lunes, 29 de diciembre de 2014

JOSEF MENGELE: EL ÁNGEL DE LA MUERTE DE AUSCHWITZ

“El ángel de la muerte de Auschwitz” nació en 1911, en el seno de una familia de la alta burguesía bávara. Fue un nazi convencido desde la juventud y como tal se enroló en las filas de las SA en 1933 y luego en las SS en 1938. Se doctoró en Antropología en el año 1935 con la tesis “Las diferencias raciales en la estructura de la mandíbula inferior. En 1938 también se doctoró en Medicina.
Fiel a la ideología nazi, era también antisemita y con la firme convicción de que la raza aria era superior a todas las demás.
Se alistó al ejército alemán voluntariamente y sirvió en el frente ruso en las unidades de la Paffen SS como médico militar pero en 1942 fue herido en Rostov y declarado no apto para el combate. Entonces se le asignó un nuevo puesto: médico de campo de concentración.
El 30 de mayo de 1943 Mengele fue destinado a Auschwitz-Birkenau, donde realizó tareas de selección, eligiendo los prisioneros aptos para el trabajo. Los más débiles eran exterminados.
Pero Mengele tenía unas víctimas predilectas: los gemelos. Con ellos, el ‘ángel de la muerte’ realizó experimentos atroces, también con mujeres embarazadas. Entre otros crímenes, disparó a más de cien niños en la nuca, diseccionó a un niño de un año vivo, administró inyecciones letales en el corazón a catorce pares de gemelos para tener cadáveres en óptimas condiciones para sus experimentos. En total fue acusado de dar u ordenar la muerte de unas 400.000 personas.
El 17 de enero huye de Auschwitz ante la inminente llegada del ejército ruso y se esconde en territorio checoslovaco.
En junio de 1945 es detenido por el ejército estadounidense y encarcelado en el campo de prisioneros alemanes de Saunestein (Alemania) pero la suerte se alía nuevamente con él y es liberado, ya que al ejército norteamericano le es imposible contener a más de 3 millones de prisioneros y deciden liberar a todos aquellos que no tienen marcado su grupo sanguíneo en el brazo izquierdo, que identificaba a los miembros de las SS. Mengele, no se lo tatuó nunca.
El doctor muerte se instala en un pueblo de Rossenheim (Baviera), donde toma un nombre falso, Fritz Holman y trabaja como agricultor. Durante ese tiempo se cita mensualmente con su mujer en secreto, quien le entrega dinero.
Tras los juicios de Nuremberg, la policía militar estadounidense se entrevista con la familia de Mengele para tratar de dar con él, pero su esposa les comunica que ha muerto.
Al verse perseguido, el abogado de la familia Mengele prepara su huida a América, a través de una red clandestina de las SS, apoyados por sacerdotes católicos. Nuevamente adopta una identidad falsa, esta vez es Helmut Gregor, un prisionero de guerra desplazado y como tal solicita un pasaporte internacional de la Cruz Roja en el Consulado de Suíza, que le es concedido.
Así es como llega a Génova, su última parada antes de zarpar en el ‘North King’ rumbo a Argentina, en junio de 1949.
Tras más de un mes de viaje llega a Buenos Aires y se hospeda en un hotel de la capital argentina. Aunque al principio está solo, Mengele no tarda en integrarse debido a los numerosos nazis instalados en diversos países de América del Sur, y protegidos, además, por sus mandatarios que simpatizaban con el régimen. El dictador argentino, Juan Perón los recibe con los brazos abiertos. Se sospecha que nazis influyentes entregaron cantidades ingentes de oro a los dictadores sudamericanos a cambio de protección, además se instalaron sucursales de empresas alemanas que poseían las familias de los nazis exiliados. Así, Mengele se siente como en casa.
En 1956 se divorcia de su mujer, y ese mismo año viaja a Alemania haciendo escala en Suíza para verse con la que sería su nueva esposa, Martha Will, que era la viuda de su hermano menor. El matrimonio fue apañado, ya que Martha heredó acciones de los negocios familiares de su difunto marido.
Mengele viviría un tiempo relajado, ya que las autoridades alemanas no cursaron ninguna orden de detención contra él. Aun así se seguiría llamando Helmut Gregor.
Pero en 1959 irrumpe en escena Herman Lanbain, un investigador que fue preso político del Tercer Reich y que se encarga de descubrir el pasado de muchos nazis instalados en Sudamérica. La información que recaba Lanbain acerca de Mengele llega a Israel quien a través de sus servicios secretos se encargan de dar captura a criminales de guerra alemanes.
El 11 de mayo de 1960 Adolf Eichmann, genocida nazi amigo de Mengele es capturado en Buenos Aires por el Mosad israelí. Los espías hebreos le interrogan, pero Eichmann no delata a su camarada. Eichmann fue enjuiciado en Israel y ejecutado en 1962.
Alemania dicta orden de extradición sobre Mengele, así que éste huye hacia Paraguay que no tiene ningún tratado firmado con el país germano. Su esposa hace lo propio con sus hijos a Alemania. En Paraguay es donde sabe de la captura de Eichmann y de que es perseguido por el Mosad. Entonces huye nuevamente, esta vez a Brasil.
En el país carioca es acogido por una familia de origen húngaro residente en Sao Paulo que le da cobijo a cambio de que cuide sus tierras.
Soprendentemente, Israel en 1963 y Alemania en 1965 desisten de la búsqueda de Mengele. Al parecer, no quieren ningún conflicto diplomático con los países de Sudamérica.
Tras unas dispustas con su familia de acogida, Mengele se instala en un barrio chabolista de Sao Paulo y pasa allí sus últimos años de vida, hasta que en 1979 fallece mientras nada en una playa tras sufrir un ictus apopléjico.
Cabe mencionar que Mengele continuó con sus experimentos que frustraron los aliados al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Al parecer, a inicios de los años sesenta del pasado siglo contacta con mujeres de la población de Cándido Godoi, acudiendo numerosas veces y realizando algún tipo de tratamiento con embarazadas. Algunos testigos señalan que Mengele hablaba por aquel entonces de inseminación artificial. Curiosamente, una de cada cinco mujeres embarazadas da a luz a gemelos, mientras que la tasa mundial es de uno por cada ochenta. Otra curiosidad es que todos los habitantes de Cándido Godoi son de origen alemán.
En el año 2009, un grupo de científicos de Porto Alegre, realizaron pruebas genéticas para determinar la causa y analizaron seis genes, descubriendo en uno de ellos una clara predisposición a dar como resultado gemelos, aunque la mayoría nacieran casualmente a partir de 1963 en una comunidad puramente aria y prácticamente sin contacto con el exterior, conservando muy arraigadas sus costumbres alemanas, hablando incluso el dialecto de sus antepasados originarios de la región germana de Hunsrück, que llegaron a Brasil a inicios del siglo XX.

jueves, 25 de diciembre de 2014

BREVÍSIMA RELACIÓN DE LA DESTRUCCIÓN DE LAS INDIAS: LA OTRA HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

            Existe otra historia sobre el descubrimiento de América. Aquella historia que no quieren contar los libros. Se obvia que los españoles, al encontrarse con los indígenas los infravaloraron por su modo de vida primitivo, su inferioridad sociocultural y escaso poder armamentístico, sumado a la bondad, inocencia y confianza, abusaron de ellos desde el primer momento, es decir, desde el 12 de octubre de 1492.

