            La “Windy City” albergaría en 1893 la Exposición Universal. Allí, Holmes compra unos terrenos en la confluencia de la calle Wallace con la 63. Hace construir un hotel en el que trabajarían diferentes empresas de construcción. El hotel se construyó por módulos, así cada constructor no conocería el trabajo hecho anteriormente por sus colegas.
            Así, en 1892 abriría sus puertas el hotel de H. H. Holmes, de donde muchos huéspedes no saldrían vivos.
            Dicho hotel tenía tres plantas. En la planta baja se encontraban las tiendas, y las dos plantas superiores se ubicarían las habitaciones.
            El edificio era un laberinto por dentro, que solamente conocía palmo a palmo su propietario. Holmes podía vigilar cada movimiento de los inquilinos por un sistema eléctrico instalado debajo del suelo de las habitaciones, que al ser pisado encendía unas luces en un plano que poseía en su despacho. Además, en los dormitorios circulaban conductos de gas, así que elegía a sus víctimas y sin usar la violencia podía matarlas accionando las llaves de paso. Seguidamente retiraba los cuerpos de las habitaciones que se comunicaban con unos pasillos secretos que conducían a una sala de disección y posteriormente por una trampilla caían hacia un sótano donde los preparaba para su traslado.
            Holmes pasa a una nueva fase para incrementar su capital. Vende los esqueletos de sus víctimas a Escuelas de medicina, aprovechando que estas instituciones nadie se preocupa para saber la procedencia de los huesos.
            El asesino se sentía poderoso, así que no vaciló también en matar a mujeres, torturándolas previamente para satisfacer sus deseos sexuales.
            En noviembre de 1893 la policía investigó a Holmes debido a los fraudes cometidos por éste. Al verse acosado, incendió la tercera planta del hotel, huyendo después de haber cobrado la indemnización del seguro.
            El criminal contaba con un aliado, Benjamin Pitizel, al que le hizo un seguro de vida por valor de 10.000 $, con el plan de sustituir el cuerpo de algún fallecido por Benjamin y repartir el dinero entre los dos. Pero ante el temor de que la esposa e hijos de Pitizel pudieran ser los herederos del seguro, Holmes mató a Benjamin e hizo creer a su esposa que su marido estaba escondido, ofreciéndose para cuidar de sus hijos, se los llevó de viaje, un viaje de ida sin retorno. Howard de 8 años fue el primero en ser asesinado, le siguieron sus hermanas Alice y Neil.
            La compañía de seguros de Benjamin Pitizel, sospechó que la muerte de éste no fue un accidente así que contrató los servicios del detective Frank Geiet para investigar al beneficiario de la póliza.
            La policía detuvo a Holmes en Boston acusado de estafa, sin sospechar que era un asesino…pero el detective descubrió unas cartas de Alice Pitiziel dirigidas a su madre que entregaba a Holmes para enviarlas, aunque éste nunca lo hizo, guardándolas en un cajón.
            En estas cartas, Alice describía los lugares y ciudades por los que pasaban y residían, con lo que el detective siguió esas pistas llevándole a Toronto. Allí, en una vivienda aparecieron los cuerpos de las niñas en un baúl.
            Los crímenes de las dos hermanas condujo a la policía a investigar en el hotel de Holmes donde descubrieron más restos humanos.

            Herman Webster Mudgett confesó 27 asesinatos pero en realidad  fueron unos 200. El 7 de mayo de 1896 uno de los primeros asesinos en serie de Estados Unidos fue ejecutado mediante la horca.

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