domingo, 14 de septiembre de 2014

BELA KISS: EL DEPREDADOR DE CINKOTA

A principios de 1900 llegaron al tranquilo pueblo de Cinkota, Bela y Marie, una pareja agradable y afable que pronto se ganaron la simpatía y la confianza del acogedor municipio húngaro.

Todo parecía ir bien, hasta que un día, al llegar a casa después del trabajo, Bela  se encontró una carta de despedida de su esposa en la cual le anunciaba que lo abandonaba por otro hombre. Ante tal infortunio, Bela Kiss pasó una temporada deprimido, aislado de todo.

Poco a poco se fue recuperando del golpe, aunque no llegaban buenos tiempos para Hungría, ya que el país iba a entrar en guerra. En el plano personal, Bela empezó a salir con mujeres, aunque sin establecer ninguna relación estable. Las mujeres llamaban la atención de la la Sra. Jakubec, trabajadora del servicio doméstico de Bela, ya que parecían de clase acomodada y muy bellas, pero al mismo tiempo no era de extrañar,  ya que era un hombre muy atractivo y de gran cultura.

En diciembre de 1914, fue reclutado por el ejército húngaro para servir a su patria en la I Guerra Mundial.

Un año y medio después, en julio de 1916, el inspector de policía Károly Nagy recibió una llamada del propietario de la casa donde había vivido Bela. El hombre muy consternado le explicó que su inquilino hacía tiempo que no le pagaba el alquiler y como se rumoreaba que le habían matado en combate, se dirigió a la casa para comprobar su estado y volverla a alquilar. Al hacer limpieza del patio, quiso retirar los bidones de gasolina que allí se encontraban, pero al perforar uno de ellos salió un olor nauseabundo. El hombre corrió hacia una farmacia cercana y la farmacéutica se aproximó al patio y al oler aquello, dijo que allí se encontraban restos de materia orgánica en descomposición.

Nagy se dirigió al lugar junto a dos de sus mejores hombres y al abrir los bidones, se encontraron con un total de 24 cadáveres, todos de mujeres. Algunos cuerpos se encontraban conservados en alcohol, y por lo tanto fácilmente reconocibles.

El inspector Nagy se encontraba ante el caso más importante de su carrera y rápidamente se puso manos a la obra. De inmediato dio aviso a la institución militar para localizar a Bela Kiss y a continuación sometió a interrogatorio a su criada.

La Sra. Jakubec, sorprendida y asustada ante los hechos, explicó al inspector de policía que no podía creer que fuera un asesino, siempre se había portado correctamente con ella, era todo una caballero, amable y cortés, y siempre le pagaba puntualmente. Seguidamente, Nagy y sus hombres se dispusieron a registrar la vivienda en busca de pruebas y las encontraron. En una habitación, se hallaron dentro de un cajón numerosas cartas y recortes de periódicos, en los cuales se anunciaba para conocer a mujeres, ya que quería contraer matrimonio. Tras leer las cartas, Nagy averigüó que Kiss escogía a sus víctimas: sólo a mujeres con bastantes recursos financieros, a las cuáles engañaba hasta que podía defraudarlas, quedándose con su dinero. Además el astuto policía, encontró en un armario muy bien cerrado varios libros de venenos y manuales de técnicas de estrangulación.
Károl Nagy siguió las pistas que le proporcionó el ejército sobre el paradero de Bela Kiss, pero todos los encuentros fueron infructuosos, ya que éste tenía un nombre y apellido bastante común en Hungría y el caso fue muy sonado en este país, con lo cual, no sería de extrañar que el asesino hubiera escapado, y así es como parece que fue: una persona afirmó haber visto a Bela Kiss paseando por una calle de Budapest, en 1919. En 1920, se informó de que se había alistado a la legión francesa haciéndose llamar Hoffman pero que al intentar capturarle, escapó.

Son numerosas las ocasiones en que se dijo haber visto al asesino. Su pista se perdió en América en los años 30; unas fuentes dicen que fue visto por última vez en Nueva York y otras en algún lugar de América Latina.

Bela Kiss logró escabullirse siempre por su astucia, gracias a la guerra, porque su nombre y apellido era muy común en Hungría o quizás fue muerto en combate y dada su popularidad se forjó una leyenda entorno a su persona.

La verdad...nunca se sabrá que fue de él.