Nada más atracar en una playa de la isla Guanahaní (actual Bahamas), los españoles fueron recibidos por los nativos taínos. Entablaron una relación muy cordial al principio, intercambiando objetos e impresiones, aunque Colón ya pensaba en esclavizarlos, tal como dejó constancia en su diario el domingo 14 de octubre de 1492: “puédenlos todos llevar a Castilla o tenellos en la misma isla captivos, porque con cincuenta hombres los ternán a todos sojuzgados y los harán hazer lo que quisieren”.
El principal interés de los colonizadores fue el oro y así lo dejó escrito el almirante el sábado 13 de octubre: ”Yo estaba atento y trabajaba de saber si avía oro y vide que algunos de ellos traían un pedaçuelo colgado en un agujero que tienen en la nariz. Y por señas pude entender que yendo al Sur o Bolviendo la isla por el Sur, que estaba allí un rey que tenía grandes vasos de ello, y tenía muy mucho”.
Cabe decir que Colón creyó haber llegado a la India, de ahí que nombrase a los nativos del nuevo mundo “indios” y fruto de esa creencia quiso contactar con el “Gran Kan” de Asia. Del 2 al 6 de noviembre se encontró por primera vez con líderes taínos y comprobó que ninguno conocía al Gran Kan, por lo que desvaloró a dicho clan e incluso planeó el secuestro de un cacique que había llegado a su campamento, aunque no llegó a materializarlo debido a las posibles represalias que pudieran sufrir por parte de los pobladores.
Tras la estancia en Guanahaní, Colón llegó a la isla de Cuba que la bautizó Juana y seguidamente arribó a La Española (actual Haití y República Dominicana)  encallando la carabela Santa María el 25 de diciembre, con los restos de la embarcación hizo construir un fuerte llamado Navidad con la ayuda de los aborígenes, dejando una guarnición de 40 hombres.
El 16 de enero de 1493, Colón inició el regreso a España con las dos naves que le quedaban, la Pinta y la Niña, capturando para su viaje a unos cuantos indígenas taínos de las Antillas para mostrarlos a los reyes de Castilla. También hubo episodios de agresiones sexuales antes de emprender la vuelta, tal como relató un hombre de Colón, llamado Michel de Cúneo: “Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de putas”.
El 24 de septiembre de 1493 Colón partió de Cádiz rumbo otra vez al Nuevo Mundo. La finalidad del segundo viaje fue el asentamiento de los colonizadores en los territorios descubiertos y encontrar el camino que les llevase a la India y Catay (regiones de la actual China). Arribó a una nueva isla, que el almirante bautizó como La Deseada, después descubrió Puerto Rico y finalmente llegó a La Española, donde encontró el fuerte Navidad destruido. El líder de una de las tribus nativas, Guacaganarix informó a Colón que el cacique de otra tribu, llamado Caonabo había sido el causante de la aniquilación de sus hombres y la destrucción del fuerte.
Colón creó la primera ciudad del Nuevo Mundo llamada ‘La Isabela’, sustituyendo así al ‘Fuerte de La Navidad’, y desde allí envió a Alonso de Ojeda a buscar supevivientes. Alonso se adentró con quince hombres en el territorio de la región de Cibao, dominada por el temido cacique y descubrió minas de oro. En marzo de 1494 el almirante hizo fundar la ‘fortaleza de Santo Tomás’ y nombró a Ojeda alcaide. En cuanto tuvo ocasión Caonabo y sus guerreros atacaron el fuerte pero Alonso de Ojeda y su guarncición les derrotaron. La leyenda cuenta que Ojeda apresó al cacique taíno con unas esposas de oro tras engañarle diciéndole que era una prenda real. El hermano de Caonabo, de nombre Manicatex junto con otros guerreros intentaron rescatarlo pero fueron aniquilados tras una brutal batalla.
Colón envió a Caonabo a España en marzo de 1496, pero el barco en el que viajaba preso se hundió y murió en el accidente.
La empresa colonizadora expansionista española en América, propiamente dicha empezó al finalizar Colón sus viajes y con ella la brutalidad con la que los continuadores del almirante sometieron a los indígenas, principalmente durante el siglo XVI.
El 13 de febrero de 1502 partió una expedición con 30 embarcaciones y un total de 2500 hombres. Su comandante era Nicolás de Ovando que gobernaría y administraría la isla La Española en sustitución del antiguo gobernador Francisco de Bobadilla, fallecido ese mismo año fruto de un accidente naval. Con él viajaría un joven fraile llamado Bartolomé de las Casas autor de diversos escritos en los que denunciaría la brutalidad de la que hacían gala los conquistadores contra los indios, siendo él mismo fiel testigo de algunos hechos.
En la obra del fraile “Brevísima relación de la destrucción de las Indias” se recogen sucesos que se repitieron en incontadísimas ocasiones durante la colonización en casi todo el territorio americano.
En la isla Española, que fue la primera donde entraron los cristianos, comenzaron a entender los indios que aquellos hombres no debían de haber venido del cielo; y algunos escondían sus comidas, otros sus mujeres e hijos, otros huíanse a los montes por apartarse de gente de tan dura y terrible conversación. Los cristianos dábanles de bofetadas y puñadas y de palos. Y llegó esto a tanta temeridad y desvergüenza que al mayor rey, señor de toda la isla, un capitán cristiano le violó por fuerza su propia mujer. De aquí comenzaron los indios a buscar maneras para echar los cristianos de sus tierras: pusiéronse en armas, que son harto flacas y de su poca ofensión y resistencia y menos defensa (por lo cual todas sus guerras son poco más que acá juegos de cañas y aun de niños); los cristianos, con sus caballos y espadas y lanzas, comienzan a hacer matanzas y crueldades estrañas en ellos. Entraban en los pueblos, ni dejaban niños ni viejos, ni mujeres preñadas ni paridas que no desbarrigaban y hacían pedazos, como si dieran en unos corderos metidos en sus apriscos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría el hombre por medio, o le cortaba la cabeza de un piquete, o le descubría las entrañas. Tomaban las criaturas de las tetas de las madres por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las peñas. Otros daban con ellas en ríos por las espaldas, riendo y burlando; otras criaturas metían a espada con las madres juntamente, y todos cuantos delante de sí hallaban. Hacían unas horcas largas y de trece en trece, a honor y reverencia de Nuestro Redemptor y de los doce apóstoles, pegándoles fuego, así los quemaban. Otros, cortábanles ambas manos y dellas llevaban colgando. Comúnmente mataban a los señores y nobles desta manera: que hacían unas parrillas de varas sobre horquetas y atábanlos en ellas y poníanles por debajo fuego manso, para que poco a poco, dando alaridos, en aquellos tormentos, desesperados, se les salían las ánimas”.
Pintura representando las atrocidades españolas cometidas en la conquista de Cuba.
Theodore de Bry (1552)
El fraile denunció durante toda su vida tan abominables hechos, se entrevistó con los reyes que gobernaron en cada momento. Primero con Fernando el Católico, con resultados infructuosos. No es hasta una segunda entrevista con el rey Carlos I que sus peticiones son oídas. Como consecuencia de dicha entrevista se promulgaron las “Leyes Nuevas” el 20 de noviembre de 1542, en las que se prohibía la esclavitud de los indios y se ordenaba la puesta en libertad de todos ellos y fueran puestos bajo la protección de la corona. Además se señalaba que cada vez que se descrubriese un nuevo territorio, dos religiosos vigilarían que los contactos con los indígenas fueran de forma pacífica y se dialogara para propiciar su conversión.
Fray Bartolomé de las Casas murió en Madrid en 1566 y luchó durante toda su vida por los derechos de los indígenas. Es considerado uno de los fundadores del derecho internacional moderno. Asímismo la “Brevísima relación de la destrucción de las Indias” constituye el primer informe de derechos humanos de la historia.

martes, 23 de diciembre de 2014

RAMÓN MERCADER: EL ASESINO DE TROTSKY

Cuando Lenin enfermó de aplopejía, Trotsky apuntaba a ser el sucesor del líder de la Unión Soviética. Sin embargo, una conspiración ideada por Stalin, le apartó del poder, por lo que cuando llegó a el, fue encerrado en una cárcel de Siberia y es allí donde adoptó el nombre de Trotsky, en honor a su amable carcelero. En 1929 fue expulsado de la Unión Soviética y tras peregrinar por varios países, México le concede asilo en 1937.
            Ramón Mercader nace en Barcelona en 1914, proveniente de una familia burguesa de la Cuba colonial, hijo de una acérrima comunista que inculcó a sus hijos los ideales revolucionarios de la época, y en concreto del estalinismo, que sin olvidar la educación burguesa enseño a sus hijos inglés y francés. Es por ello que Mercader comienza a tener contacto con comunistas de la Unión Soviética a principios de los años treinta. Más tarde participaría en la guerra civil española y después fue reclutado como agente secreto en el NKVD soviético, antecesor del KGB. En 1938 se instala en París cambiando su identidad por la de Jacques Monard e introduciéndose en los círculos trotskistas con cierta facilidad, ya que se muestra afable y simpático, invitando a fiestas y buenos restaurantes a sus nuevos camaradas.  En setiembre de 1939 Mercader entra en Estados Unidos con el nombre de Jack Jackson, un empresario canadiense. Al mes siguiente llega a México DF, acercándose cada vez más a Trotsky, seduciendo incluso a una de sus secretarias Silvia Ageloff, que se enamora perdidamente de él.
            El 24 de mayo de 1940, veinte hombres fuertemente armados en complicidad con un guardaespaldas de Trotsky, entran en la residencia de éste y tirotean la habitación donde se encontraba junto a su esposa y su nieto. Se salvan gracias a la combinación de oscuridad de la estancia y los efectos del tequila ingerido por los atacantes. Tras la fracasada acción, es el turno de Jacques Monard, que fruto de su relación con Silvia Ageloff consigue ganarse la confianza de Trotsky, y así es como el 20 de agosto de 1940, y con el pretexto de que éste leyera unos escritos suyos, es citado en el palacete del exministro soviético. Después de dar de comer a sus conejos en el jardín, entran en su estudio, se sientan y mientras Trotsky lee detenidamente los textos, Mercader saca una de las tres armas que lleva escondidas. De entre la daga de 35 centímetros, la pistola y el piolet con el mango recortado, escoge éste último, agarrándolo fuertemente con las dos manos le asesta un golpe clavándoselo en el cráneo, perforándolo más de tres centímetros, dañando el cerebro. Tras ello, el plan era marcharse tranquilamente del lugar, pero lo que no tenía previsto Mercader era que Trotsky gritara enérgicamente y con la fuerza suficiente como para levantarse de la silla y morder a su verdugo. Los guardaespaldas al oír los gritos de su protegido, entran en la estancia, pero por petición expresa de Trotsky no apresan a Mercader, ya que quería que éste confesara.
            Trotsky murió unos días después y Mercader pasó veinte años encerrado en una prisión de la capital mexicana sin confesar nunca quien ordenó el asesinato de su víctima. Tampoco se supo su verdadera identidad hasta 1953. En 1960, acabada su condena, se instaló en Moscú hasta 1974, conderado con la Orden de Lenin y considerado un héroe de la Unión Soviética.
            Ramón Mercader se instaló en Cuba y murió en La Habana en 1978, víctima de cáncer. El grito de Trotsky le acompañó hasta el fin de sus días. En su lecho de muerte no dejaba de repetir “¡ese grito!, ¡ese grito!”. Muchos amigos le dieron la espalda, incluso los mismos que le ordenaron la ejecución de Trotsky. Tampoco pudo cumplir su sueño de volver a España.
            En 1994 la publicación de una autobiografía de Pavel Sudoplatov causó un gran impacto por desvelar secretos de estado de la Unión Soviética, entre otras informaciones reveló que fue él quien ideó el plan para asesinar a Trotsky, como jefe de los servicios secretos, tal y como le ordenó Stalin, quien lo veía como una amenaza para la Unión Soviética y para él mismo.




sábado, 20 de diciembre de 2014

QUEHO: EL ASESINO SERIAL INDIO DE NEVADA

Nacido alrededor de 1880 en Cottonwood Island, en el estado de Nevada. Hijo de una india Cucapá, que murió poco después del parto. No se sabe con certeza quién fue su padre; algunas fuentes dicen que fue un valiente indio de la tribu Paiute, otros afirman que fue un soldado blanco de Fort Mohave, o quizás un minero mexicano.  Lo que está claro es que Queho era mestizo y por tanto un paria rechazado por las tribus locales.
            Criado en una reserva india en Las Vegas, empezó a trabajar de joven cuidando ranchos y recolectando madera en los campamentos mineros. Debido a su carácter huraño, malhumorado y polémico, empezó a tener problemas con la ley.
            En 1910 Queho fue el principal sospechoso de asesinar a un indio en la reserva india de Las Vegas. En su huida asesinó a otros dos indios Paiute, robando sus caballos. Antes de salir de Las Vegas, el prófugo atacó a un comerciante para abastecerse de comida.
            Se inició entonces una busca y captura del proscrito, que se dirigía al pueblo de Nelson, donde presumiblemente ayudó a un leñador a cortar madera. Tras una disputa el indio lo asesinó de varios disparos, al parecer por no querer pagarle tras el trabajo realizado.
            Los hombres del Sheriff de Howe siguieron la pista de unas huellas del calzado del indio. Supieron que eran sus huellas por las pisadas características, ya que Queho sufría de pie zambo, una malformación en las piernas que obliga al sufrido a pisar incorrectamente.
            El rastro les llevó hasta las montañas del Cañón de Eldorado y allí a la mina del “escarabajo de oro”, donde encontraron el cuerpo del vigilante ‘Doc’ Gilbert, asesinado de un tiro en la espalda. Descubrieron que le habían robado la placa que colgaba de su camisa con el número 896. Cuando pensaban que pronto capturarían al fugitivo, perdieron la pista al llegar al río Colorado.
            La investigación continuó, pero esta vez fue el Sargento Newgard de la Policía del Estado de Nevada quien se haría cargo. Para ello contrató los servicios de varios indios rastreadores experimentados y de dos cazadores. A pesar de encontrar numerosas pistas del perseguido, su rastro siempre acababa desapareciendo. Los agentes de la ley, frustrados, abandonaron la búsqueda en febrero de 1911.
            Empieza a crecer entonces una leyenda entorno a la figura de Queho y cualquier robo o asesinato inexplicables se le atribuían al indio proscrito.
            En enero de 1919 se reanuda la investigación al encontrar otra vez las huellas características de un deforme tras aparecer los cuerpos mutilados de dos búscadores de oro en el Cañon de Eldorado, además de otro cadáver cerca del río Colorado. La búsqueda se hace más intensa. Una cacería humana que duraría dos meses. Los cazadores soportaron mucho frío, nieve y lluvia. Recorrieron cada palmo de terreno, registraron numerosas cuevas, donde encontraban restos de fuego y de alimentos, pero las pistas se desvanecían una y otra vez y no les llevaban a ningún sitio. Hastiados, exhaustos y frustrados nuevamente, finalizaron la búsqueda otra vez.
            En marzo de 1919 el estado de Nevada ofreció una recompensa de 2300 dólares por la captura de Queho. Arizona, creyendo que algunos asesinatos que se cometieron en su zona podrían ser obra del indio, ofreció 500 dólares y algunos particulares contribuyeron a la suma total de 3000 dólares por la cabeza del piel roja.
            Más de veinte años después, en febrero de 1940, dos mineros llamados Arthur Schroeder y Charles Kenyon, descubrieron el cuerpo momificado de un indio en una cueva montañosa cerca del río Colorado, en el estado de Nevada. El cadáver se encontraba bien conservado gracias al clima desértico de la zona. Estaba rodeado por una variedad de artefactos, entre ellos un rifle Winchester Modelo 94, una escopeta calibre 12 Hopkins & Allen de dos cañones, utensilios de cocina, arcos y flechas y la placa del vigilante ‘Doc’ Gilbert N º 896. Shotgun shells matched the fired cases that had been found beside the body of Maude Douglas in 1919.También había municiones de dichas armas coincidentes con las encontradas en los cuerpos de los buscadores de oro asesinados en 1919.
            Pero este no fue el final de la historia de Queho. El cuerpo del indio fue llevado a la funeraria Palm. Mientras, Charles Kenyon, el minero que descubrió el cuerpo, exigió el dinero de la recompensa o de lo contrario se quedaría con el cadáver para su exposición pública, como pieza de museo. También varios indios del condado de Clark de Nevada, reivindicaron el cuerpo del indio, con el pretexto de ser familiares del repudiado. Además, los propietarios de la funeraria amenazaron con incinerar el cuerpo si nadie les pagaba las costas por su guarda y custodia. La disputa acabó en los tribunales y tres años después el juez dictaminó que la funeraria Palm era la titular de la momia.
            Frank Wait, Jefe de Policía de Las Vegas y miembro del grupo de investigación que buscó a Queho en 1910 compró el cuerpo del indio y sus pertenencias a la funeraria y lo cedió al Club Elks de Las Vegas quien lo expuso públicamente hasta 1950. 
            Una mañana de enero de 1962, fue encontrada la momia de Queho en el vertedero del condado de Clark. Al parecer, cuando los restos del indio dejaron de ser rentables sus propietarios decidieron deshacerse del cuerpo arrojándolo a la basura, sin más. El Sheriff del condado de Clark, decidió donar la momia al Museo de Historia Natural de la Universidad de Nevada, donde permaneció hasta mediados de 1970. Ronald H. Wiley, un fiscal del condado de Clark, se hizo con los restos del indio y el 6 de noviembre de 1975 le dio sepultura con una pequeña ceremonia de enterramiento en una gruta del desierto de Cathedral Canyon, en la frontera de Nevada con California.
            A Queho se le atribuyen 23 asesinatos. Fue declarado “Enemigo Público número 1” de Nevada y el primero asesino en serie de este Estado. Hay quien cree que fue un asesino despiadado. Para otros no fue más que una víctima de la sociedad de la época que no cometió tantos crímenes. Repudiado por los suyos y maltratado por todos acabó convertido en leyenda, siendo su historia real un misterio que seguramente nunca se desvelará.


viernes, 19 de diciembre de 2014

GEORGE METESKY: EL LOCO DE LAS BOMBAS

Los artificieros acababan de desactivar el artefacto situado en el alféizar de una ventana, cuando uno de ellos encontró una nota manuscrita junto a la caja de herramientas que unos momentos antes albergaba la bomba. En dicha nota se leía el mensaje: “COMPAÑÍA EDISON, LADRONES. ESTO ES PARA VOSOTROS”. La Compañía Edison era una central eléctrica, que abastecía de energía a la ciudad de los rascacielos. En un principio, el inspector Finney –encargado del caso- se preguntó cómo era posible que alguien pudiera haber entrado en aquella empresa, cruzar las oficinas y colocar el explosivo junto a la ventana sin que nadie se percatara. Tuvieron suerte, ya que unos operarios descubrieron el dispositivo a tiempo y dieron aviso rápidamente a la policía. El inspector Finney, dedujo que era posible que nadie se diera cuenta de la colocación del artefacto porque en aquel lugar trabajaba muchísima gente y el trasiego continuo de personal hizo evidente el hecho de que nadie se diera cuenta del incidente y de quién podría haber dejado aquello allí.
            Un año después y cuando lo sucedido en la Compañía Edison parecía estar ya olvidado, alguien encontró otro artefacto sin explotar muy cerca de la entidad eléctrica, concretamente en la calle 19. Esta vez, el artefacto se encontraba dentro de un calcetín y consistía en un simple detonador de baja potencia conectado a un reloj despertador, que muy probablemente no hubiera matado a nadie y creado por la misma persona que construyó la bomba un año antes.  El inspector Finney, sospechó que el autor de aquello había tirado allí el dispositivo y que por alguna razón no pudo o no quiso colocarlo en el lugar que inicialmente había pensado. Nuevamente, no había ninguna pista más.
            Tres meses después, en diciembre de 1941, cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, recibieron en la comisaría de policía de Manhattan la siguiente nota: “NO VOY A PONER MÁS BOMBAS MIENTRAS DURE LA GUERRA. ASÍ LO DECIDO POR MIS SENTIMIENTOS PATRIÓTICOS. LA JUSTICIA HARÁ PAGAR  POR SUS ACTOS A LA COMPAÑÍA EDISON.
            El extraño personaje cumplió su palabra y no sólo estuvo todo el tiempo que duró la contienda bélica sin colocar ningún explosivo, sino que la espera se demoró hasta 1950. Sin embargo, escribió varias misivas amenazando con poner más bombas en la Compañía Edison, cines y otros establecimientos públicos.
            Así fue como el 29 de marzo de 1950, un tercer artefacto sin estallar fue descubierto en la Estación Central. El bombardero había perfeccionado la fabricación de la bomba. Ésta incluso era de mayor potencia que las anteriores.
            En el mismo año de 1950, un cuarto artefacto estalló por primera vez,. El lugar fue una cabina telefónica situada en el interior de una biblioteca pública de Nueva York.
            Continuaron los atentados, más seguidos y de mayor potencia hasta que en 1956, una bomba ubicada en el teatro Paramount, de Brooklyn hirió gravemente a 6 personas. Entonces ya se le denominó al bombardero “el loco de las bombas”. Los habitantes de la gran ciudad estaban aterrados y la policía no sabía cómo capturar al autor.
            Entonces, el capitán Cronin y el inspector Finney decidieron contactar con el psiquiatra criminalista Dr. James Brussel para que les ayudase a atraparlo. El Dr. Brussel se puso a trabajar mediante la técnica de la perfilación, es decir, dar una descripción psicológica del terrorista, así como otras características personales para proporcionar pistas a los detectives.
            Brussel, que ya se había documentado anteriormente sobre el caso, elaboró el siguiente perfil:
“Es un hombre extranjero, de origen eslavo. Aproximadamente de unos 50 años de edad. Con un trastorno paranoide.  Introvertido. De complexión fuerte. Cuida su aspecto. Es pulcro. Soltero, posiblemente vive con alguna pariente. No está interesado en las mujeres. Es una persona educada, probablemente no acabó el instituto. Tiene conocimientos en electricidad y mecánica. Es hábil y meticuloso en su trabajo. Si se le critica puede ser violento. Está resentido y cada vez más. Es una persona religiosa. Sus cartas las envía desde Westchester, que no es donde vive, ya que no es tan estúpido. Una mayor población de polacos está en Bridgeport, Conneticut, y para ir desde allí a Nueva York hay que pasar por Westchester. Ha estado enfermo, posiblemente del corazón”.
                Para capturarle, el psiquiatra propuso hacer pública la descripción del posible autor en los medios de comunicación, ya que según el investigador, el bombardero tenía afán de protagonismo y quería ser capturado.
            El Dr. Brussel, además, se atrevió a pronosticar una prenda de ropa que gustaba vestir al bombardero: chaqueta cruzada abotonada.
            Una vez publicada la descripción del misterioso terrorista, muchos locos se pusieron en contacto con los medios de comunicación diciendo que ellos eran los bombarderos, incluso muchos ciudadanos hacían lo mismo indicando que tenían conocidos o vecinos que se adaptaban a ese perfil. Todas eran falsas alarmas.
            Al ver que no obtenían resultados satisfactorios, los investigadores decidieron publicar un artículo en un periódico neoyorquino pidiendo al terrorista que se entregase a la policía y ofreciéndole, además, defenderse si tenía alguna deuda pendiente con la sociedad. El bombardero mordió el anzuelo. En una carta citó a la Compañía Edison donde había trabajado y los problemas que había tenido con ésta.
            Mientras tanto, varios empleados de la empresa eléctrica tenían la ardua tarea de buscar en sus archivos las fichas de antiguos trabajadores de la empresa que se ajustaran al perfil creado por el Dr. Brussel, hasta que un administrativo, de nombre Alice Kelly, encontró la ficha de un extrabajador que llamó su atención: éste era George Metesky de Waterbury, Connecticut. Lo curioso de este individuo, es que había sufrido un accidente laboral, fruto del cual y según Metesky, le produjo tuberculosis, por lo que reclamó a la empresa una indemnización que fue rechazada por ésta. Tras ello, Metesky escribió a la empresa diciéndoles que se vengaría.
            Así pues, Metesky fue detenido por la policía en su domicilio, el 23 de de enero de 1957.
            Una vez detenido el bombardero, se comprobó que el perfil creado por el Dr. Brussel había sido muy preciso y al preguntarle al psiquiatra cómo era posible que hubiera acertado tanto, éste desveló cómo lo hizo:
“Sé que era un paranoico porque las personas con este trastorno son capaces de alimentar un rencor durante mucho tiempo, se creen superiores intelectualmente a los demás, son muy limpios, obsesivos y les gusta exageradamente el orden, de ahí su muy buena caligrafía en sus escritos, que además dan debida cuenta de una personalidad educada y muy meticulosa, por eso predije que vestía una chaqueta cruzada abotonada. Su ‘argot’ al expresarse en las cartas es típico de los ciudadanos del este de Europa, y de allí es común atentar mediante la colocación de explosivos. Su soltería la deduje al observar que la letra W la escribía inclinada, como si fueran dos U juntas, sugiriendo los senos de una mujer, revelando así un problema sexual, que hacía improbable que hubiera contraído matrimonio”.
            En lo único que falló el psiquiatra fue en su predicción acerca de la enfermedad de Metesky. Pronosticó que tenía problemas de corazón y en realidad sufría de tuberculosis.
            El “bombardero loco” era en realidad un hombre más bien de baja estatura, robusto, de ojos azules, 53 años de edad. Soltero y sin compromiso. Vestía cuidadosamente. Vivía con sus hermanas y eran católicos practicantes y de origen lituano. Cuando le condujeron a la comisaría, se mostraba cortés y educado con todo el mundo. En su declaración dijo: “TODO ESTO ME PARECE MUY BIEN. QUERÍA DAR PUBLICIDAD A MI CASO Y LO HE CONSEGUIDO. NO ME ARREPIENTO DE NADA. DESPUÉS DE COLOCAR MIS BOMBAS ROGABA A DIOS QUE NO HICIESEN DAÑO A NADIE, SOBRE TODO LOS DOMINGOS”.
            George Metesky fue declarado demente e ingresado en un psiquiátrico hasta 1973. No volvió a tener problemas con la justicia y murió en 1994 a la edad de 90 años.
            La técnica del Dr. James Brussel fue pionera para atrapar a criminales, y desde entonces es utilizada por los investigadores de muchos países. 


jueves, 18 de diciembre de 2014

ESTÍBALIZ CARRANZA: LA DAMA DE HIELO

            “Una parte de mi cerebro es roja…Cuando se pone en marcha, no puedo hacer nada.” Estíbaliz Carranza.
           
No podían imaginar los obreros antes de picar en aquella pared que tras los muros de aquel sótano se encontraban los restos desmembrados de dos individuos dentro de un arcón congelador, además de dos armas largas y una pistola.

Cuando la noticia del dantesco hallazgo llegó a oídos de la propietaria del local contiguo al que se estaban realizando las obras de remodelación, no encontró otra salida que huir. Se subió a un taxi y marchó rumbo a Italia, consciente de que más temprano que tarde sería la persona más buscada de Austria y la mejor opción sería salir del país.

La detención de Estíbaliz Carranza no se hizo esperar mucho. La delató el casero del piso donde se alojó en la ciudad de Udine que vio por televisión la noticia del suceso con una foto de la fugitiva. La mujer de 36 años de edad, de nacionalidad hispano-mexicana, y que regentaba la heladería donde escondió los cadáveres, no tardó en confesar los dos crímenes. El primero lo cometió el 27 de abril de 2008 y la víctima era su exmarido Holger Holz, mientras estaba sentado frente al ordenador, ella le descerrajó tres tiros en la cabeza, por la espalda. Luego, al no poder deshacerse del cuerpo, lo descuartizó con una sierra eléctrica y congeló los restos que previamente los introdujo en bolsas de plástico. Tiempo después los trasladó al congelador del sótano donde fueron encontrados, en recipientes que rellenó de cemento.

Tras el primer crimen, parece que Estíbaliz no quedó muy satisfecha con su ‘modus operandi’ y para tratar de perfeccionar la técnica asesina, tomó clases de tiro e hizo un curso para manejar cemento y así prepararse para el segundo asesinato, cometido el 22 de noviembre de 2010. La víctima fue su exnovio, Manfred Hinterberger al que mató disparándole mientras dormía en la cama.

Los motivos por los que decidió acabar con la vida de su exmarido, parecieron ser de índole económica, ya que le había prestado dinero a Carranza para que ésta abriera la heladería y que no devolvió. A vecinos y amigos les diría que la abandonó para marcharse a la India.
El segundo crimen fue en circunstancias muy similares. Discusión por dinero y ejecución. Pero esta vez, Holger se iría a vivir a Tailandia.

En el momento de la detención en Italia, Estíbaliz Carranza se encontraba embarazada de pocos meses de su actual novio, Roland, con el que inició la relación entre crimen y crimen.

En noviembre de 2012 fue condenada a cadena perpetua. En el juicio confesó los asesinatos, su posterior descuartizamiento y ocultación de los restos en los congeladores. Alegó que sus exparejas la habían maltratado.

Una amiga confesó que Estíbaliz deseaba tener un hijo con su primera víctima, pero que él no quería y que esto se convirtió en un problema.

De su segunda víctima comentó que empezó a serle infiel, por lo que ella se mostró agresiva y a decir que lo mataría, aunque no tomó el comentario en serio.

Los psiquiatras dictaminaron que la condenada tiene una inteligencia por encima de la normal, sufre graves trastornos de personalidad aunque es responsable de sus actos y que no supo poner fin a las relaciones de una forma convencional, advirtiendo que existe riesgo de reincidencia.

Estíbaliz Carranza escribió el libro “Mis dos vidas, la verdadera historia de la baronesa del hielo”, por el que renuncia a cobrar tras su publicación, cediendo los derechos a los familiares de sus víctimas. En dicho libro no muestra arrepentimiento alguno, aunque tampoco espera la compasión ni el perdón de nadie.

             

miércoles, 17 de diciembre de 2014

BRUCE PETER LEE: EL PIRÓMANO DE HULL

…Y subieron sobre la anchura de la tierra, rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Apocalipsis versículo 20, capítulos 7-10

Eddie Hastie se levantó sobresaltada aquella madrugada del 4 de diciembre de 1979. Había tenido un presentimiento, o quizá una pesadilla, no lo sabía bien. Lo que tenía claro es que sus hijos estaban en peligro. Salió corriendo de la habitación y observó que había fuego en la casa, demasiado fuego. Eddie fue empujada por su hijo Charlie de 15 años por una ventana. El chico volvió a por sus hermanos. Pudo rescatar a Thomas, de 9 años que padecía una distrofia muscular que le impedía andar. En aquel momento los bomberos entraban en la vivienda y pudieron salvar a Charlie, Paul, de 12 años y Peter, de 8. Demasiado tarde: los chicos presentaban quemaduras muy graves y morirían durante las dos semanas siguientes al siniestro. Por suerte, las tres hijas de Eddie no se encontraban en casa aquella fatídica noche.

Los bomberos creyeron que fue un incendio accidental. Pero en la escena del suceso los investigadores comprobaron que el incendio había comenzado en la entrada de la casa. Por lo visto alguien había introducido parafina por la ranura de la puerta, que servía de buzón para seguidamente, prenderle fuego.

La ciudad de Hull no tiene buena fama en Inglaterra. Situada al noreste del país, posee unos índices altos de violencia. La calle Selby, lugar del incendio pertenece a un suburbio de dicha ciudad y la familia Hastie estaba muy bien adaptada a la sociedad marginal de aquel barrio. El padre de familia, sin ir más lejos, se encontraba en prisión cumpliendo una condena.

Ron Sagar era el detective encargado del caso y empezó la investigación precisamente por el vecindario. Averigüó que los vecinos odiaban a la familia Hastie por lo que creyó que ese debería ser el comienzo de la investigación. No era tarea fácil, ya que al haber tantas personas que odiaban a los Hastie, muchos de ellos podrían haber sido los causantes del incendio de la vivienda, y numerosos indicios así lo atestiguaban, aunque fueron desechados todos ellos por no ser lo suficientemente consistentes.

La policía local de Hull, informó entonces a Sagar de que en la centralita recibieron una llamada anónima de un ciudadano al día siguiente del incendio, en la que informaba de que unos hombres se bajaron de un coche marca Rover 2000 de color rojo en la calle Selby a la hora del incendio, lo que le pareció sospechoso dado lo solitarias que están las calles por la madrugada.

Inmediatamente Sagar y su equipo se dispusieron a vigilar los movimientos de todos los propietarios de vehículos de esa marca de la ciudad. Entre ellos se encontraba un hombre que frecuentaba lugares de ambiente homosexual en zonas marginales, donde  se intercambiaba sexo por dinero.

En ese ambiente marginal urgó Sagar, hasta que dio con un joven de 19 años llamado Bruce George Peter Lee, nombre cambiado del original Peter Dinsdale, debido a la adoración que sentía el muchacho por Bruce Lee. El chico, presionado por el interrogatorio policial,  se vino abajo y confesó haber incendiado la vivienda de los Hastie por venganza.

Al parecer, Peter Lee había tenido relaciones sexuales con Charlie Hastie que lo chantajeaba por dinero, amenazándole con divulgar por toda la ciudad que era homosexual. Además, Peter Lee se había enamorado de la hermana mayor de Charlie, que lo había rechazado mofándose de él y es que el muchacho padecía problemas físicos, concretamente una hemiplejía congénita espástica, por la que cojeaba de la pierna derecha y tenía inmovilizado su brazo derecho sobre el pecho. También sufría de epilepsia, un leve retraso mental y otro trastorno que seguidamente descubrirían los investigadores: piromanía, al confesar el muchacho una serie de sorprendentes incendios que en su día fueron considerados accidentales en la ciudad de Hull.

Peter Lee
- El desdichado joven confesó haber incendiado una tienda a los nueve años en la que no hubo fallecidos.
- La madrugada del 12 de octubre de 1973, y con 13 años de edad Peter Lee incendiaba la casa de Richard Ellerington, de 72 años. Los bomberos no pudieron salvarle.
- Un par de semanas más tarde, el 27 de octubre de 1973, Lee incendió la casa de David Brewer, de 34 años de edad. Fue salvado pero murió unos días después por las graves quemaduras sufridas.
- En 1974 quemó la casa de una anciana de 82 años, Elizabeth Rokahr. Murió por inhalación de humo.
…Así hasta sumar un total de 11 incendios, con un total de 26 víctimas mortales, 11 de las cuales pertenecían a un asilo de ancianos incendiado por el muchacho infernal, en enero de 1977.

Al preguntarle Ron Sagar por qué había cometido dichos crímenes, Peter respondió que todas aquellas víctimas poseían un hogar que él nunca había tenido. Y es que el joven procedía de una familia muy desestructurada. Su madre era una prostituta que renegó de él y a su padre nunca lo conoció. El chico había sido criado por su abuela y pasó una infancia difícil, siendo objeto de burla y maltrato por parte de otros niños. Provocaba los incendios porque sentía una fuerte atracción por el fuego.

Actualmente Bruce George Peter Lee, cuenta con 55 años de edad y aunque permanece ingresado por sentencia judicial desde 1981 en una institución mental del Reino Unido, se le ha visto por las calles próximas a dicho centro, por lo que se encuentra en régimen de semilibertad. Las víctimas del que a día de hoy es uno de los asesinos más prolíficos que ha conocido el país anglosajón, están indignadas puesto que muchas de ellas arrastran secuelas físicas y psicológicas de por vida.


martes, 16 de diciembre de 2014

EL REINO DE GUGE

Guge fue un reino erigido al oeste del actual Tibet, en el décimo siglo de nuestra era. Fundado por los descendientes de la familia real de otra monarquía tibetana, los Tubo, gobernando 20 reyes durante 700 años.
            Las ruinas de la ciudad de Zhada se encuentran en una meseta a 4.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Actualmente se pueden presenciar 879 cuevas, 445 casas y 28 torres, además de diversos pabellones, templos y palacios que formaban esta urbe de unos 100.000 habitantes.
http://commons.wikimedia.org/wiki/User:Zhangmoon618

            Al entrar en la ciudad se pueden ver las casas de sus habitantes, bien conservadas. Hay de diferentes tamaños, formas y alturas, de dos o cuatro pisos, distinguiéndose las cocinas y alcobas. En los techos hay restos de fuego, que usaban los moradores para calentarse en el frío invierno.
            En el nivel intermedio se edificaban las viviendas de los oficiales y la aristocracia, que obviamente, presentaban condiciones mejores que las anteriores.
            En los templos se pueden observar murales muy bien conservados de diversos temas. Los del Templo Blanco presentan los árboles genealógicos de los reyes de Tubo, Guge e Hindú. En el Templo Rojo hay muchos murales donde se pueden ver escenas religiosas. En el Pabellón Dawiede también hay pinturas que tratan sobre la guerra y el budismo. El conjunto artístico se conserva bien, aun a pesar de los siglos transcurridos, debido al clima seco de la región. Así mismo, dan testimonio de su gran riqueza cultural por la mezcla de elementos de la India, Cachemira, Nepal y las artes islámicas.
            Los edificios reales se erigen en la cumbre de la colina, rodeados por precipicios escarpados. En el sudeste vivía la familia real. En el oeste del palacio se encuentran los restos de un gran salón de 200 m2 que es el mayor edificio del lugar, el cual servía de reunión para discutir sobre los asuntos oficiales. Al norte de la cumbre, en el subsuelo hay un palacio inacabado del rey que solo es accesible por un túnel de 50 metros. En la cumbre hay una vista panorámica del lugar.
            Al norte de Zhada se encontraba la población de Luba. Luba significa “horno de fundición” en tibetano y como su nombre indica, esta población se dedicaba a la fundición y fabricación de artículos de oro y plata, donde se hacían estatuas de metal y objetos rituales para los monasterios del reino.
            En 1997, varios arqueólogos descubrieron una estatua de Buda hecha de estos materiales.
            Como se ha explicado al inicio, este reino duró unos 700 años. En el siglo XVII vivió su esplendor máximo y poseía una cultura madura y brillante, pero esta Pompeya oriental dejó de existir de repente. No hay huellas de ninguna catástrofe natural ni humana.
            Tiempo atrás, arqueólogos encontraron restos de papel en las ruinas, con citas bíblicas en portugués. Se especula que los lusos invadieron el reino a través de la India y para que no mataran a sus súbditos, el rey de Guge se rindió. Muchos podrían haber huido a Cachemira. Los que no pudieron huir fueron, posiblemente asesinados, como lo demuestran los cadáveres encontrados en una cueva del lugar, junto a un precipicio, desmembrados y decapitados, aunque también podrían haber sido enterrados por algún tipo de ritual. En definitiva, su desaparición sigue siendo una incógnita, simplemente el tiempo y la historia se detuvieron de pronto en este bello lugar que acaricia el cielo.


lunes, 15 de diciembre de 2014

ERIC EDGAR COOKE: EL VISITANTE NOCTURNO

Eric Edgar Cooke tuvo una infancia difícil. Su padre era alcohólico y propinaba fuertes palizas a toda la familia, muchas veces sin ningún motivo aparente. El pequeño Eric presentaba labio leporino y tenía un defecto en el paladar que le dificultaba el habla, por lo cual fue repudiado por sus semejantes. Continuamente se peleaba con otros chicos y fue incluso detenido por incendiar una iglesia al no ser admitido en el coro de ésta.
Su pasatiempo favorito era deambular por las calles sin rumbo fijo, hasta que se aburría y cometía robos y demás fechorías.
            A la edad de 22 años se casó con una joven camarera, de 19, con la que tuvo siete hijos. Parecía que su vida había tomado otro rumbo, el rumbo adecuado…pero sólo lo parecía.
            Entre 1959 y 1963 la ciudad de Perth dejó de ser un lugar seguro para vivir. Tuvieron lugar una serie de asesinatos que trajo de cabeza a la policía. En principio no parecían ser obra de un mismo asesino, puesto que a cada uno le dieron muerte de una manera diferente y tampoco presentaban relación entre ellos, ni siquiera eran del mismo sexo y edad. Entre las víctimas hubo niños, ancianos, mujeres, hombres… Unos muertos por apuñalamiento, otros por estrangulamiento y otros por armas de fuego. Unos murieron al abrir la puerta de sus respectivas casas. Otra víctima fue violada, otra había sido estrangulada con el cable de la lámpara de su mesita de noche y su cuerpo fue encontrada en el jardín de un vecino, con una botella de whisky en la mano con la que había sido sodomizado.
            En agosto de 1963, la policía en busca de pruebas, encontró una pistola entre los arbustos de un bosque, y que parecía haber sido escondida. Tras realizar unas pruebas de balística, los resultados determinaron que el arma había sido empleada en uno de los asesinatos. Para atrapar al asesino ataron la pistola a un hilo de pescar. Unos policías aguardarían escondidos a esperar a la presa; y así es como el tiburón Edgar Cooke mordió el anzuelo y fue pescado.
            El detenido confesó 8 asesinatos, 14 tentativas y más de 250 robos. Los investigadores quedaron estupefactos al comprobar la gran memoria que poseía el asesino, puesto que recordó exactamente el importe de todo el dinero en metálico que robó, incluso el valor de cada moneda sustraída.
            El 26 de Octubre de 1964, Eric Edgar Cooke fue el último hombre condenado a  la horca en Australia Occidental.

            Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Fremantle, en la misma tumba donde se encuentran los restos de Martha Rendell. 

domingo, 14 de diciembre de 2014

MARTHA RENDELL: LA MADRE ENVENENADORA

Martha Rendell nació el 10 de agosto de 1871 en Adelaida (Australia). En su adolescencia fue una chica difícil, promiscua y alcohólica con un carácter muy violento.
            Su pareja fue Thomas Nichols Morris, separado y con tres hijos. Martha se encargaba del hogar y de cuidar de los pequeños de Thomas además de las dos pequeñas que tuvieron en común.
            No era una persona nada querida en el vecindario. Castigaba muy severamente a sus hijas e hijastros. A Annie le propinó tal paliza una vez que estuvo muchos días sin poder caminar. Precisamente Annie murió poco tiempo después, el 28 de julio de 1907, a la edad de 7 años, tras una semana de sufrimiento. El Dr. Cuthbert extendió el certificado médico de defunción. La difteria fue la causa de su muerte.
            Unos meses después moría la pequeña Olive, de 5 años, también después de unos días de terribles dolores. Nuevamente el Dr. Cuthbert declaró como causa de la muerte la difteria.
            Al año exacto de cumplirse la muerte de Olive, el 6 de octubre de 1908, Thomas, el pequeño de los hijos de Thomas Morris, corrió la misma suerte que sus hermanastras y pereció tras varios meses de padecimiento.
            El Dr Cuthbert empezó a sospechar de que las muertes no fueran por causas naturales y pidió una orden judicial para practicar la autopsia de Thomas. Los resultados obtenidos fueron negativos. Nuevamente la causa del fallecimiento fue la difteria.         En Abril de 1909, el hijastro mediano de Martha empezó a quejarse de dolor de garganta, con lo cual su madrastra quiso darle una cucharadita de jarabe. George, sospechando que su hermano y hermanastras no habían muerto de causas naturales, huyó corriendo.
            Los vecinos, extrañados tras la fuga del muchacho, denunciaron su desaparición a la policía.
            Henry Mann, el inspector encargado de la investigación, dio con el paradero de George, que se escondía en casa de su madre. El chico explicó que su madrastra intentó envenenarle con un jarabe, compuesto de sales de frutas, y que su hermano y hermanastras murieron por el mismo procedimiento: tras un fuerte dolor de garganta, Martha les administraba esa solución.
            Henry Mann, solicitó una nueva exhumación de los cadáveres para practicarles la autopsia. Esta vez dieron con la prueba que necesitaban para incriminar a la malvada Martha Rendell. Se encontraron restos de ácido clorhídrico en los cuerpos de los pequeños.
            En el juicio, el testimonio de un vecino fue determinante, ya que declaró haber visto por una ventana de su casa como Martha adiministraba el “jarabe” a Arthur, el hijastro fallecido y como éste gritaba de dolor.
            Sin mostrar ningún signo de arrepentimiento, Martha Rendell fue ahorcada en el patio de la prisión de Fremantle, a las 8 de la mañana del 6 octubre de 1909, siendo la última mujer ejecutada a la horca en Australia Occidental y enterrada en el cementerio de Fremantle.

viernes, 12 de diciembre de 2014

ANDREI CHIKATILO: EL CARNICERO DE ROSTOV

El pequeño Andrei nació el 16 de octubre de 1936 en Yablochnoye, una aldea de Ucrania. Creció en una época oscura y dolorosa. Los años 30 y 40 del siglo XX fueron míseros para la Unión Soviética, y en especial para Ucrania, inmersa en continuas hambrunas, donde la gente llegó a comerse la carne de los muertos. La II Guerra Mundial agravó más la situación y niños como Andrei Chikatilo se acostumbraron a contemplar escenas impactantes, cadáveres descuartizados por las calles provocados por los bombardeos alemanes. Tampoco ayudaban los terroríficos relatos que la madre de Andrei le contaba acerca de los niños que desaparecían y eran devorados posteriormente.
            La infancia de Chikatilo fue difícil. Era un muchacho solitario. Los demás niños se burlaban de él porque era torpe y sensible. Tan sólo se sentía bien cuando se refugiaba en sus pensamientos y se distraía recordando las escenas de destrucción que dibujaban el paisaje de Yablochnoye, imaginando en ellas escenas de torturas.
            Su adolescencia no fue mejor. No tenía éxito con las chicas y el primer abrazo que le dio a una consiguió una eyaculación, lo que hizo que las burlas y las humillaciones de los demás, en especial de las chicas fueran mayores.

            Aun así se casó y tuvo dos hijos. Era buen marido, padre de familia y trabajador -era maestro y le gustaba su profesión, aunque los chicos se burlaran de él por su aspecto afeminado y su torpeza-. En definitiva, parecía un ciudadano ejemplar, pero sólo lo parecía, ya que Chikatilo escondía otra personalidad. Tenía oscuros secretos que nadie más que él conocía, como por ejemplo espiar a las alumnas de la escuela cuando se cambiaban de ropa.
            El 22 de diciembre de 1978, Chikatilo convenció a una niña de 9 años para que le acompañara al bosque, le fue fácil convencerla, ya que estaba acostumbrado a tratar con niños, dado que era maestro, y la llevó a una cabaña que él mismo había comprado Allí la mató, aunque al parecer no quería hacerlo, pero accidentalmente hirió a la niña, por lo que empezó a sangrar. El cocktail explosivo de sangre y sexo despertó a la bestia latente que llevaba dentro y así es como Andrei Romanovich Chikatilo empezó a matar, convirtiéndose en el peor asesino en serie que conoció la Unión Soviética.
            El cuerpo de su primera víctima fue encontrado unos días después y Chikatilo fue interrogado por la policía, al encontrar los investigadores sangre en las inmediaciones de su cabaña, pero por falta de pruebas fue puesto en libertad, aunque se detuvo a otro hombre al que se le acusó injustamente del asesinato, siendo condenado a muerte y ejecutado por la justicia soviética posteriormente.
            El asesino tardó tres años en volver a matar. Su víctima fue una joven prostituta, que accedió a acompañarle a un bosque para mantener relaciones sexuales. Chikatilo, necesitó matarla y practicar el canibalismo para poder llegar al orgasmo.
            Así siguió matando, con su firma asesina particular: llevaba a sus víctimas a algún bosque, las mataba salvajemente y comía algunas partes de sus cuerpos, a veces miembros genitales. Se trataba de niños, niñas y chicas jóvenes. Entre ellos había muchos escapados de casa y retrasados mentales.
            Muchos policías e investigadores trabajaron a fondo para poder capturar al asesino, hasta que el 20 de noviembre de 1990 fue por fin detenido, después de que dos semanas antes, un policía lo viera salir de un bosque y lavarse en una fuente cercana. Chikatilo presentaba un dedo vendado y sangre en la mejilla, por lo que el policía,  sospechando de él le pidió la documentación e hizo un informe al respecto. A los pocos días se encontraba en las inmediaciones un nuevo cadáver. Tras las investigaciones efectuadas se comprobó que Andrei Chikatilo fue el responsable de esa muerte.
            Unos días después de su detención, Chikatilo confesó haber matado a 52 personas -21 chicos de 8 a 16 años, 14 chicas de 9 a 17 años y 17 mujeres jóvenes-, pero solamente se le pudo acusar de 36 crímenes. Él mismo se definió como “un monstruo de la naturaleza”.

            Fue sentenciado a muerte y ejecutado de un tiro en la nuca en Moscú, el 15 de febrero de 1994.

jueves, 11 de diciembre de 2014

H. H. HOLMES Y EL HOTEL DE LOS HORRORES

Herman Webster Mudgett nació un 16 de mayo de 1861 en Gilmanton (New Hampshire) hijo de una familia humilde.
            Se casó a la temprana edad de 18 años con una chica de clase acomodada, Clara Louening, a quien utilizó para pagarse sus estudios de Medicina y que abandonaría una vez graduado. Es justamente en la Facultad de Medicina donde empieza a codearse con el crimen.
            Doc Negley, conserje y encargado de la conservación de los cadáveres en la Universidad se volvía ciego, sordo y mudo cuando ingresaban los cuerpos en la morgue, así que Herman descubrió un buen negocio al que dedicarse, robando los cuerpos de los cementerios para venderlos en la Facultad de medicina, que los pagaban bastante bien.
            Después de licenciarse como médico, tuvo algunas relaciones sentimentales con mujeres ricas a las que dejó arruinadas, estafándolas.
            Tras cambiar su nombre por el de H.H. Holmes, con los bolsillos llenos  y una creciente codicia puso rumbo a Chicago donde pondría en práctica sus deseos más ocultos.
            La “Windy City” albergaría en 1893 la Exposición Universal. Allí, Holmes compra unos terrenos en la confluencia de la calle Wallace con la 63. Hace construir un hotel en el que trabajarían diferentes empresas de construcción. El hotel se construyó por módulos, así cada constructor no conocería el trabajo hecho anteriormente por sus colegas.
            Así, en 1892 abriría sus puertas el hotel de H. H. Holmes, de donde muchos huéspedes no saldrían vivos.
            Dicho hotel tenía tres plantas. En la planta baja se encontraban las tiendas, y las dos plantas superiores se ubicarían las habitaciones.
            El edificio era un laberinto por dentro, que solamente conocía palmo a palmo su propietario. Holmes podía vigilar cada movimiento de los inquilinos por un sistema eléctrico instalado debajo del suelo de las habitaciones, que al ser pisado encendía unas luces en un plano que poseía en su despacho. Además, en los dormitorios circulaban conductos de gas, así que elegía a sus víctimas y sin usar la violencia podía matarlas accionando las llaves de paso. Seguidamente retiraba los cuerpos de las habitaciones que se comunicaban con unos pasillos secretos que conducían a una sala de disección y posteriormente por una trampilla caían hacia un sótano donde los preparaba para su traslado.
            Holmes pasa a una nueva fase para incrementar su capital. Vende los esqueletos de sus víctimas a Escuelas de medicina, aprovechando que estas instituciones nadie se preocupa para saber la procedencia de los huesos.
            El asesino se sentía poderoso, así que no vaciló también en matar a mujeres, torturándolas previamente para satisfacer sus deseos sexuales.
            En noviembre de 1893 la policía investigó a Holmes debido a los fraudes cometidos por éste. Al verse acosado, incendió la tercera planta del hotel, huyendo después de haber cobrado la indemnización del seguro.
            El criminal contaba con un aliado, Benjamin Pitizel, al que le hizo un seguro de vida por valor de 10.000 $, con el plan de sustituir el cuerpo de algún fallecido por Benjamin y repartir el dinero entre los dos. Pero ante el temor de que la esposa e hijos de Pitizel pudieran ser los herederos del seguro, Holmes mató a Benjamin e hizo creer a su esposa que su marido estaba escondido, ofreciéndose para cuidar de sus hijos, se los llevó de viaje, un viaje de ida sin retorno. Howard de 8 años fue el primero en ser asesinado, le siguieron sus hermanas Alice y Neil.
            La compañía de seguros de Benjamin Pitizel, sospechó que la muerte de éste no fue un accidente así que contrató los servicios del detective Frank Geiet para investigar al beneficiario de la póliza.
            La policía detuvo a Holmes en Boston acusado de estafa, sin sospechar que era un asesino…pero el detective descubrió unas cartas de Alice Pitiziel dirigidas a su madre que entregaba a Holmes para enviarlas, aunque éste nunca lo hizo, guardándolas en un cajón.
            En estas cartas, Alice describía los lugares y ciudades por los que pasaban y residían, con lo que el detective siguió esas pistas llevándole a Toronto. Allí, en una vivienda aparecieron los cuerpos de las niñas en un baúl.
            Los crímenes de las dos hermanas condujo a la policía a investigar en el hotel de Holmes donde descubrieron más restos humanos.

            Herman Webster Mudgett confesó 27 asesinatos pero en realidad  fueron unos 200. El 7 de mayo de 1896 uno de los primeros asesinos en serie de Estados Unidos fue ejecutado mediante la horca.

martes, 9 de diciembre de 2014

THUG BEHRAM Y LA SECTA DE 'LOS ESTRANGULADORES'

           Según algunas fuentes probablemente sea a día de hoy, el asesino en serie con el mayor número de víctimas a sus espaldas: el hindú Thug (Zag) Behram. Se dice que mató a 931 personas, aunque este dato no parece ser cierto, ya que declaró haber matado con sus propias manos a 130 y ‘estar presente’ en más de 930 asesinatos, cometidos por miembros de la banda que el dirigía, compuesta de entre 25 y 50 hombres. Aunque, sus declaraciones al ser detenido, fueron bastante incongruentes.
            El nombre de este asesino (escrito thug y pronunciado ‘zag’) es un término inglés de origen hindú que significa ‘criminal’. Así, los miembros de esta secta eran denominados thuggee (zaguí).
            Thug (Zag) Behram nació en 1765 y en 1790, ya como líder del grupo inicia su carrera criminal. Pertenecía como ya he indicado al culto de los thuggee, también denominados ‘Los estranguladores’. Este grupo sectario, siendo fiel a su nombre, se dedicaba a estrangular a sus víctimas para robarles. Sus integrantes se mezclaban entre hinduistas y musulmanes.  
            El origen de esta banda criminal se remonta a la Edad Media y la primera vez que se menciona es en 1356 en la obra Historia de Shah Firoz del historiador musulmán Ziauddin Barani.
            El modus operandi era entablar amistad con los peregrinos que recorrían los caminos de la India y ganarse su confianza hasta que eran asesinados. A modo de ritual los crímenes se cometían con un pañuelo de color amarillo llamado ‘rumal’, en honor a Shivá y su esposa Kali, dioses de la destrucción. Despúes, los cuerpos eran enterrados para no ser descubiertos.
            (Zag) Thug Behram fue capturado y ahorcado por las Fuerzas de ocupación Británicas en 1830. Jamás se arrepintió, y es más,  se mostró orgulloso de los crímenes cometidos. La muerte del asesino condujo a la desaparición de la secta.
            Según el ‘Libro Guinness de los Records’, los thuggees mataron a unos dos millones de personas durante su existencia, aunque el historiador británico Mike Dash rebate este dato y calcula que el total de víctimas de este grupo criminal no superó la cifra de 50.000, ya que según sus investigaciones existieron durante 150 años.
            Los ‘thags’ fueron inmortalizados en numerosas obras. La más conocida por nosotros ‘Sandokán’, de Emilio Salgari, en la cual figuran como enemigos del protagonista.
            También aparecen en la película ‘Indiana Jones y el templo maldito’, esta vez renacidos cien años después de su extinción y haciéndole la vida imposible a Harrison Ford.
            Esta pandilla de asesinos es considerada por muchos autores como la primera mafia de la historia.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

LA TORTURA DE ROBERT DAMIENS

La Francia de 1757 era muy convulsa políticamente, con grandes conflictos entre el Parlamento y el Rey.

Robert François Damiens era un antimonárquico convencido, que pasaba mucho tiempo en el Palacio de Justicia para enterarse de las últimas noticias que en política se daban.

El gran desafecto que sentía Damiens por el Rey le venía de lejos, ya que había trabajado en el servicio doméstico de varios consejeros del Parlamento, algunos de ellos bastante radicales, que odiaban a la realeza.

Su ira fue creciendo, hasta que el 5 de febrero de 1757, Damiens se dispuso a asesinar al Rey. El monarca se encontraba de visita en la residencia de su hija, cuando al salir de ésta se dispuso a subir a su carroza, Damiens tapándose el rostro con el sombrero, se abrió paso entre la guardia, le agarró para clavarle un chuchillo en el costado. Seguidamente fue apresado por la guardia real.

Se creyó que Damiens había sido el brazo ejecutor de un plan preconcebido por otras personas para acabar con la vida del monarca.

Robert Damiens fue sentenciado a pena de muerte por tentativa de regicidio sobre Luis XV, el 28 de marzo de 1757. La sentencia le sometía al tormento, que aunque no decía cómo debía ser éste, sí que los cirujanos (que equivalían a lo que hoy serían simples carniceros) aconsejaban una tortura lo más terrible y dolorosa posible para el reo antes de darle muerte. Al escuchar la sentencia, el condenado dijo:"La jornada será dura."

Damiens fue condenado a la tortura de los borceguíes, que adoptó este nombre porque era un calzado típico de la Edad Media y tenía cierto parecido con los instrumentos aplicados para la tortura. El mecanismo consistía en sujetar los pies del condenado mediante unas tablas de madera con unas cuñas, que se iban apretando, y al entrar éstas en las piernas del reo, quebrantaban y hacían saltar sus huesos. Así fue como sometieron a Damiens para hacerle confesar sobre quiénes fueron sus cómplices, cómplices que nunca existieron. No obteniendo respuesta lo trasladaron a la plaza de Grève, donde fue tendido sobre un cadalso y sujetado por unas argollas clavadas en la madera. Primero se le quemó la piel con azufre caliente y con unas tenazas al "rojo vivo" se le fueron arrancando las partes más carnosas de su cuerpo y en sus llagas le derramaron un caldo hervido de aceite, azufre, cera y otros ingredientes. Seguidamente, sus extremidades fueron atadas con cuerdas a cuatro caballos que tiraban hasta descuartizarlo. Tras varios intentos, el esfuerzo fue en vano ya que sólo consiguieron arrancarle dos extremidades y con la ayuda de dos caballos más. El resto de extremidades fueron cortadas por los mal llamados cirujanos.

 Al fin, murió y su cuerpo mutilado fue quemado. Sus cenizas esparcidas al aire. Sus bienes fueron confiscados y entregados al rey. Su casa derribada con la prohibición de edificar sobre los cimientos para siempre. Su familia desterrada sin poder volver a Francia nunca y si volvían serían ejecutados, prohibiendo a todos sus miembros usar el apellido de Damiens, y si decidían hacerlo serían igualmente ejecutados a la horca. Todo ello en el nombre divino del rey.

Sucesos como estos eran comunes en aquella época, que sirvieron de prolegómeno de la Revolución francesa en 1789 y como fundamento de la obra de Cesare Beccaria, padre del Derecho Penal y la Criminología. Su obra "De los delitos y de las penas" es una denuncia de hechos como éstos y donde proponen ideas que ahora son principios básicos de todos los estados democráticos occidentales, como el Principio de proporcionalidad de las penas o el Principio de igualdad.

Referencias bibliográficas:
Delval, Juan Antonio (1968). Introducción de De los delitos y de las penas, Madrid, Alianza Editorial.
Foucault, Michael (1976). “El cuerpo de los condenados” de la obra Vigilar y Castigar. México, Ed. Siglo veintiuno.